jueves, 27 de diciembre de 2007

Igor consuma su naranja

El año 2008 será el de la confirmación para el nuevo bloque de Euskaltel

Igor González de Galdeano y Samuel SánchezCuando, a finales de 2005, Igor González de Galdeano asumió la jefatura deportiva del equipo Euskaltel en detrimento de Julián Gorospe (que le acompañó como director deportivo en su primera temporada en el cargo), pidió dos años para que se viera el equipo que él quería. Con la escuela de Manolo Sáiz y Javier Mínguez, la palabra clave para Igor fue clara: bloque.

Así empezó la transformación del Euskaltel de las figuras, de Mayo, Zubeldia y Samuel, en el Equipo Euskatel. Se empezó por cambiar la mentalidad, por erradicar la corrosión interna que provocaba el acomodo existente en varios ciclistas. A partir de ahora, al ataque. Fueron tomadas decisiones muy polémicas, como la marcha de Iban Mayo e Iker Camaño a Saunier Duval.

sábado, 22 de diciembre de 2007

Burgos Monumental, el nuevo Viña Magna

Viña Magna cambia de nombre... y de estilo

El equipo Viña Magna, que junto a Orbea forma la dupla de equipos continentales seguros para 2008, tomará el año que viene el nombre de Burgos Monumental como parte del patrocinio que aporta al equipo las instituciones burgalesas.


Este no es el único cambio que sufre el equipo, que además ve como se lleva a cabo una revolución a nivel de ciclistas: se van con destino Portugal el rodador Antonio Cosme y el sprinter Bruno Lima (que no logró adaptarse al ciclismo español); ambos correrán en Riberalves.

Cuatro ciclistas se van a dos nuevos equipos profesionales españoles: mientras los prometedores José Herrada y Alberto Rodríguez van al nuevo proyecto de Ginés García, Grupo Nicolás Mateos – Murcia, Jaume Rovira y Carles Torrent correrán en el equipo Extremadura… si finalmente se resuelven los problemas económicos del equipo.
Por el contrario, hay cinco descartes de Viña Magna que al parecer se verán obligados a colgar la bicicleta: Juan José Abril (rumores le situaron en un equipo continental francés, pero parecen haber quedado en nada), Jesús Tendero, Víctor Gomes, David Martín Peribáñez e Iván Gilmartín. Estos dos últimos casos son un poco más complicados, toda vez que parecían tener la palabra de Julio Andrés Izquierdo para continuar en el equipo en 2008

Del año anterior continúan cinco ciclistas: los prometedores burgales Enrique y Martín Mata, el manchego Sergio Pardilla, Luis Roberto Álvarez 'Rubi' y Diego Gallego.

Por el momento, hay confirmadas cinco altas, cinco neoprofesionales sub 23 que vienen a dar un nuevo aire al equipo.

Óscar Pujol (24 años - Valladolid) llega de Azpiru sub 23, donde ha demostrado unas excelentes maneras como vueltómano, sin desentonar en ninguna carrera. Ya dio muestras de su calidad con profesionales en la Vuelta a Asturias, cuando junto a Fernando Torres llevó a cabo una bonita escapada.
Francisco Javier Iriarte (21 años - Navarra) es, en palabras de su director en Seguros Bilbao Mikel Madariaga, "un buen corredor de equipo, que tiene visión y lee bien las carreras e incluso es capaz de rematar". Sin duda un buen refuerzo
Pedro Gutiérrez (21 años - Madrid) llega desde Saunier Duval amateur, donde ha realizado una temporada discreta, de progresión. En principio tiene maneras de escalador.
David Francisco (21 años - Salamanca) es una apuesta personal de Julio Andrés Izquierdo, que afirma que "habremos de tener paciencia con él; es muy joven". Sus características no parecen distar mucho de las de sus compañeros de promoción: regular, trabajador y más bien vueltómano.
José Vicente Toribio (22 años - Navarra) ha sido el último en llegar a la disciplina de Burgos Monumental, en su caso desde Caja Rural. Durante este año ha ido convocado varias veces con la selección española, y ha demostrado grsndes dotes de rodador y escalador haciéndose, entre otros triunfos, con la Vuelta a Toledo.

En breve se esperan más altas en Burgos Monumental hasta completar un mínimo de doce ciclistas en plantilla.

sábado, 15 de diciembre de 2007

Cada día menos español

Caisse d’Épargne renueva (y globaliza) su plantilla de cara a 2008
15 de Diciembre, Arueda.com

El perfume navarro que siempre acompañó a la estructura de José Miguel Echavarri y Eusebio Unzué se va diluyendo poco a poco. La entrada de un patrocinador francés se ha acabado por notar; y si bien no se ha llevado a cabo un cambio radical, sí que cada año se va afrancesando un poco más al equipo. El año que viene habrá cuatro españoles menos que en 2007, y un francés más.


Entrando en el capítulo de bajas, serán en total diez los ciclistas que dejarán al equipo. Marco Fertonani, el escalador que iba a liderar al equipo en algún Giro d’Italia según el staff del equipo, se va por la puerta de atrás por asuntos de dopaje y con pocas perspectivas de encontrar algún lugar donde correr en 2008. Tres franceses volverán al pelotón de su país: el contrarrelojista Florent Brard y el sprinter Sebastien Portal (no confundir con su hermano Nicolas, que sí sigue en el equipo) vestirán el maillot rojo de Cofidis; mientras que el rodador Eric Berthou correrá en Credit Agricole. Ciertamente, ninguno de los tres franceses ni el italiano Fertonani dejan un recuerdo especialmente bueno en el equipo.

Siguiendo con las bajas por países, serán dos los rusos que abandonen el equipo: Alexei Markov y Vladimir Efimkin. Sin embargo, ambos lo hacen de maneras distintas: mientras Efimkin se va seducido por una buena oferta de AG2R tras realizar una excelente Vuelta a España, Alexei Markov deja la compañía de Echavarri y Unzué tras no cumplir las expectativas que levantó tras su excelente 2005 con Milaneza. De momento, no hay un horizonte claro para él con respecto a la continuidad.

Finalmente, serán cinco los españoles que no continúen en Caisse d’Épargne en 2008: Imanol Erviti se va tras un buen año en que llegó a ser líder de la Volta a Cataluña, mientras que Vicente Reynés ficha por el Team High Road (ex T-Mobile) tras un año más o menos gris. Ahora viene la parte trágica: Rubén Plaza y Tino Zaballa se van tras un año imposible y deprimente, vetados por su presunta aparición en los papeles de la Operación Puerto y tratados como auténticos apestados por el resto del mundillo ciclista. Sin embargo, ambos han resuelto su futuro: Plaza irá a Benfica, mientras Zaballa firmó con MSS (ex Milaneza). El otro español que deja el equipo, Aitor Pérez Arrieta, ha sufrido un revés importante toda vez que el equipo con que se había comprometido (Extremadura) no saldrá a las carreteras en 2008. Difícil situación.

