martes, 31 de agosto de 2010

Xavi Tondo: "Veo a Sastre ganando la Vuelta"

Hay en el pelotón muchos gregarios que podrían ser líderes. Xavier Tondo (1978, Valls) es uno de ellos. Escalador fuerte y abnegado, buen contrarrelojista, experimentado pero no exprimido. El catalán lleva ya ocho temporadas como profesional en los cuales ha pasado por siete equipos de los calados más diversos, desde la precariedad de Barbot o Catalunya - Ángel Mir a la exuberancia del Cervélo donde ahora mismo está encuadrado. Conoce lo malo y lo bueno porque, para él, “cada año ha sido diferente”.

Lo único que se ha mantenido constante durante la vida profesional de Xavi Tondo ha sido su entrega, fuera de toda duda. En algunas ocasiones, pocas, faltó suerte; fue el caso del año aciago de Relax, donde las lesiones no le dejaron lucir cuando la oportunidad parecía perfecta. Cuando el infortunio le ha respetado, Tondo siempre ha rendido a buen nivel. Rara vez se le ha escapado un año sin triunfos o actuaciones destacadas, acabando por erigirse siempre en referencia del equipo de turno.

En 2010, su enorme campaña con Andalucía-Cajasur le valió el pase al suizo Cervélo, donde ha sido uno de los mejores lugartenientes de Carlos Sastre. También ha encontrado momento para el lucimiento personal, eso sí, como sucediera en la París-Niza donde consiguió una etapa merced a una cabalgada majestuosa. En el Giro, la segunda gran vuelta de su vida, tuvo un papel brillante en los primeros diez días colándose en los puestos más altos de la general y la fuga de L’Aquila; luego acusó lo cargado de su calendario pre ‘corsa rosa’ y una enfermedad acabó de sepultar sus opciones de destacar. A la Vuelta acude con ánimo, con hambre de bicicleta como siempre, y con el convencimiento de ayudar lo máximo posible a su líder Carlos Sastre y buscar su oportunidad cuando sea posible.

¿En qué estado de forma te encuentras en este momento?
Es una incógnita, apenas he competido desde el Giro; sólo en Polonia, donde estuve únicamente cuatro etapas llanas y después me caí. Las sensaciones eran muy buenas, pero después de la caída he estado mucho tiempo entrenando en rodillo y me encuentro un poco raro. Llego bien, pero no sé exactamente cómo.

¿Notaste en la crono por equipos esa caída? ¿Pasaste miseria?
Al contrario, tuve un gran día, hice un buen trabajo e incluso me felicitaron mis compañeros. Pero la crono por equipos era un esfuerzo corto, de menos de un cuarto de hora… La Vuelta no se decide en un esfuerzo de quince minutos, sino en los de media hora que se hacen después de cinco horas sobre la bici. De todas maneras, me vino bien para coger moral.

¿Cuál va a ser tu papel en esta Vuelta?
Sin duda voy a estar supeditado a Carlos Sastre. Él nos ha expresado que está en el mejor momento de la temporada, tal y como él quería después del año de mala suerte que ha tenido. Las caídas del Giro le impidieron entrenar antes del Tour, ninguna de las carreras le salió como quiso y aquí sí que llega bien. Es un corredor fiable y creo que para mí es incluso es mejor para mí tenerle de líder, es un grande del cual puedo aprender. Aquí en la Vuelta me dejan libertad hasta que lleguen los momentos comprometidos, ya cuando Carlos me necesite lo daré todo para echarle una mano y que él intente ganar.

Como en el Giro, ¿no?
Claro, allí demostramos que podemos hacer muy buena pareja. En Italia estuvimos los dos entre los diez primeros hasta que me puse malo y nunca se sabe; un día se puede jugar una carta, otro otra… Pero eso sí, siempre dejando muy claro que Carlos es el líder.

Entonces le ves a capaz de llegar a lo máximo en esta Vuelta…
Sí, le veo ganando. De hecho la crono fue muy bien, empezamos con buen pie al contrario de lo que sucedió en el Giro

Cambiando de tema, el domingo por la mañana se confirmó tu fichaje por el equipo Movistar. ¿Qué esperas del salto al equipo de Unzué?
Como puse en mi Facebook, cuando empecé en el ciclismo fue por Perico e Indurain. La estructura ha continuado, ahora empieza una nueva andadura con un patrocinador que es prácticamente el mejor posible. Para mí, que tengo mucha ilusión por el ciclismo, esto es una pasada. El año que viene tendré oportunidades, cuando vuelva Valverde quizá las cosas sean diferentes pero eso de momento no me preocupa.

