sábado, 27 de febrero de 2010

Responderán las piedras


El pavés es, para una parte significativa del mundo del ciclismo, el terreno más espectacular para el deporte de la bicicleta. Resulta un poco aventurado afirmar esto, aunque sí podríamos asegurar que se trata de la especialidad más emotiva. La tremenda instantánea del corredor que embarrado hasta las cejas cruza la línea de meta del velódromo de Roubaix al límite de la extenuación es indudablemente más emocionante que la ligereza transmitida por el escalador puro bailando sobre cuestas del diez por ciento o la perfecta frialdad del contrarrelojista que se acopla en su 'cabra' y despliega su potencia mientras ofrece la mínima resistencia al viento.


En el adoquín, estas sensaciones se diluyen: no hay lugar para la ligereza, la potencia o la aerodinámica. En el adoquín sólo hay lugar para el sufrimiento, para el rostro desencajado y sucio, para las caídas injustas que arruinan grandes exhibiciones y para las diferencias brutales en terreno completamente llano. Y, si hay mal tiempo... si hay mal tiempo todo se amplifica, el deporte pasa a un segundo plano porque su lugar preminente lo toma la épica. La dificultad añadida casi imposibilitan la táctica y la técnica: sólo quedan la fuerza y el dolor de piernas... sólo queda ejercer de héroes...

Para muchos aficionados y corredores la temporada inicia el sábado de la última semana de febrero. Este día acoge la Omloop Het Vok, ahora llamada Omloop Het Nieuwsblad tras asimilar al tabloide Het Volk su compañero de conglomerado mediático Het Nieuwsblad: es la primera carrera de pavés del año.

Se alza el telón de la temporada de piedras y, en esta ocasión, el teatro ciclista no tiene guión. No existe un rival a batir que sea temido unánimemente, aunque los resultados del año pasado postulan al bloque de Quick Step como tal. No en vano, la escuadra belga cuenta con los ganadores de los dos Monumentos de pavés de 2009: Stijn Devolder, que se hizo con su segundo Tour de Flandes consecutivo y va en busca del tercero; y Tom Boonen, que en Roubaix se anotó también su segunda victoria seguida. Tras ellos, un segundo espada temible como Sylvain Chavanel y un grupo de gregarios capaces de lo mejor como Kevin Hulsmans, Kevin Van Impe, Wouter Weylandt o el español Carlos Barredo.

Frente a ellos, dudas. Tales como saber si Fabian Cancellara llegará en buenas condiciones a estas carreras, en contrapartida al lamentable estado de forma mostrado por la locomotora suiza el año pasado. Ver qué tal se desenvuelve el sensacional Boasson Hagen en el pavés donde ya ganó Gante - Wegelvem, si tomará los galones de líder en Sky o se los cederá al experimentado Juan Antonio Flecha, que quizá se encuentre ante una de sus últimas temporadas para optar a la victoria en Roubaix. Calibrar cuál es el potencial real de BMC, cuya cuarteta con el ex campeón mundial Ballan, Hincapie, Burghardt y Kroon puede ser el azote del resto de candidatos a todo. Y lo mismo podríamos decir de Cervélo, que en la pasada campaña tuvo un papel destacado con Thor Hushovd y Heinrich Haussler con el único remate del triunfo del noruego en la propia Het Nieuwsblad. Será interesante ver también la labor del inconsistente Maaskant con Van Summeren a su lado en Garmin, lo acertado o no de la fe ciega de Bjarne Riis en Matti Breschel, la necesaria redención del Omega Pharma - Lotto de Gilbert y Hoste tras sus desafortunadas actuaciones de 2009, si Pozzato conseguirá al fin el Monumento de pavés que su calidad merece...

Muchas, muchísimas preguntas. Muchísima emoción en este período de un curso ciclista 2010 que se presume incierto y sorprendente en general. Una parte de estas incertidumbres, sorpresas y preguntas... las determinarán y responderán las piedras en estos dos meses de ciclismo. Épico ciclismo...