Llegando a las altas, destacada la creación de un núcleo sudamericano en el grupo. El venezolano José Rujano, capaz de lo mejor y de lo peor, llega dispuesto a revindicarse como un ciclista capaz de ser quien fue; mientras por otro lado llega el prometedor Rigoberto Urán (Unibet)… y su mánager Marlon Pérez (Universal Caffé), ciclista de medianías cuyo arribo viene de su condición de hombre de confianza de Urán y, por qué no, de Rujano.

Aparte de esto, llegarán cuatro franceses: el curtido Anthony Charteau (Credit Agricole), buen escalador que podría dar un rendimiento aceptable; el gigante clasicómano Arnaud Coyot (Unibet), que aportará solidez en las clásicas del norte; un rocoso y joven clasicómano de 24 años llamado Mathieu Drujon (Auber 93); y, como guinda, el joven proyecto de vueltómano Fabien Patanchon (Française des Jeux), que bien llevado podría dar más de una alegría al tándem navarro. También llega desde Unibet el asturiano Luis Pasamontes, escalador de corto recorrido peleón y sacrificado que aportará una buena dosis de ‘hígados’, equilibrio… e incluso resultados.

Lejos de perder potencial, la plantilla de Caisse d’Épargne ha mejorado con estos cambios. Se han ido ciclistas más o menos asentados que aportaban menos de lo esperado y ha llegado una buena oleada de jóvenes acompañados por expertos… y toda una bomba de relojería como es José Rujano. Pero, un año más, el equipo estará en manos de dos líderes indiscutibles como Óscar Pereiro y Alejandro Valverde (que este año volverá a la Vuelta), bien escoltados por gente como Karpets, Arroyo, Iván Gutiérrez… o el letárgico Luis León Sánchez, a quien ya le llegó la hora de despertar y dar alguna señal de vida a la escuadra navarra; que, aunque cada vez tenga más franceses e incluso tenga licencia de ese país… sigue siendo español. Cada vez menos, pero español.

martes, 4 de diciembre de 2007

Año de cambios en el Saunier Duval


Matxin afronta 2008 con nueve bajas (que podrían ser diez) y siete altas, en un equipo que apuesta de manera decidida por ciclistas jóvenes.



Tras una temporada exitosa, con casi treinta victorias en su palmarés, el equipo Saunier Duval ha llevado a cabo una remodelación en su plantilla aparentemente dirigida al rejuvenecimiento de la misma. Prueba de ello es la baja de Gilberto Simoni. Tras un 2007 decente, con etapa y cuarto puesto en el Giro de Italia, el italiano ha puesto rumbo hacia Diquigiovani-Selle Italia, que con su escuadrón de jóvenes escaladores sudamericanos y un líder sólido como “Gibo” puede armar auténticas emboscadas en la montaña de la carrera rosa”

Otras dos bajas importantes son las de Koldo Gil y Francisco Ventoso. Ambas poseen un denominador común: ser turbias. En el caso de Koldo, su presunta relación con la Operación Puerto le marcó como ‘non grato’ para muchos organizadores. Finalmente Matxin ha tenido que claudicar en su empeño de que compitiera como lo que es: un ciclista más.

En el caso de Fran Ventoso, la baja del joven esprinter cántabro, prácticamente un ahijado de Matxin, ha disparado toda clase de rumores. Hay quien dice que su estrecha relación con Joxean –que iba más allá de la típica entre ciclista y director– se ha deteriorado peligrosamente. Otros rumores dicen que han sido presiones de la UCI. La versión oficial es que Ventoso había acabado su ciclo en Saunier Duval. De todos modos, sorprende la baja de este esprinter joven que estaba en plena fase de crecimiento y cuyo futuro parecía muy prometedor.¿A quién creer? Eso depende del lector. Lo único seguro es que Ventoso correrá el año que viene en Andalucía-Cajasur.

Aparte de estas tres bajas, destaca la del adalid antidopaje David Millar que, tras dos años de rendimiento relativamente bajo en Saunier-Duval, vestirá en 2008 los colores del Slipstream. Por otro lado, Peter Mazur deja el ciclismo debido a problemas de ansiedad; Guido Trentin está al filo de la retirada tras un par de años ciertamente mediocres; Christophe Rinero, experto y buen compañero, se va de Saunier Duval para recalar en Agritubel; mientras que Carlos Zárate, rodador venido a menos y también recusado por la Operación Puerto, y el holandés Remmert Wielinga, fichaje de última hora el año pasado, dejan el equipo sin demasiadas tener perspectivas sobre su futuro. Punto y aparte en el capítulo de bajas es Iban Mayo. Positivo en el frasco A y Negativo en el frasco B de un control antidopaje, la UCI se muestra sin embargo dispuesta a perseguirle y sancionarle. Su futuro, una incógnita; la verdad es que su caso hay que tomarlo con diplomacia.



Entrando ya en el capítulo de altas, Saunier Duval no cuenta con fichajes de relumbrón. Al contrario, casi todos sus nuevos ciclistas son jóvenes en progresión… y con mucho que progresar. Solamente Josep Jufré se escapa de esta definición; el veterano catalán viene ya de vuelta, curtido en mil batallas a sus 32 años y dispuesto a dejarse la piel por sus líderes. Hablando ya de los jóvenes, vienen dos italianos muy prometedores: Eros Capecchi y Ermano Capella. Capecchi, de 21 años, es un escalador con aspiraciones de vueltómano procedente de Liquigas; Capelli, llegado directamente del campo “diletante” italiano (categoría de aficionados italiana), es un joven esprinter y todoterreno que puede dar mucho que hablar, al estilo de Riccardo Ricco.

En Francia se han firmado dos ciclistas rapidillos muy interesantes. Desde Jartazi llega Denis Flahaut, que ya ha impresionado con su velocidad en el calendario francés; por su parte, Aurélien Passeron llega desde Acqua&Sapone en una franca progresión, que ya dejó ver en España con su victoria de una etapa de la Vuelta a Burgos.

Ya en España, los dos jóvenes fichados traen campanillas detrás. Desde Saunier Duval sub 23 llega un Héctor González, que ya desde junior apuntaba una enorme calidad que ahora, ya convertido en un excelente todoterreno, viene dispuesto a confirmar. Y desde el Grupo Nicolás Mateos hace su aparición Beñat Intxausti, otro joven al cual no se tiene miedo a nombrar como superclase. A pesar de que en 2007 no lució a un nivel despampanante, sí que demostró un talento que augura cosas muy buenas para el futuro.