¿Te ha prometido Eusebio Unzué un rol de líder o te ha puesto en la segunda línea junto a Cobo, Rubén Plaza…?
Iremos viendo, depende de la temporada y las circunstancias. Cada año es diferente. Yo trabajaré cuando haya que trabajar e intentaré estar delante cuando me lo pidan. En ese sentido, me adaptaré.

Dices que cada año es diferente, y en tu caso eso se cumple al pie de la letra. En ocho años has estado en siete equipos diferentes.
Sí, pero bueno… ahora tengo un contrato de permanencia de 24 meses con Movistar [risas] Ahora sólo queda esperar que sea fructífero y estemos a gusto.

lunes, 30 de agosto de 2010

El imitador de Cavendish que Freire no conocía

En el tenderete donde algunos periodistas veíamos el final de la etapa de ayer en Marbella se tardó un poco en reaccionar cuando, en la ‘volata’ que ha decidio la carrera, una bala blanca adelantaba a un Mark Cavendish que se anotajaba imbatible. Sólo una vez el sorprendente protagonista alzaba los brazos se respondió: “¡Es Hutarovich!”

El bielorruso cruzó raudo la línea de meta. Se había guarecido tras las ruedas de Farrar y Cavendish, saliendo de ellas únicamente en los cien metros finales. Ello le valió poder lanzarse en velocidad punta encontrando nada más que lo justo el viento de cara que frenó a los mejores velocistas; los superó y, lanzado como iba, no pudo siquiera frenar en meta.

Sí que lo hizo Óscar Freire. El cántabro había llegado en el grueso del pelotón, sin intentar luchar por la victoria. Inquirido por un grupo de periodistas españoles, respondía sincero que no se había metido en el esprint por no estar en forma y para no arriesgar. Y, también, no haber “oído el nombre de Hutarovich en mi vida”. Tal vez porque el cántabro no es un enfermo de la bici, de parabólica y twitter; tal vez (seguramente sea el motivo principal) por el proverbial despiste que siempre lleva a cuestas. Porque alguna vez debe haber oído hablar del protagonista de hoy...

Yauheni Hutarovich (1984, Bielorrusia) no es un desconocido. No totalmente, al menos. Desde joven llamaba la atención en el calendario amateur francés, donde llegó como otros muchos corredores del este con objeto de crecer en una de las mecas del ciclismo. Era un velocista puro, de esos esprinters de viejo cuño que se quedaban hasta en los puentes, y buscaba una salida profesional que encontró en el Roubaix - Lille Metropole. Vistiendo ese maillot se hizo un hueco en el particular y endógamo calendario .1 del país vecino, consiguiendo alguna victoria y muchos puestos de honor.

Ello le valió su pase a Française des Jeux, equipo en el que a lo largo de los tres años ha ido evolucionando poco a poco. La escuadra dirigida por Marc Madiot es algo ruinosa, no consigue apenas resultados como se puede observar en los ránking, pero a cambio es una fábrica de buenos ciclistas que, como Gilbert, acaban por volar para pasar sus mejores años en otros equipos. Hutarovich ha ido dando pasos hasta explotar este verano, consiguiendo su primera victoria ProTour en la Vuelta a Polonia y, ayer, su primera victoria en una grande y presentación en el alto nivel en esta Vuelta a España.

¿Cómo llega hasta aquí Hutarovich? Sus piernas son columnas, su espalda ancha, su planta impresiona; es el velocista tipo. Eso, en realidad, es algo que comparten más o menos todos los de su calaña. La distinción entre unos y otros radica en secretos, intangibles, en el apoyo de su equipo, en una inteligencia superior, en un autoconocimiento máximo que le haga optimizar el uso de sus fuerzas. En el caso de Yauheni, según revela Cyclismag, el secreto es haber pasado horas analizando los esprints de su gran referente Mark Cavenidsh. Observándole ha aprendido a esprintar como un superclase y así sorprender a los que, como Freire, no le conocían.

miércoles, 25 de agosto de 2010

El amanecer de la Vuelta

Después de varios años de cambio gradual, la Vuelta a España vuelve a suscitar gran interés dentro del mundo del ciclismo e incluso para el gran público.