Foto: Cyclingnews

viernes, 26 de febrero de 2010

"Ahora empiezo de cero"

Entrevista a Emanuele Sella (Carmiooro)

La carrera de Emanuele Sella (1981, Vicenza) dio un vuelco el 23 de Julio de 2008. Antes de esa fecha, el italiano era uno de los mejores ciclistas de su país: escalador de quilates, había pasado toda su vida deportiva en la longeva estructura de Panaria, actual CSF. A las órdenes de Bruno Reverberi, Sella se hizo un nombre tomando parte en un calendario eminentemente italiano, con sólo 17 días de competición en el extranjero en cinco temporadas. Una victoria de etapa en el Giro de 2004, siendo apenas un neoprofesional, constituyó su salto a la palestra del ciclismo mundial; su cénit llegaría en la misma carrera cuatro campañas después, con tres impresionantes triunfos parciales en jornadas decisivas y una 'maglia verde' final que le colocaban entre los mejores escaladores del mundo.


Aquellas exhibiciones estarán para siempre en duda. El motivo no es otro que aquel fatídico 23 de Julio de 2008, día en que Emanuele dio positivo por CERA en un control antidopaje fuera de competición. El menudo escalador italiano se arrepintió de inmediato y delató a todos sus cómplices en el dopaje, incluso a su compañero de equipo Matteo Priamo. Ello le valió que su sanción se viera reducida de los habituales dos años a sólo uno.

Así, Emanuele Sella volvió al ciclismo profesional en agosto del año pasado enrolado en el conjunto Carmiooro. El retorno fue duro y, como muchos otros sancionados, tuvo que sufrir el juicio de sus compañeros del pelotón. Pero, poco a poco, el italiano se ha vuelto a encontrar cómodo dentro del ciclismo; no en vano, en octubre volvió a saborear las mieles de la victoria en una etapa de la carrera catalana Cinturón de l'Emporda. Este 2010 se presenta como una reválida para el ligero escalador vicentino. Una oportunidad para empezar de cero.

¿Cuáles son tus sensaciones este inicio de año?
La temporada es muy larga, aún estamos al principio y aún debo mejorar. Tengo confianza y creo que poco a poco mejoraré mi condición física

¿Cuáles son las sensaciones dentro del equipo Carmiooro?
Somos un grupo bonito, muy familiar y unido. Somos una escuadra pequeña, pero hemos demostrado ser muy competitivos. Esa es nuestra motivación, somos protagonistas y esperamos obtener resultados

Habéis comenzado la temporada con varias victorias...
Sí, para un equipo es siempre importante vencer a principios de año. Más aún en carreras como ésta [Andalucía], donde hay corredores muy fuertes, con mucha experiencia. Con esto ganamos mucha moral, nos da confianza en nuestras posibilidades

¿Cuáles son tus objetivos esta temporada?
Me gustaría hacer el Giro de Italia, pero no sé si mi equipo será invitado. Si no recibimos esa invitación, me centraré en conseguir resultados en las carreras italianas de marzo y abril: Semana Coppi-Bartali, Semana Bergamasca...

Y en el Giro, ¿buscarías la general o triunfos de etapa?
El mero hecho de correr el Giro sería una gran satisfacción. Si compito allí, creo que la lucha por la victoria parcial se adapta más a mí que la de la 'maglia rosa'. Principalmente, mi gran ambición será participar y hacerlo bien.

¿Cómo ha sido volver al mundo del ciclismo tras tu positivo?
Ha sido una mala experiencia. Ahora he vuelto, todo ha empezado de cero. Ha sido duro estar lejos del ciclismo, pero ahora estoy aquí y contento por pedalear de nuevo.

Has sido uno de los pocos en reconocer tu dopaje, así que es casi obligado hacerte esta pregunta: ¿por qué doparse?
Dentro del hombre está la necesidad de querer siempre algo más. A veces uno se equivoca, pero también puede redimirse. Es muy importante saberlo y andar siempre por el camino más justo

Al final de tu carrera, ¿habrás hecho olvidar tu positivo?
Esa es mi esperanza. Es una herida que se puede cerrar, pero siempre quedará la cicatriz. Pero intentaré hacer entender a la gente se puede cambiar, que aunque te equivoques siempre hay una manera de mejorar

lunes, 22 de febrero de 2010

Un Proyecto por el Ciclismo


"Eso es lo que yo quiero, que vayan a sesenta por hora y sin moverse". Servando Velarde sonríe con satisfacción al volante observando los perfectos relevos que dan sus corredores. A su derecha, en el asiento del copiloto, está Juan Emilio Gutiérrez 'Richard', ciclista paralímpico. El coche en el que viajamos es un Citröen C5, recién rotulado con las letras 'Proyecto CIDi'.