2008, en definitiva, se presenta bien para Saunier Duval. Ricco, Marchante, Cobo, el eterno Piepoli… se perfilan como líderes de un equipo que además contará con jóvenes que se encuentran a punto de dar el salto a la palestra en la segunda fila; gente como Jesús Del Nero, Alberto Fernández y Javier Mejías. Eso sin olvidar a expertos como Ruben Lobato, Josep Jufré o David Cañada, y a jovencísimos como Arkaitz Durán, Raúl Alarcón o los nuevos fichajes.

lunes, 3 de diciembre de 2007

Dos equipos en peligro


En el ciclismo es habitual que un corredor quede en la estacada. Falsas promesas le llevan a pensar que todo está hecho, que tan solo debe centrarse en entrenar y progresar, que para el año que viene tiene un equipo donde correr… pero luego, tras varios días sin recibir una llamada de “su equipo”, dicho ciclista advierte que efectivamente aún no tiene donde correr al año siguiente. Entonces viene la vuelta a empezar, la vuelta a las llamadas y a la búsqueda de padrinos. Día a día.



No es tan habitual, sin embargo, que un equipo se quede en la estacada. Y no es lo mismo casos como el Linda Mc Cartney o el Mercury –estructuras sacadas a las carreteras a base de humo, que con humo pagaron y como humo se fueron– que casos como los que se están dando en las últimas horas. Ayer fue el último día para presentar los presupuestos definitivos de los equipos a los auditores suizos de Ernst&Young; y dos estructuras españolas consolidadas, que estaban haciendo las cosas bien y estaban prácticamente dentro de la categoría profesional del ciclismo, se pueden ver muy comprometidas por los “arrepentimientos” de sus copatrocinadores.

Según recientemente el diario La Nueva España, el equipo Relax-GAM (estructura de Deportpublic) se encuentra en un tremendo apuro económico toda vez que la empresa GAM (dedicada al alquiler de vehículos industriales) ha retirado a casi última hora su patrocinio al equipo. Esto a ahogado por falta de tiempo a los gestores del equipo, Augusto de Castañeda, David Plaza y Jesús Suárez Cueva, ya que el equipo tiene a cuatro ciclistas, dos masajistas y un mecánico con contrato firmado. Además de casi diez ciclistas más comprometidos para el año que viene. Ahora mismo, los tres gestores se encuentran buscando apoyo económico en España y Bélgica.



Paralelamente, el diario Hoy de Extremadura informaba del mal trago pasado por el equipo Extremadura. A priori, el conjunto de Alfonso Rodríguez iba a ser patrocinado por el grupo Marca Extremadura y por una segunda marca patrocinadora que contribuiría con alrededor de 400.000 euros. Este dinero iba a ser aportado por el Grupo Alfonso Gallardo, empresa siderúrgica que destaca por ser el mayor productor de acero corrugado de España, y cuyo dueño reside en Extremadura, concretamente en Jerez de los Caballeros. Lo que en principio parecía un compromiso serio, poco a poco se fue minimizando. Cada día se iba bajando la aportación… hasta que se diluyó totalmente. Ahora, Alfonso Rodríguez se encuentra con un tremendo agujero en su presupuesto por rellenar; y con dieciséis ciclistas contratados, además de auxiliares y técnicos.

¿Cuál es la solución para estos problemas? Obviamente, unos patrocinadores en condiciones. Sin embargo, a corto plazo se supone que ambos equipos pedirán una pequeña ampliación del plazo para poder resolver la financiación de sus estructuras. Relax podría salir a las carreteras con un sólo patrocinador a la espera de una segunda aportación que complete su presupuesto; Extremadura, por su parte, necesitaría o la ampliación del apoyo de Marca Extremadura o la entrada de un nuevo patrocinador; si no, sería imposible asumir el coste de un equipo de categoría profesional.

En cualquier caso, la situación es desesperada. No se antoja fácil (tampoco imposible) que estos equipos encuentren lo que buscan en este tiempo. Diez días extra que les deja la UCI para rellenar su presupuesto. De cualquier modo, sólo cabe un final feliz en esta historia; ese final feliz se resume con la palabra dinero. Y no se sabe si se dará.

martes, 20 de noviembre de 2007

Haimar Zubeldia, sin levantar los brazos (y II)


Tras su gran Tour de 2003, Haimar dio su salto de calidad definitivo. Fue tentado por otros equipos, extranjeros en su mayoría, para unirse a ellos y dejar Euskaltel. Finalmente, dijo no a todas las ofertas para quedarse en su equipo de toda la vida, mirando a 2004 con la ilusión de entrar en el podio del Tour.

Volvió a repetir la fórmula de 2003, centrándose en el calendario español. Séptimo en Alcobendas, tercero en Asturias, quinto en Bicicleta Vasca… los triunfos no llegaban, pero los presagios eran buenos. Sin embargo, todos estos presagios se derrumbaron en Wasquehal, donde tanto él como Mayo cayeron al suelo, se atrancaron en los difíciles tramos de pavé dispersos durante la etapa y finalmente perdía cuatro minutos en meta. Acabó abandonando, derrotado, en Plateau de Beille. Después acudió a la Vuelta a España, donde realizó un gris papel (40º).

28 años ya. 2005 era el año de la reivindicación, debía ser el año de Haimar: el año de demostrar que 2004 era un bache, que él seguía siendo tremendamente bueno. Hubo cambio de fórmula para preparar el Tour, usando el Giro de Italia para ello y sacrificando la Vuelta a España. En Italia hizo un papel gris (49º), pero todo era un compás de espera hasta la gran ronda francesa. Durante ella, los focos se centraron en su compañero Iban Mayo, que fracasó estrepitosamente quedando en un insignificante 60º lugar. Haimar, por su parte, hizo una carrera de menos a más que le valió un décimo quinto lugar que no pasará a los anales de la historia pero que, en aquel momento, le sirvió para reafirmarse como corredor. Un séptimo lugar en la Clásica de San Sebastián terminó de conformar otro año gris.



En 2006 Haimar tomó el modelo Lance Armstrong, o el modelo de no competir apenas hasta el Tour. Octavo en Bicicleta Vasca, décimo en Castilla León. De nuevo poco bagaje en la salida de la gran ronda francesa. Y ahí realizó una buena actuación, superando el nivel de todos los años anteriores salvo 2003: una regularidad extrema (en las jornadas clave jamás superó el séptimo lugar, pero nunca bajó del vigésimo) le llevaron al noveno puesto de la general final (octavo si “descalificamos” a Floyd Landis). La Vuelta a España, nuevamente gris (34º), cerró una buena temporada en lo que respecta al Tour, pero que resultó más movida en invierno que en verano.