A mediados de la década pasada, la Vuelta a España tocó fondo. La carrera no sólo estaba instalada en la más profunda endogamia (en la edición de 2004, sólo dos de los veinticinco primeros de la general final no eran españoles), sino que también acusaba graves problemas de dopaje como los que llevaron a la descalificación de Roberto Heras en 2005 habiendo sido ganador de la carrera y unos recorridos que no ayudaban al espectáculo deportivo. El resultado era el desinterés. Pudiera ser culpa de la tesitura general de un ciclismo que vivía a la sombra de Lance Armstrong, siendo todos los eventos que no contaban con el tejano una especie de segundos platos. Pero también sucedía que la gran ronda española, en pleno declive de los Franco y Sáenz de Trápaga y con Cordero ejerciendo de director general, no llegaba a proponer novedades llamativas, ni acciones para aumentar su prestigio. Estaba sumida en un círculo vicioso de mediocridad.

Tras la anodina edición de 2007, donde el aplastante dominio de Menchov se cimentó en un recorrido desastroso cuya clímax llegó en una crono en la autovía de Zaragoza, Unipublic (organizadora de la Vuelta) cambió de manos y pasó a ser propiedad del Grupo Antena 3 y, más adelante, ASO (propietaria del Tour de Francia).

Tres años después, por fortuna, la suerte de la prueba ha cambiado su signo poco a poco. La participación de las últimas ediciones ha tenido poco que ver con la de las precedentes, a veces por sucesos puntuales como sucediera con Contador y Valverde en sus respectivas Vueltas victoriosas. El recorrido, por su parte, también ha mejorado sensiblemente; se tienden a las emboscadas, a la distribución adecuada de la dureza para no dejar ristras de etapas a mitad o final de la carrera huérfanas de aliciente. Se podría decir que las últimas ediciones han sido el amanecer de la Vuelta, las del retorno de la ronda española al primer plano del ciclismo mundial y el panorama mediático nacional.

Un recorrido condicionado por la televisión

Entrando ya a la materia deportiva, la realidad es que el recorrido de la Vuelta 2010 es mejorable. Falta contrarreloj y dureza en la parte media de las etapas para castigar las piernas de los ciclistas, y eso es algo que quizá se haya visto condicionado por las retransmisiones televisivas. En primer lugar, las cronos no suelen ser plato de buen gusto para el público, que prefiere ver una carrera entre varios corredores antes que una lucha por el mejor tiempo. Y, en segundo, la cicatería mutua del Grupo Antena 3 y RTVE ha llevado a que la televisión pública recorte los medios destinados a la Vuelta (este año Carlos de Andrés y Perico Delgado retransmitirán desde el estudio) y conecte a partir de las cuatro de la tarde con la carrera, una circunstancia que aconseja a Unipublic que las cosas sucedan en la parte final de las etapas.

Las etapas montañosas de la gran ronda española este año, pues, tienden a concentrar sus puntos candentes en su parte final. Se tiende al unipuertismo, con jornadas que acaban directamente en alto sin ninguna dificultad previa reseñable. Es el caso de las llegadas de Pal (11ª etapa), Lagos de Covadonga (15ª) o el novedoso Peña Cabarga (14ª), que se afronta por primera vez en la Vuelta y promete emoción. Distintos serán los parciales de los también inéditos Cotobello (16ª) y Bola del Mundo (20ª), que tendrán antes pasos por San Lorenzo y Cobertoria en el caso de la cima asturiana y por Navacerrada (puerto matriz de la Bola) en el caso de la madrileña. La disciplina de la contrarreloj quedará liquidada con una CRE nocturna de 13km el primer día en Sevilla y una CRI de 46 km en Peñafiel a cuatro días del final. Poco...

De cualquier manera, hay muchas otras etapas interesantes en el recorrido de esta Vuelta, con emboscadas clásicas como la Cresta de Gallo (6ª etapa), Xorret de Catí (8ª) o Toledo (19ª) y otras novedosas como el puerto del León (3ª etapa), Valdepeñas (4ª), Alcoy (9ª) o, sobre todo, el Rat Penat de la décima etapa. Este santuario cicloturista, el Murciélago en catalán, es un puerto de primera categoría de unos cinco kilómetros, casi el 10% de pendiente y picos del 23% que los ciclistas deberán franquear camino de Vilanova i la Geltrú. Aunque se corona a unos treinta kilómetros de meta, después habrá un terreno incómodo que hará complicado que el pelotón vuelva a compactarse.