Proyecto CIDi es un nuevo equipo ciclista amateur de base granadina capitaneado por Servando Velarde (ex director de Ávila Rojas), con Mikel Zabala (ex Director Técnico de la RFEC) como Coordinador Técnico. Ha nacido deprisa ("apenas hemos tenido cuatro meses para montar la estructura") y con vocación de ser algo más que un grupo deportivo: un concepto. CIDi no es un nombre cualquiera, no es la razón social de ningún patrocinador; es el acrónimo de Ciclismo: Investigación, Desarrollo e Innovación. En esto se basará su trabajo.




Son las 10 de la mañana y es el último día de la semana de concentración que el equipo ha pasado en Almería. Los corredores se han colocado alrededor de un coche. Sobre el capó, Servando Velarde, "Servan", explica la estrategia de los abanicos con seis bolas de papel de aluminio que se van escorando a un flanco u otro en función de la dirección en que sople el hipotético viento, avanzando o retrocediendo según se estén dando los imaginarios relevos. Los ciclistas escuchan en silencio, responden a las apelaciones de Servan, realizan sus propias preguntas; no son corredores escuchando órdenes del director deportivo, sino alumnos atentos a la lección del profesor. Terminada la explicación, el preparador granadino encomienda la división de la plantilla en dos unidades equilibradas de seis ciclistas para practicar el abanico durante el entrenamiento a los dos ex profesionales con los que cuenta, José Luis Carrasco y Esteban Plaza. Ellos ejercen de líderes de un grupo humano con cuyos componentes llegan a tener hasta nueve años de diferencia en el caso de Carrasco.

El entrenamiento inicia. Richard, una persona extraordinaria que merecería un reportaje aparte, le indica a Servan la ruta a seguir. Éste, mientras tanto, no cesa de adelantar y dejar pasar a sus corredores, ordenando ejercicios y fijándose en los gestos de cada uno de ellos. Los ha hecho esprintar por parejas y algo no le ha gustado. Pone el coche en paralelo a Esteban Plaza. "¡Esteban! ¡Agárrate abajo del manillar! ¡Y la próxima vez esprintas con más ganas!". El ex corredor de Andalucía - Cajasur acepta las órdenes y se recompone apostillando: "Es que así no voy cómodo". Servan deja pasar al grupo, coloca al coche tras él y explica: "Aún habiendo llegado a estar en profesionales, a Esteban no le han corregido lo suficiente la posición, un aspecto básico a la hora de ofrecer la mínima resistencia al aire. Son pequeños detalles técnicos que hay que cuidar para rendir al máximo"




La tecnificación es, sin duda, el aspecto definitorio de Proyecto CIDi. Este equipo representa un concepto de ciclismo metodizado a todos los niveles, pionero en España y explotado por Cervélo en el panorama internacional. Será una estructura donde se aplicará y extraerá conocimiento gracias a la colaboración logística y económica de las marcas de materiales y, sobre todo, de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y el Deporte (CCAFD) de la Universidad de Granada. En el primer caso, prestigiosas empresas como Specialized, Campagnolo ó Speedplay se han volcado con CIDi ("cada bicicleta vale en conjunto casi 6000 euros, como las de un equipo profesional") en espera de 'feedback'. En el segundo, la labor de Mikel Zabala como profesor en la citada Facultad propiciará que la escuadra sea objeto de estudio en las clases y destino de prácticas para un par de estudiantes cada año. "La investigación es un aspecto que en el ciclismo está relativamente poco desarrollado", puntualiza Servan. "El primero en aplicarla con cierta notoriedad fue Manolo Sáiz, y no se puede decir que hiciera una labor científica: jamás publicó los resultados de sus trabajos. Nosotros sí lo haremos a través de la Universidad de Granada".