Y es que ese año 2006 se vivió una auténtica revolución en Euskaltel, con la llegada a la cúpula deportiva de Igor Galdeano… y la salida de Julián Gorospe. Galdeano llegó con intención de limpiar el corral, un corral lleno de gallos acomodados cuyo rendimiento estaba por debajo de lo que podían dar. Nadie tuvo su hueco asegurado, y se cayeron del equipo pesos pesados como Iker Camaño o, sobre todo, Iban Mayo. Haimar no tuvo resuelto su futuro hasta bien entrado noviembre, cuando accedieron a renovarle tanto a él como a su hermano.

Así, llegó a 2007 con 30 años y con la intención de que “se verá a otro Haimar”. Esto es, anunciando una mayor combatividad por su parte. De nuevo focalizó su temporada en Tour y Vuelta, pero esta vez preparándose en el calendario internacional, donde apenas sí consiguió buenos resultados; lo mejor, octavo en el GP Paredes portugués. De nuevo, Haimar llegó a la salida del Tour de Francia con todo por demostrar. Y lo demostró: combativo, filtrándose en fugas, pero regular como siempre, firmó un destacado quinto lugar en París. Bordeó el triunfo en Loudenville (tercero tras Vinokourov y Kirchen), pero la victoria se le siguió resistiendo. Completó una Vuelta a España anónima una vez más (44º). Pero con el Tour fue suficiente.

Esta es la historia de Haimar Zubeldia, uno de los ciclistas españoles más conocidos y respetados del pelotón internacional. Todo ello a pesar de que sólo ha ganado dos veces… y en ninguna alzó los brazos en señal de victoria.

viernes, 16 de noviembre de 2007

Haimar Zubeldia, sin levantar los brazos (I)


El ciclismo nunca dejará de tener historias sorprendentes. La de Haimar es una de ellas.

Este año ha cumplido diez temporadas como profesional. En esos diez años, Haimar Zubeldia (1977, Usúrbil) se ha hecho con un nombre dentro del pelotón profesional. No es un ciclista que levante excesiva expectación, pero siempre está ahí. Tres veces entre los diez primeros del Tour de Francia, numerosos buenos puestos en carreras de respetable categoría… y una alarmante falta de instinto ganador.



Ciclista precoz, pasó solamente dos años en Olarra sub 23 antes de fichar por Euskaltel con tan solo 20 años en 1998. Precedido por una fama de sufridor, de ser extremadamente regular, su primer año fue el típico de adaptación; un décimo primer lugar en la Vuelta a Murcia fue todo su bagaje. Al año siguiente, aún sin presión, realizó una excelente Volta a Cataluña, siendo décimo en la edición de la trágica muerte de Manuel Sanroma. Noveno también en la Vuelta a Burgos, sus 22 años le hacían prometer un futuro bondadoso a sus mentores. Al año siguiente, en 2000, Haimar dio un gran salto de calidad. Estrenó su palmarés en la Bicicleta Vasca, carrera donde, además de la general, se hizo con la contrarreloj de Mendaro ante su actual ‘jefe’ Igor González de Galdeano. Sus dos primeras victorias… y las únicas hasta el momento.

Pero la cosa no quedó ahí. Haimar se destapó a nivel internacional consiguiendo un maravilloso segundo lugar en el Dauphiné Liberé. En la carrera donde Euskaltel (que corría como equipo invitado y aún pertenecía a la Segunda División) se destapó como aspirante a equipo grande, con López de Munain consiguiendo el triunfo de su vida en la cronoescalada inaugural (con el correspondiente liderato), con el bloque mostrando una actitud combativa excelente… y con un Zubeldia inconmensurable que fue líder tras la llegada al Mont Ventoux y al que sólo un ataque en pareja de Tyler Hamilton y el legendario Lance Armstrong (compañeros en el US Postal aquel año) en Digne le Bains apartó de la victoria. Ese mismo año Haimar realizó otra actuación de campanillas con un destacable décimo lugar en la Vuelta a España dominada por Roberto Heras.

Todo esto le adjudicó galones en el equipo. Al año siguiente, 2001, pidió contar con su hermano Joseba junto a él y la posiblilidad de disputar Tour y Vuelta a pleno rendimiento, sin preocuparse de nada más. Su año no pudo ser más decepcionante para las expectativas creadas; desaparecido en las generales de las dos grandes que corrió, apenas un séptimo lugar en la Volta a Cataluña y su quinto puesto en una fuga de la Vuelta a España conformaron su pobre bagaje; sus directores, sin embargo, no perdieron la confianza en él… y acertaron.

2002, ya con 25 años, se presentaba como un año de maduración para Haimar Zubeldia. El mal desarrollo de 2001 hizo que el aficionado se preguntara si Haimar no sería una estrella fugaz más del ciclismo. Un mero bluf. Así, se presentó a principio de año con mucho que demostrar; y, aunque no deslumbró, si brilló: cuarto en Dauphiné Liberé (por detrás del tándem Landis-Armstrong y de Christophe Moreau), realizó un discreto Tour de Francia (39º) y remachó su temporada en la Vuelta a España, con un meritorio 11º lugar. Poca cosa para un superclase, pero un palmarés bueno para un corredor de clase alta. Había que seguir mejorando…

Tras el mediano año 2002 y ya con 26 años, Haimar Zubeldia se plantó en 2003 de nuevo con el deber de demostrar lo apuntado hacía ya tres años. Prescindió del calendario internacional para centrarse en el nacional: tercero en Murcia y segundo en la Cresta de Gallo, cuarto en la Bicicleta Vasca y segundo en Arrate… el triunfo se le resistía. Llegó al Tour de Francia en un momento de forma óptimo. Tercero en el prólogo, cuarto en la crono de Cap Découverte, en el top ten en cimas míticas como Luz Ardiden, Plateau de Bonascre y Alpe d’Huez… regularidad. Sólo la combatividad de Vinokourov y la exhibición de Hamilton en Bayona le privaron del podio, firmando finalmente un destacadísimo quinto lugar. A la par que su compañero en la jefatura de filas de Euskatel, Iban Mayo, se encumbraba en Alpe d’Huez y acababa sexto en la general. Después aprovechó el momento de forma del Tour para acabar tercero en la Subida a Urkiola tras Piepoli y Bruylandts.

jueves, 1 de noviembre de 2007

Cadel Evans, el hombre gancho (y II)


Ese mismo año, Evans también ganó una etapa de la Clásica Uniqa y la contrarreloj de los Juegos de la Commonwealth, algo que no hizo sino acentuar algo a lo que apenas se reparaba: no solo subía, también rodaba muy bien. Tomó nota Telekom, que aprovechó el río revuelto que creó la desaparición de Mapei para pescarle. A él y a todo un histórico como Daniele Nardello. Además de reforzar la plantilla con el ganador del Giro’02, Paolo Savoldelli, y a la sensación del Tour, Santiago Botero.