La participación nacional, buena aunque falten los mejores

Por lo que respecta al plantel de corredores presente en la salida de Sevilla, será muy bueno aunque estará algo opacado por la ausencia de las grandes estrellas nacionales Alejandro Valverde (vigente campeón, sancionado por dopaje), Samuel Sánchez y Alberto Contador. El caso de los dos últimos es llamativo, por cuanto han dado carpetazo a su temporada con sólo 58 y 51 días de competición respectivamente. La media en los ciclistas ProTour suele andar en torno a los 70, lo cual evidencia un cierto desinterés de asturiano y madrileño por la gran ronda española.

Sí estarán, en cambio, los otros cuatro estandartes que tiene en este momento el ciclismo nacional: Joaquín Rodríguez, Carlos Sastre, Luis León Sánchez y Óscar Freire. Los dos últimos han anunciado que correrán para preparar el Mundial, luchar por etapas y ayudar sus compañeros; Rodríguez y Sastre, en cambio, si vienen buscando algo más. El catalán de Katusha quiere confirmar que lo del Tour no fue flor de un día y codearse de nuevo con la élite en la clasificación general. El abulense, por su parte, llega a la Vuelta deseoso de revancha tras un Tour no demasiado satisfactorio ni en la carretera ni en el hotel; aquí estará acompañado por su guardia pretoriana (Florencio, Pujol, Cuesta, el outsider Tondo) y aspira al máximo posible.

En cuanto a los otros españoles en liza por la general, cabe destacar al dúo presentado por Euskaltel: Beñat Intxausti e Igor Antón. Si bien ambos llegan en buena forma y tienen cualidades similares, Igor Galdeano ha aclarado que el zornotzarra estará supeditado a Antón, que buscará consumar en 2010 lo que apuntó en 2008, cuando una caída le impidió estar en el podio de una Vuelta donde parecía el más fuerte en montaña. Caisse d’Épargne, por su parte, llega con la tranquilidad de su acuerdo de patrocinio con Movistar y varias apuestas posibles para luchar por el podio. Rubén Plaza realizó un gran Tour y ya fue quinto en la gran ronda española; David Arroyo, segundo en el Giro, está fresco y bien preparado pero ha confesado que la falta de dureza del recorrido no le viene bien. Y luego están el italiano Brusheghin, antiguo seguro de vida que lleva una mala racha, y el colombiano Urán, este año algo por debajo de sus expectativas pero excelente escalador y contrarrelojista.

El resto de opciones nacionales para la general de la Vuelta pasan mayormente por el ciclista de Xacobeo Ezequiel Mosquera, que llega en buena forma y espera asaltar de una vez el podio o, al menos, conseguir una victoria de etapa. Andalucía - Cajasur, por su parte, espera colar a Javi Moreno o Gómez Marchante en el ‘top ten’.

Varios extranjeros en disposición de llevarse el maillot rojo

Si buena es la participación nacional, no lo es menos la foránea. A los habituales esprinters y clasicómanos preparando el Mundial (Farrar, Petacchi, Cavendish, Bennati, Hushovd, Cancellara, Gilbert) se han sumado en esta edición de la Vuelta varios candidatos serios por la victoria de la general. Ya han pasado esos tiempos donde los corredores extranjeros miraban la Vuelta de reojo...

El primer foráneo a tener en cuenta es, por derecho propio, Denis Menchov. El corredor de Rabobank siempre ha tenido un especial cariño por la ronda española, la ha disputado varias veces y tiene dos en su palmarés (2005 por descalificación de Heras y 2007). Su fortaleza radica en su enorme solidez, mostrada este mismo verano con su podio en el Tour; su hándicap, que no tendrá presión al haber justificado ya esta temporada y asegurado la siguiente y eso puede generar dentro del ruso una relajación contraproducente.

Otro gran candidato será Vincenzo Nibali. ‘Lo Squalo’ es en este momento el mejor vueltómano de Italia. Se colocó tercero en el pasado Giro a pesar de no haberlo preparado y ser incluido a última hora por los problemas de Franco Pellizotti con el pasaporte biológico. Llega, además, en una gran condición física como refrendó en las semiclásicas italianas de agosto. A su lado tendrá al siempre potente equipo Liquigas, con un enorme bloque de gregarios encabezado por el checo Roman Kreuziger.