La sesión de entrenamiento sigue desarrollándose. Servan llama a José Luis Carrasco para que se acerque al coche. Le transmite la orden: cuando haga sonar la bocina, los dos grupos de seis que se habían configurado antes deberán agruparse e intentar formar un abanico que corte al otro. Carrasco es, sin duda, el hombre de mayor jerarquía en el equipo. "Es un ciclista especial". Nacido en Jaén en 1982, su experiencia como profesional se resume en dos años en la estructura de Caisse d'Épargne - Illes Balears (2005-06) y otros dos en Andalucía - Cajasur (2007-08), durante los cuales consiguió entre otros resultados una victoria en la etapa final de la Volta a Catalunya de 2008. "Ha ganado donde otros ya quisieran. Hay pocos corredores con su calidad y su cabeza; no en vano, este mes ha acabado los últimos exámenes de la Licenciatura de Biología. Quiere volver a profesionales y, si Dios quiere, lo hará con nosotros".

Carrasco será el jefe de filas del equipo este año, un 2010 donde Proyecto CIDi no tiene un objetivo deportivo definido pero sí un calendario que incluye lo más granado del panorama aficionado español. "En principio correremos la Copa de España completa, empezando este fin de semana en Don Benito. Aparte estaremos en Maestrazgo, León, Palencia, Cartagena, Salamanca... e intentaremos tomar la salida en el Circuito Montañés. Siempre que he estado ahí, dirigiendo a Ávila Rojas, mi equipo ha dado una buena imagen; espero que lo valoren y podamos estar allí, con los mejores".




Servan hace sonar la bocina; los corredores empiezan a configurar el abanico. En este primer intento el ejercicio resulta un desastre. De inmediato los grupos se dividen, cada corredor acaba esprintando por su cuenta y el director, enfadado, presiona la bocina de nuevo para ordenarles detenerse. Mientras recuperan el resuello, Servan transmite a Carrasco la orden de ejecutar relevos en filas de tres. En ellos, los ciclistas avanzan por la columna central y retroceden por las laterales, debiendo estar muy atentos para apartarse y meterse en los relevos en una tarea técnicamente intrincada. "Mientras no están haciendo trabajo físico, deben hacer trabajo técnico. Hay que aprovechar cada momento de la concentración". Y vaya si la aprovecharon; sin ir más lejos el miércoles subieron Velefique, Bacares y Calar Alto. Toda una experiencia para los corredores.

Se oye de nuevo la bocina. En el segundo intento, el ejercicio de los abanicos sí sale bien. "Mirad, los de Plaza ha cortado a los de Carrasco", comenta Servan sonriendo. Es entonces cuando uno de los benjamines del equipo, Juan Carlos Ramírez (1991, Albolote), comienza a sufrir dificultades; hace amago de vomitar sobre la bicicleta y, finalmente, se detiene en el arcén entre arcadas. El Citröen C5 se detiene, Richard y Servan se bajan rápidamente a ayudar al chaval. "Se ve que algo de la comida me ha caído mal", se excusa éste. Le ofrecen la posibilidad de bajarse de la bici, pero él elige continuar y completar el entreno; una vez en el hotel, nada más sacar las calas del pedal, se derrumbaría. Pero, antes, realiza un acto de coraje encomiable. "Va a ser un gran ciclista", reflexiona en voz alta Servan. Y, como él, lo será el rápido bastetano Simón Maestra. Y Miguel Ángel Lucena. Y el pundonoroso Juan Abenhamar Gallego. Y así podríamos citar a cada uno de los componentes de la plantilla.

El Proyecto CIDi no es ni más ni menos que esto: un proyecto. El futuro representado en unos corredores y en una manera de trabajar. Planean dar el salto a la categoría profesional en 2011. Cuentan con apoyos que permiten a los gestores expresar esta aspiración en voz alta. Pero, sobre todo, cuentan con el apoyo de la ilusión, con una base. Con ganas de trabajar por y para el ciclismo.

jueves, 18 de febrero de 2010

Boasson Hagen y la autolimitación



Aunque la escasa tradición ciclista de su país suponga un hándicap a la hora de postularse como superestrella, es difícil recordar un corredor más polifacético, instintivo y repleto de clase que Edvald Boasson Hagen. Posiblemente haya que retrotraerse al enorme Frank Vanderbroucke para encontrar a alguien con tantísima facilidad para ganar y, sobre todo, con la calidad diferencial de poder hacerlo en casi todas las especialidades existentes en el ciclismo en ruta.