Pero aquellos eran años difíciles para el equipo alemán. Todo aquel que venía de otro equipo no brillaba, por caídas o por mala suerte. En el caso de Cadel, tocaron las caídas: hasta tres veces se rompió la clavícula aquel año, incluyendo una caída en la tercera etapa de la Vuelta donde iba a tratar de revindicarse. Al año siguiente, ya más recuperado, dio muestras de mejoría: etapa y general de su fetiche Vuelta a Austria, tercero en Murcia, cuarto en todo un monumento como el Giro de Lombardía. Sin embargo, a Evans le hacía falta un cambio de aires, y el supo dárselo fichando por Davitamon-Lotto.



En este equipo Cadel conoció el Tour. Y el resultado fue muy bueno: octavo en su primera participación. No cupo duda desde entonces de que él era un hombre Tour; regular, bueno subiendo y contra el crono, con una gran capacidad de sufrir… le faltaba ser capaz de romper la carrera, pero no se podía tener todo. Aquel año, además, ganó una etapa en la Vuelta a Alemania e hizo una digna Lieja-Bastogne-Lieja (quinto).

Al año siguiente, desde el equipo se propusieron dar un paso adelante: luchar a lo largo de todo el calendario y así poder optar a ganar la general del UCI Pro Tour. Evans trató de hacerlo, y casi lo consigue: etapa y general del Tour de Romandía, segundo en la Vuelta a Polonia, octavo en País Vasco, décimo (aunque muy activo) en la Vuelta a Suiza… y, en su gran objetivo del año, en ‘su’ Tour de Francia, quinto. Tres peldaños más alto dentro del top ten. En la general del Pro Tour, cuarto. Sin duda, una gran temporada.

Y llegamos a 2007. Un año que pudo ser mejor, pero no mucho. Un año excelente. Como quien mucho abarca poco aprieta, y buscando el mayor lucimiento posible en el Tour, Cadel renunció prácticamente al resto del calendario. Un sector en la Semana Internacional y un tercer lugar en Dauphiné Liberé constituía su pobre balance en la salida de Londres; todo un riesgo para uno de los ciclistas mejor pagados del mundo jugárselo todo a la carta del Tour de Francia. Y la apuesta casi le sale bien…

Sin atacar ni una sola vez, al menos ni una sola vez en serio, Evans se hizo con el segundo puesto del Tour de Francia. Por detrás del español Alberto Contador, y beneficiado por la descalificación del danés Michael Rasmussen (como el español, por otra parte), aunque con opciones hasta el final en la agónica contrarreloj de Angouleme. Finalmente, 23 segundos le separaron de la victoria final. Una victoria que quizá pudiera haber conseguido de haber arriesgado, de haber dejado de sufrir a la rueda del rival para sufrir con el viento dándole en la cara.



Después de esto, Evans se impuso en la contrarreloj de prueba del circuito de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008. Y después, en una Vuelta a la que iba “just for train” (Cadel dixit), fue capaz de acabar cuarto solo desbancado por el empuje de Samuel y Sastre… y por su propio cansancio. Tras esto, y viendo que podía hacerse con la clasificación del Pro Tour si finalmente descalificaban Danilo Di Luca de la misma por el turbio Oil for Drugs, Cadel alargó aún más su momento de forma para quedar quinto en el Mundial en línea y sexto en el Giro de Lombardía; lo cual le valió para llevarse el triunfo en la Challenge de la UCI y su maillot blanco correspondiente.

Nos encontramos ante uno de los mejores ciclistas del mundo sin duda alguna. Le falta ese puntito de agresividad y carisma que separa al mito de la leyenda menor. Su estilo puede gustar más o menos. Pero no podemos negar que sufriendo a rueda, como un auténtico hombre gancho, le va muy bien.

lunes, 29 de octubre de 2007

Cadel Evans, el hombre gancho (I)


Antítesis del ciclismo de ataque, esta es la historia de Cadel Evans, un sufridor nato y reciente ganador del Pro Tour 2008.

La etapa 16 del Giro de Italia 2002 fue un auténtico infierno para los ciclistas, y también el escenario del nacimiento de uno de los ídolos más importantes del momento. La etapa aglutinaba los terribles “Passos” de Staulanza, Pordoi y Fedaia en apenas 160 kilómetros, además de varios puertos de tercera, uno de ellos a menos de diez kilómetros de meta. Ahí, un ex biker australiano de 25 años y cara blanca aderezada con el colorido maillot de Mapei, comenzó a escribir su particular historia.



Antes de esto, Cadel (1977, Arthurs Creek-Australia) era el modelo aventajado del típico biker pasado a carretera: bueno escalando, correcto poniendo ritmos altos durante un largo período de tiempo y con una mínima capacidad de demarraje que le privaba de obtener triunfos de relumbrón. Aunque siempre tuvo un puntito más que sus semejantes.

Fue Saeco quien le dio la oportunidad en 1999 de probar el ciclismo en ruta europeo tras obtener buenos resultados en carreras australianas como la Redlands Cycling Classic o el Tour Down Under. Tras un periplo corto donde tuvo la cabeza siempre puesta en la disciplina de ruedas gordas, Cadel volvió a lo suyo con resultados menos satisfactorios: si bien en el invierno de 1999 reeditó su triunfo en la Copa del Mundo MTB (ya en 1998 se proclamó campeón por primera vez), en 2000 los resultados no fueron tan halagüeños: apenas dos carreras menores. Sin embargo, él ya tenía en la mente su gran objetivo para ese año: la temporada de carretera.

Volvió con Saeco en 2001. Y esta vez los resultados le acompañaron: etapa y general de la Vuelta a Austria, A través de Lausana (en la última edición de esta carrera disputada en dos sectores, ambos en cronoescalada) y la general del prestigioso Brixia Tour, normalmente vedado para clasicómanos. Además de un segundo puesto en la Japan Cup.

Este año, prometedor para un hombre de 24 años, le valió el salto de categoría: más sueldo, más galones y un fichaje por el mejor equipo del mundo por aquel entonces: el Mapei. Se dejó ver a principios de temporada: etapa en el Tour Down Under, y tercero en las dos carreras de aproximación al Giro: Semana Internacional y Tour de Romandía.