La terna de grandes favoritos extranjeros para la obtención del maillot rojo se cierra con Frank Schleck. El mayor de los hermanos luxemburgueses buscará resarcirse en carreteras españolas de lo acaecido este julio en las francesas, cuando una caída en el pavé le apartó de un Tour al que llegaba en plenitud de condiciones. En principio, vendrá a esta Vuelta para implicarse, al contrario de lo que sucediera con su hermano Andy y él el año pasado, cuando su presencia fue testimonial. El propio Andy tomará también la salida en Sevilla, pero parece que se limitará a apoyar a su hermano, prescindiendo de cualquier objetivo individual.

La lista de foráneos que podrían pelear por la general se completa con Andrei Kasheckin, kazajo enrolado en Lampre que fuera tercero en la Vuelta de 2006 antes de ser sancionado por dopaje; Vladimir Karpets, ruso de Katusha que cada vez parece más desengañado respecto de las vueltas de tres semanas y decidido a centrarse en las de una; el ex biker Jean Christophe Peraud, que se perdió el Tour por una infección y viene a por todas a la Vuelta; más el sueco Lövkist, el irlandés Roche y el francés Moncoutié para los triunfos parciales. Como posible sorpresa, mencionar al kazajo de Astaná Andrei Zeits, joven de gran talento que ya fuera 34º en el Giro de su debut (2009) con sólo 22 años y llega a la gran ronda española con el encargo de mostrarse en el alto nivel.

Ése es el planteamiento de una Vuelta ilusionante, esperada y que podría dar un gran espectáculo siguiendo la corriente de una temporada donde el ciclismo está volviendo a ser grande y deparar grandes y polémicas competiciones. La Vuelta 2010, aunque empezará de noche, podría representar un amanecer para el ciclismo español y mundial.

martes, 24 de agosto de 2010

Geox reinventa a Footon para la élite mundial

No hay años tranquilos en la estructura de Joxean Fernández ‘Matxin’ y Mauro Gianetti GM Bikes, antiguo Saunier Duval y actual Footon-Servetto. Cada temporada tiene un algo que la hace distinta para mal o para bien: el gran éxito del inicial 2004, la racha de segundos puestos del siguiente período, el práctico dominio del Giro con Simoni, Ricco’ y Piepoli, el positivo de los dos últimos en el Tour, la precariedad económica de estos tres años donde gracias a Fuji, Servetto y Footon el vizcaíno y el suizo han podido mantener la escuadra en las carreteras. Siempre hay un aliciente más o menos inesperado que provoca un giro en el devenir del equipo. El de 2011 ya está planteado: fabricar una escuadra de primerísimo nivel.

El día 11 de Agosto, la marca de calzado Geox anunció su entrada como patrocinador de GM Bikes. Los rumores anticipando este hecho habían surgido hacía tiempo. Parecía claro que la empresa sita en Treviso tenía interés por realizar una gran inversión en el ciclismo, toda vez que el deporte de las dos ruedas es un medio publicitario de gran impacto en el país con forma de bota. La compañía zapatera, de hecho, realizó un primer ensayo entrando como espónsor de la escuadra ProTour Lampre, cuya supervivencia fue posible gracias a este patrocinio. No fue, pues, una sorpresa que Geox decidiera apotar dinero a una escuadra; sí lo fue, quizá, que esa escuadra fuera el Footon de Matxin y Gianetti.

Cincuenta millones de euros en cinco años será el montante total de la inversión de Geox, que unido a los patrocinios de Footon y Servetto garantizará un presupuesto bastante alto a unos gestores que, acostumbrados a lidiar con circunstancias mucho más incómodas, podrán desarrollar un proyecto mucho más ambicioso. Por lo pronto, en términos de corte administrativo, GM Bikes parece en disposición de renovar su licencia ProTour, en franco peligro antes de la entrada de la zapatera italiana en la estructura. Y, deportivamente, los fichajes de Geox distan de ser incorporaciones de clase media como las que imperaron en los últimos años de Fuji y Footon.

Carlos Sastre, ganador del Tour de Francia 2008, fue el primer refuerzo de la estructura de origen cántabro. Fue un movimiento sorprendente, no tanto por su fichaje por Geox como por su partida de Cervélo, equipo del cual el abulense fue alma máter. Al parecer, la escuadra suiza acusa ciertos problemas económicos (no puede garantizar su continuidad más allá del próximo año) y, sobre todo, de división interna. El bloque español de la plantilla no parece viajar en la misma dirección que el resto, algo que no favorece la marcha de la formación.