Con tan solo 19 años, EBH consiguió tres victorias de etapa en el Tour del Porvenir con las cuales mostró por primera vez al gran público su versatilidad. Ganó un parcial al sprint, otro escapándose en los últimos kilómetros, otro con una fuga lejana. Sus dos temporadas en Columbia han sido una confirmación de lo apuntado. Sus sprints, lejanos y potentes, son demoledores; sus demarrajes "a lo Recio", capaces de desarmar a un pelotón y sólo ponderables con los de Cancellara. Su inmenso talento le hace aspirar al triunfo también en contrarrelojes (Critérium Internacional 2008), clásicas de pavé (Gante-Wegelvem 2009) o etapas de media montaña (Vuelta a Polonia 2009). Sólo la alta montaña, los grandes puertos, constituyen una meta no franqueada para el corredor noruego; sin embargo, parece estar a su alcance. Aún no ha competido en ella al máximo nivel...

La pregunta es si lo intentará. Su rol de líder en su actual equipo, Sky, le hace contar con un grupo de hombres de primer nivel a su disposición. Pero también con la responsabilidad de cumplir ciertos objetivos, que en este momento son para el superclase noruego derrotar a los grandes velocistas al esprint. Lo asombroso es que lo hace. El precio a pagar por centrarse en volatas es, dentro del ciclismo contemporáneo caracterizado por la especialización, no evolucionar en otras facetas donde podría ser, también, el mejor. Es inevitable, por otra parte; EBH se autolimitaría eligiera lo que eligiera, en este ciclismo es una utopía ser un todoterreno ganador como el Eddy Merckx que le declara su admiraciòn. O tal vez para el noruego no lo sea. Cuando hablamos de un ciclista tan especial... se rompen moldes...

Foto: Cyclingnews

martes, 16 de febrero de 2010

El brillo convertido en mate


Cuanto más altas son las expectativas más posible es que todo acabe en decepción. Es una norma universal y en el ciclismo se cumple a rajatabla; para algo este deporte es parte del universo. Podríamos citar casos y más casos de corredores que no satisfacen las grandes esperanzas depositadas en ellos. Algunos acaban como juguetes rotos, retirados a los pocos años de debutar en profesionales. Otros duran más campañas en la élite, pero lo hacen con más pena que gloria; hipotecan su temporada entera por días puntuales de gloria que los sitúan efímeramente en una suerte de purgatorio del cual podrían subir al cielo... pero finalmente caen de nuevo al abismo de la mediocridad. Luego están los que se reciclan. Son esos ciclistas cuyo futuro parece tan brillante... que cuando su carrera profesional no es la de una estrella sino la de un esforzado de la ruta, aún siendo tan respetables como el que más... resultan un poco decepcionantes. Sobre todo cuando se piensa en aquellos días pretéritos, cuando parecía que su progresión no tenía techo y se les comparaba con los más grandes...


A José Iván Gutiérrez Palacios (1978, Hinojedo - Cantabria) se le equiparaba en su día con Miguel Indurain. Alimentó la analogía su primer director en profesionales, el polémico Manolo Sáiz, cuando le llevó al Tour de Francia de 2000 con apenas 21 años. Era lo mismo que hicieron en su día Eusebio Unzué y José Miguel Echavarrí con el extraterrestre navarro, cuyas primeras participaciones en la gran ronda francesa duraron en 1985 y 1986 cuatro y ocho etapas, respectivamente.

La presencia de Gutiérrez en el 'nueve' de la potente ONCE - Deutsche Bank era justificada por Sáiz con otro argumento, aparte de la experiencia que supondría para el corredor cántabro. Iván (no le pongamos el José delante; ese nombre no le pertenece, simplemente se lo adosó en el Registro Civil la manía del cura de su pueblo) iba a ese Tour para ayudar al equipo en la contrarreloj por equipos del cuarto día en Saint-Nazaire. "Y cuando le veamos cansado, cuando se vea que no recupera de un día para otro, pues a casa". Ese momento llegaría en la 11ª etapa, camino de Revel.