Así, llegó al Giro de 2002 en plenitud de forma; muy regular, mantuvo sus esfuerzos, sufrió a rueda de quien hizo falta, para ponerse segundo de la general en la contrarreloj de Numana, sólo por detrás de un gregario histórico como Jens Heppner (Telekom). Al día siguiente, día de esprint, venció Cipollini. Cadel esperó agazapado su momento. Este llegó en la infernal etapa 16, con final en Corvara in Badia. La victoria se la llevó Pérez Cuapio, inmerso en el Giro de su explosión (en parte favorecido por las expulsiones de Francesco Casagrande y Gilberto Simoni de carrera, lo cual dejaba campo libre a sus cualidades de grimpeur); pero el verdadero triunfador fue Cadel Evans, que al llegar penúltimo del grupo de favoritos, se vestía con la maglia rosa al aventajar a Heppner en seis minutos.

Al día siguiente, nuevo etapón: de salida, Gardena (allá donde “Chechu” Rubiera le birló una etapa a Simoni en el año 2000) y Sella; 150 km salpicados de repechos, falsos llanos y descensos; y, como traca final, Santa Bárbara y Folgaria. Este perfil, esa coyuntura, ese marco de un Giro polémico por las expulsiones y reentrés de ciclistas enterrados en equipos de segunda, como Dario Frigo o Paolo Savoldelli, deparó una de las mejores etapas de nuestro recién estrenado siglo. La carrera se rompió en Santa Bárbara (si bien el terreno anterior ya dio para más de un ataque), y en Folgaria todos cayeron definitivamente como moscas. Una etapa donde entre el primero y el duodécimo (Marcelino García) hubo casi siete minutos de distancia; donde los ciclistas llegaron de uno en uno a meta; donde hay que remontarse al puesto cuarenta de la clasificación de la etapa para ver el primer grupo de más de dos hombres.

En ese grupo, llegado a diecisiete minutos, iban tres Mapei: Andrea Noe, Dario David Cioni… y Cadel Evans. El australiano se vació totalmente en la etapa anterior, y sufrió un día de esos que curten para siempre al ciclista, un día que jamás podrá olvidar, en el que pasó de ser el primero, el número uno, a ser el anónimo decimoséptimo lugar de la general. Un día que también le sirvió para conocer al que sería su gregario “de cabecera” a partir de entonces: Cioni. A Milán llegó finalmente en decimocuarto lugar.

miércoles, 29 de agosto de 2007

El Pencas, en la cuerda floja


Uno de los grandes emblemas del Caisse d’Epargné, Pablo Lastras, a punto de ser licenciado por el equipo navarro, a pesar de su palmarés y de haberse adjudicado recientemente una etapa en el Eneco Tour.

Nacido hace 31 años en San Martín de Valdeiglesias, Pablo ‘Pencas’ Lastras puede presumir, al menos, de dos cosas en su carrera deportiva: de tener victorias en las tres grandes vueltas y de ser el segundo ciclista que más años lleva en la estructura Abarca Sports (Banesto, Illes Balears, Caisse d’Epargné) solamente tras el sempiterno Chente García Acosta.



El motivo de que Unzué y Echavarrí confíen así en Pablo es bien claro: a él más que a nadie le hace justicia la expresión “esforzado de la ruta”. Con solo 21 años ya empezó a formar parte de la estructura del equipo, con un contrato de “stagiaire”. Lastras hizo entonces gala de su instinto para la victoria e inauguró su palmarés en octubre, en el tristemente desaparecido Memorial Galera.

Lo que parecía el inicio de una prometedora carrera pudo verse truncado en 1998 por un grave accidente con su mountain bike en invierno. Su cadera sufrió una fractura que le alejó de las carreteras un año entero. Las consecuencias del accidente pudieron ser aún más graves si Pablo no hubiera estado (bien) acompañado por algún que otro ciclista profesional.

En los años siguientes, Pablo volvió a la senda de la victoria. Tres victorias en Portugal en dos años daban fe de su calidad. Incluso un segundo lugar en la última etapa de Dauphiné Liberé. Y ya con 25 años dio el salto definitivo con su victoria de etapa en el Giro. Una escapada numerosa, un final de potencia y táctica, un ataque a tres kilómetros de meta, victoria en Gorizia. El Pencas se daba a conocer a nivel internacional. Ese mismo año, Lastras repitió victoria en el Galera. La confianza de Unzué y Echavarrí en él fue en aumento. Lastras se graduó en la Vuelta a España: dos etapas entraron en su zurrón.

La primera victoria, en Córdoba, fue un paño caliente para su equipo, Ibanesto.com, que vivió en esa misma etapa una crisis tristemente memorable: un abanico dejó cortado a Paco Mancebo. Como no podía ser de otra manera, todos sus compañeros de escuadra se quedaron para ayudarle. Era el líder, claro. Pero Mancebo no estuvo a la altura de la situación, y se bajó de la bici en el momento en que se empezaba a emprender la caza. El cabreo de muchos de sus coequipiers fue notable; Chente García Acosta, capo del equipo, fue uno de los que peor reaccionó. Y no era para menos, la verdad.

La segunda victoria, en Villalba, no fue sino un nuevo refuerzo para la situación del equipo. Nuevo y definitivo; tras él, llegaron dos nuevas victorias para el grupo a cargo de Chente García Acosta y del bejarano Santi Blanco. En la general, el mejor fue Lastras 17º. No cabe duda de que Pablo fue básico para la reconstrucción de la escuadra en esa Vuelta a España.

En 2003, el tándem navarro que gobierna el grupo deportivo más longevo del pelotón español siguió confiando en Lastras, esta vez también para el Tour. Pablo respondió, y junto a Flecha dio dos victorias importantísimas al equipo en Francia. El triunfo de Lastras, en Saint Maixent l’École, no fue tan memorable como el del “arquero”, pero si fue bastante trascendente. Encima de todo, una fuga “bidón” le dio la general de la Vuelta a Burgos, completando así un año para enmarcar.

Al año siguiente empezó la cuesta abajo. Pablo no dio nunca la talla en las clásicas, y esa temporada no fue una excepción. Sin retos reales como escapista (con victorias en las tres grandes, a poco más se puede aspirar), Lastras trató de explotar una hipotética faceta de escalador y vueltómano. No salieron las cosas; ser décimo en la Vuelta a Cataluña y sexto en el Naranco no era suficiente y Pablo lo sabía. Así que al año siguiente volvió a la faceta de hombre-fuga. La etapa reina de la Vuelta a Suiza y una destacadísima Vuelta a España: hasta cinco veces entre los diez primeros de la etapa y vigésimo en la general atestiguaron lo acertado del cambio de mentalidad.

El año pasado, Pablo volvió a centrarse en las clásicas. Elección negativa. No entró ni siquiera entre los quince primeros de ninguna clásica, siendo su mejor puesto un 17º en la Clásica de San Sebastián. Aparte, cuarto en la Clásica de los Puertos y la Copa Japón, resultados que no compensaban su año, un año malo.

Este año, Pablo Lastras no había hecho nada hasta conseguir la victoria en la sexta etapa del Eneco Tour el pasado martes 28 de agosto. No compitió en el Tour; se centró en las nuevamente fallidas clásicas, y no tendrá oportunidad de redimirse en la Vuelta a España. Parece que el afrancesamiento del equipo no puede esperar mucho más y, por lo pronto, ya está nominado para abandonar el Caisse d’Epargnea al año que viene. Él y cuatro más (Markov, Sebastien Portal y los “sospechosos” Rubén Plaza y Tino Zaballa –triste situación–).

Sin embargo, creo que por ser buque insignia, tener sólo 31 años y un palmarés tan importante como el que acabáis de leer, Pablo ‘Pencas’ Lastras se merece una nueva oportunidad. Una oportunidad para volver al Giro, para batallar en la Vuelta, para olvidarse de las clásicas y de las facetas vueltómanas que le han hecho perder hasta tres años de carrera ciclista. De ser, en definitiva, Pablo Lastras, escapista consumado, como ha demostrado recientemente en el Eneco Tour.

jueves, 2 de agosto de 2007

Sobre el blog

Me llamo Fran Reyes y nací en Berja, un pueblo de Almería, hace 19 años. Cinco de ellos los he dedicado a escribir, mayormente sobre ciclismo, y a soñar con ganarme la vida juntando letras. En consecuencia, estudio Periodismo en la Universidad de Málaga. Mis textos se han publicado, entre otros lugares, en proyectos personales como laenciclo.tk o CiclisModesto y en otros más grandes como Arueda.com o Diario Siglo XXI. Últimamente he empezado a publicar en periódicos como Diario de Almería o La Opinión de Málaga. También soy jefe de prensa de Luis Ángel Maté, y lo fui de Geox-TMC durante la Vuelta a España 2011.

Espíritu Gregario es un blog sobre ciclismo donde publicaré mis trabajos para Arueda, amén de algunos vuelaplumas con opiniones más personales. Es el hijo moderno del difunto Contra Crónica Ciclista.

Para cualquier cosa personal que necesitéis o queráis comentarme, podéis contactar conmigo a través de mi perfil en Facebook y Twitter, o por correo electrónico en: franreyes [arroba] espiritugregario . com Si queréis leerme en otro estilo podéis entrar en mi tumblr Vendedor de Quimeras

viernes, 29 de junio de 2007

Interruptus en el ciclismo español

29 de Junio, Arueda.com

En el fútbol, deporte por excelencia del rumor y la especulación, son habituales los anuncios de fichajes que después no se realizan. Famosa fue la marcha atrás del Real Madrid con Gaby Milito, como famoso fue el desmentido del fichaje de David Beckham por el Barcelona. Sin embargo, en el ciclismo las cosas normalmente no son así: los fichajes son… seguros.

Pero, claro está, en las reglas hay excepciones. En el deporte de la bicicleta también hay fichajes que se anuncian y después no tienen lugar. Hay casos más famosos, como las negociaciones de Alejandro Valverde con T-Mobile, y hay casos que ya se han perdido en la noche de la información, como el presunto salto a profesionales de Rodrigo García con Paternina. En esta serie de reportajes encontaremos cinco casos significativos de interruptus sucedidos en el ciclismo español

Alejandro Valverde: 2007, T-Mobile / Caisse d'Épargne

En enero de 2007, los jefes del equipo T-Mobile buscaban un líder urgentemente. La inminente retirada de Jan Ullrich debido a la [justa] persecución sufrida por causa de la Operación Puerto y el paso a Astaná de Andreas Klöden dejaba a T-Mobile sin alguien con posibilidades reales de llegar a conseguir algo en una gran vuelta. Encima su gran promesa para estas pruebas, el austríaco Bernhard Kohl, recalaba en Gerolsteiner. Así las cosas, los mánagers del equipo alemán contaban con un saco de dinero para gastar y una necesidad que cubrir. A mediados de enero probaron a hacer saltar la banca: la prensa se hacía eco de las sorprendentes negociaciones llevadas a cabo en Murcia entre la plana mayor de T-Mobile (con Aldag y Goodefrot a la cabeza) con el ciclista de Caisse d’Epargné. Los cantos de sirena parecían seducir al murciano: un contrato multimillonario (cobraba 1’2 millones de euros y se hablaba de una oferta de 3, cifras astronómicas que parecían pertenecer más a la fantasía que a la realidad) y un planning deportivo que no distaba mucho del programado por el equipo Caisse d’Epargne.

Sin embargo, cuando algunos medios anunciaban el supuesto fichaje de Valverde por T-Mobile, aparecieron Echavarrí y Unzué; no querían ver como su gran estrella se marchaba tan lejos. Ofertaron, y las condiciones de Caisse convencieron a Alejandro de que lo mejor era quedarse en este equpo… ¿Qué dejó esto al panorama del ciclismo mundial? Un nuevo corredor mejor pagado. Valverde pasó a liderar la clasificación ciclista mundial de salarios con 2’5 millones de euros al año. ¿Y a Alejandro? La estabilidad, el convencimiento de estar donde debía. Hasta ahora, los resultados le dan la razón: victorias en las generales de la Vuelta a Murcia (etapa contarreloj incluida) y de la Vuelta a Valencia y dos segundos puestos en la Flecha Valona y en Lieja – Bastogne – Lieja. Aunque no todo son luces; también están las sombras de su presunta implicación en la Operación Puerto y el cacareado 18.- Valv. Piti.

Riccardo Riccó 2006, Panaria / Grupo Nicolás Mateos / Saunier Duval

La gran perla del ciclismo italiano, a sus 22 añitos y harto de triunfar een el calendario amateur nacional, buscaba nuevos retos en el campo profesional. Se puso en el mercado, y los principales equipos italianos no le hicieron caso: una mala fama de disoluto en su vida fuera de la bici hacía que las escuadras Pro Tour transalpinas prefirieran no arriesgar apostando por él. Solo un Pro Tour, Saunier Duval, y un profesional italiano, Panaria, manifestaron su interés real por él. A partir de mediados de noviembre se comenzaron a endurecer las negociaciones.