Antes tuvieron lugar aquellos setenta kilómetros de lucha por escuadras. En ellos el conjunto amarillo arrasó, distanciando en casi medio minuto a US Postal y en más de uno a Telekom. Parte de culpa en este triunfo sobre los dos bloques más potentes de aquel Tour la tuvo, sin duda, Iván. El corredor de Hinojedo llevaba ya un tiempo apuntando alto, muy alto; concretamente, desde la contrarreloj sub23 de los Mundiales de Treviso de 1999, donde acudió sin apenas presión y volvió con un oro colgado del cuello. En su primera campaña con los profesionales, poco antes de tomar parte en el Tour, se proclamó por primera vez campeón de España contra el crono en Murcia imponiéndose a ciclistas consagrados como David Plaza o el actual director deportivo de Euskaltel Álvaro González de Galdeano. La confianza depositada en él por Sáiz estaba, sin duda, completamente justificada.

Iván permaneció un año más junto al preparador cántabro, consiguiendo varios triunfos individuales, completando por primera vez el Tour de Francia y proclamándose campeón de España en ruta. El globo del corredor de Hinojedo se había hinchado; acababa su contrato y fue la auténtica golosina en el mercado para todos los equipos de primer nivel. Se lo llevaron Echavarrí y Unzué a Banesto, viendo en él un reflejo de aquel Indurain que condujera al equipo navarro a su época dorada, o de aquel Olano que les había reportado su última gran ronda por etapas con la Vuelta a España de 1998. A día de hoy, Iván no ha abandonado aún la mítica estructura bancaria.

Echavarrí y Unzué decidieron en los primeros años que era pronto para exponerlo a la presión de las grandes citas y le configuraron un calendario de carreras de segundo nivel que resultó fructífero desde el punto de vista de los resultados. Consiguió muchos puestos de honor, pero pocas victorias que en su mayoría fueron de escaso calado. Un éxito en el Giro dell'Emilia frente a grandes como Bettini, Bartoli, Rebellin ó Casagrande destapó en él cualidades de clasicómano ocultas hasta ese momento. También tuvo el honor de que su triunfo en la Escalada de Montjuic de 2003 fuera el último conseguido por Banesto como espónsor principal.

La esperada progresión de Iván hacia el estatus de superclase de nivel mundial, sin embargo, se ha ido retrasando y ya parece imposible que aparezca. Aunque ha ganado y realizado actuaciones de mérito, el cántabro no ha llegado a explotar. Sus cualidades de contrarrelojista no se han desarrollado hasta el esplendor esperado. Su segundo puesto en los Mundiales CRI de Madrid 2005 y los cuatro entorchados como campeón de España de la disciplina ostentados durante durante su carrera no deben ocultar otra realidad: sólo ha ganado ocho contrarrelojes desde que es profesional. Escaso bagaje para alguien que apuntaba ser el mejor contrarrelojista nacional de la década y que, de hecho, seguramente lo sea. Pero en este título tiene mucho que ver la escasa cantidad y calidad de croners alumbrada en España este principio de siglo.

A cambio de este desempeño algo romo en la que se supone sería su especialidad, Iván Gutiérrez ha tenido un buen rendimiento en otros aspectos. Sus cualidades de clasicómano se han hecho notar en más de una ocasión. También una cierta punta de velocidad que le ha reportado varios triunfos en 'volatas' de grupos pequeños. Ha hecho incursiones con éxito incluso en terrenos a priori poco propicios para él como la montaña, tal y como sucedió en el Tour del Mediterráneo de 2006, donde se impuso en el Mont Faron. Ha conseguido triunfos en generales de vueltas por etapas como el Eneco Tour de Benelux (dos veces) ó el citado Tour del Mediterráneo. Pocas para quien se suponía sucesor de Indurain, pero bastantes para cualquier otro ciclista sin tanta aureola previa. Y, en las últimas campañas, su labor como gregario en favor de los líderes de Caisse d'Épargne ha sido notable.

La vida ciclista de Iván Gutiérrez no se puede juzgar en ningún caso como vulgar. A pesar de que el corredor cántabro nunca haya llegado (ni llegue) a colmar las expectativas creadas en torno a él en los albores de su vida ciclista, será un error afirmar que su carrera profesional ha sido mediocre. La imagen que la resuma no podrá revelarse jamás en blanco y negro, aunque no poseerá el brillo que parecía destinada a tener en un principio. Será una fotografía sencilla. Con acabado mate.

> Perfil de Iván Gutiérrez en CQ Ránking

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