La oferta económica y deportiva de Saunier era más tentadora, pero a Riccardo no le convencía mucho salir de su país. Sin embargo, Ricco’ se decidió por la oferta de Saunier. Reinó la confusión y en páginas italianas se anunció su fichaje por Panaria. El motivo era que Matxin, sabedor de todos aquellos rumores… malintencionados… y tratando de averiguar hasta dónde llegaría Riccardo, quería que corriera su primer año en Grupo Nicolás Mateos, tutelado por José Luis de Santos. Después, ya se vería. A Ricco’ esto no le gustó, era una falta de confianza; decidió que era mejor correr con Panaria: quería nuevos listones que superar, cuanto antes y más altos mejor.

Matxin, hombre de visión donde los haya, comprendió que no podía dejar escapar semejante perla. Volvió a plantear la misma oferta, pero corriendo directamente en Saunier. A finales de noviembre, Riccardo Ricco’ ya era ciclista de Saunier Duval.

Los resultados no se hicieron esperar: Ricco’ no era un cabeza loca. Riccardo entrenaba bien y no vivía mal, y las cosas fueron bien: una etapa en la Semana Internacional y una excelente Tirreno – Adriático. No corrió el Grio por motivos que no han trascendido aún (quizá problemas con su altísimo hematocrito natural) y, ya en octubre, se hizo con la Copa Japón. En este 2007, de momento, una etapa en la Semana Internacional, dos en Tirreno – Adriático… y otra en el Giro, competición que supuso su confirmación como gran hombre de futuro. De momento, Acqua e Sapone y Milram ya le han tirado los tejos cara al año que viene…

David Blanco: 2007, Karpin – Galicia / Duja – Tavira

En otoño de 2006, la Xunta de Galicia hacía realidad su sueño y, junto a Valery Karpin, creó su equipo de ciclismo. De inmediato, comenzaron a sonar los nombres de la mayoría de los gallegos del pelotón: Ramón Troncoso, Luis Fernández, David García, Marcos Serrano… y David Blanco parecían haber firmado un preacuerdo con el nuevo equipo gallego. David quedaba libre de contrato debido al fin de su escuadra, Comunidad Valenciana: a sus 31 años, había llevado a cabo una buena temporada con victoria en la general de la Vuelta a Portugal aún y a pesar de todos los ‘affaires’ de la Operación Puerto. Un equipo como Karpin parecía la salida ideal para un hombre como él: sería uno de los líderes y podría configurar un calendario a su medida, con la posibilidad de ir a sus carreras favoritos: las Vueltas a Portugal y España.

Pero no hubo acuerdo. Álvaro Pino, director del equipo Karpin – Galicia, no le llegó al precio: el día 21 de Noviembre, David Blanco rescindía su precontrato alegando motivos personales para ser presentado el día 23 por el equipo portugués Duja – Tavira como estrella y líder del equipo. De momento, un buen séptimo lugar en la Volta ao Alentejo y la victoria del GP Paredes Rota dos Moveis conforman su palmarés 2007. Las miras, de momento, están puestas en agosto. Y las referencias… no podrían ser mejores.

Sergio Pardilla: 2006, Spiuk / Viña Magna

Un joven escalador ciudadrealeño de 21 años destacaba en las filas del Caprabo amateur y parecía contar con un prometedor futuro por delante. Se llamaba Sergio Pardilla, y a mitad de temporada ya había dado su palabra a Alfonso Rodríguez (director de Spiuk) de que pasaría a profesionales con los extremeños. Sin embargo, no firmó contrato. Y desde Castilla y León comenzaron a llegarle cantos de sirena: Julio Andrés Izquierdo iba a convertir el exitoso Viña Magna – Cropusa aficionado en equipo continental profesional, y quería a Sergio en el equipo. Poco a poco le cameló, le puso el contrato delante y Pardilla lo firmó. Las palabritas se las lleva el viento.

Desde las páginas de Meta2Mil, Alfonso Rodríguez acusó al ciudadrealeño de faltara su palabra. De algún modo tenía razón. Pero se sabe qué tipo de contrato ofreció a Sergio para que acabara consumando la espantada. La decisión fue buena para el ex Caprabo. En 2006, con solo 22 años, se anotó una etapa del Tour de Porvenir y destacó en la Vuelta a Navarra y el Circuito Montañés. En 2007 ya ha tenido destellos, en especial en el Cinturón de Mallorca. Y cada vez es una pieza más y más cotizada…

Rodrigo García: 2004 / 2005, Paternina / Comunidad Valenciana / Kaiku

Con 22 añitos un muchacho de Miajadas (Cáceres) comenzaba a despuntar en el conjunto FIAT - Calfisha amateur. Rodrigo García, que se llamaba el muchacho, era posiblemente uno de los mejores ciclistas aficionados de España; algunos equipos comenzaron a seguirle de cerca, y en invierno de 2003 parecía haber resuelto su futuro: Miguel Moreno, director de Paternina, proclamaba haber llegado en un acuerdo con Rodrigo par el año siguiente. Rodrigo, encantado la posibilidad de pasar a profesionales (algo nada fácil en aquellos tiempos), suscribía ese trato. Fue pasando el tiempo y Rodrigo seguía sin recibir la ropa del equipo, las bicis… ni el contrato. En definitiva, no formaba parte del equipo. Algunos medios seguían anunciando su fichaje por Paternina. Ya en marzo, la situación se aclaró: Moreno dejó colgado a Rodrigo García y lo único que hizo fue conseguirle un hueco en su filial amateur Spiuk – FIG – Zafra. Ganó la Copa de España 2004 y se multiplicaron las ofertas…

Dos directores le tiraban los tejos públicamente: Vicente Belda, de Comunidad Valenciana, y Óscar Guerrero, del nuevo Kaiku. Le querían en su equipo a toda costa. La oferta de Belda, mayor en términos de salario, tenía una duración de un año; la oferta de Guerrero, que solamente tenía el valor del sueldo mínimo para un neoprofesional, estaría tres años en vigor. Y Rodrigo se inclinó por lo seguro: firmó por Kaiku y tomó la decisión acertada. No en vano, ese año atesoró un quinto puesto en la Clásica de los Puertos y un sexto lugar en la Vuelta a La Rioja. En 2006 continuó en el equipo: hizo una gran Bicicleta Vasca y fue segundo en la Vuelta a Andalucía.

Este 2007, Rodrigo sigue bajo las órdenes de Óscar Guerrero en el equipo Fuerteventura – Canarias. No podría irle miejor. En la Vuelta a Asturias estrenó su palmarés y el de su equipo con dos victorias de etapa. Cuajó destacadas actuaciones en Murcia y Andalucía. El horizonte de su futuro pinta cada vez más celeste. ¿Se equivocó Moreno al… despreciarle?

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