Así, se puede entender la partida de Sastre como un asunto de un corte más “político” que deportivo. Sin embargo, en este último plano el abulense también puede salir beneficiado por su salida hacia Geox. Tendrá jóvenes a los que transmitir su experiencia, podría tomar el volante del coche a su retirada y decidirá completamente su calendario sin estar cargado de responsabilidad y deberes: en esta formación tendrá tras de sí un bloque algo más decente y por tanto menor presión. En Cervélo el liderato en grandes vueltas recae únicamente en sus espaldas; en Geox, lo compartirá con jóvenes ya encuadrados en Footon como Rafa Valls, además de con nuevas incorporaciones como Denis Menchov.

El ciclista ruso ha sido, sin duda, una de las grandes bombas del mercado, el golpe de efecto que cualquier escuadra desea para adquirir relevancia inmediata. Menchov, veterano sólido, llega a Geox en plena madurez a sus 32 años tras obtener un puesto del podio en el pasado Tour de Francia. Su ciclo en Rabobank había acabado, se lo habían hecho notar desde el ‘staff’. Además, el ruso estaba algo harto del ambiente casi anárquico que rinde en el conjunto holandés. Se especulaba con su salida a Astaná o Katusha, especialmente al equipo nacional ruso que parecía dispuesto a recibirle con los brazos abiertos y un buen puñado de dinero en la mano. El ciclista afincado en Navarra eligió sin embargo Geox, un proyecto deportivo de más largo recorrido y que, sobre todo, le permitía llevar consigo a ciclistas de su confianza. De su mano recalarán en la formación de origen cántabro Mauricio Ardila y Dimitri Kozontchuk, valiosos gregarios que fueran básicos para su triunfo en el Giro 2009.

El resto de incorporaciones son jóvenes promesas de enorme valía. Por un lado llegan dos viejas aspiraciones del Matxin y Gianetti, Fabio Duarte y Marko Kump, con quienes ya se negoció el invierno pasado. Duarte, campeón del mundo sub23 en 2008, lleva un par de tempordas refrendando en su Colombia natal sus excelentes condiciones. Kump, por su parte, es un esprinter eslovaco de enorme calidad que, a sus 22 años, lleva ya tres en el modesto Adria Mobil demostrando calidad e instinto ganador.

Además de Kump, recalan en Geox dos jóvenes italianos de calidad, Daniele Ratto y Matteo Pelucchi. Ratto, ex CarmioOro, es un ‘passista’ (esprinter con talento para las subidas) que ha sido capaz de estrenar su palmarés profesional en el exigente calendario italiano en su año de neoprofesional y con sólo veinte primaveras; sobre él hay altísimas expectativas. Matteo Pelucchi, por su parte, es un velocista de amplio palmarés en el calendario ‘dilettante’ italiano.

El resto de la plantilla de Geox tendrá como base al actual Footon, estando confirmados hasta ahora los nombres de Valls, Brandle o Enrique Mata. No se descartan tampoco nuevos fichajes, que podrían incluir el de un corredor asiático, ciclistas de nivel que evolucionan ahora mismo en el campo profesional continental e italianos para contentar a los patrocinadores, sitos en su mayoría en el país con forma de bota. Sí es seguro, por desgracia para los intereses de Matxin y Gianetti, que Damiano Cunego no formará parte de la formación cántabra; a pesar de los insistentes rumores que le relacionaban con Geox, el veronés acabó por renovar con Lampre.

No lo echarán de menos. Después de tomar por costumbre inviernos de sobresaltos y estrecheces, Gianetti y Matxin no se lamentarán sino que disfrutarán de la posibilidad de planificar una temporada tranquilamente y con dinero de sobra para realizar los fichajes apetecidos y no los “solicitados” por determinados patrocinadores. Con la columna vertebral de la plantilla ya conformada, con buenas bases, buenos hombres de futuro y también de presente, la esponsorización de Geox reinventa la estructura de GM Bikes para reconducirla a la élite mundial.

La extraordinaria historia de Matteo Pelucchi


El italiano Matteo Pelucchi (Giussiano, 1989) es una de las nuevas incorporaciones del equipo Geox. Su historia deportiva es, dentro de lo que cabe, ordinaria: compite desde juveniles, siempre ha destacado por su punta de velocidad y, ya como ‘dilettante’, ha conseguido varias victorias. Su proyección es tal que estuvo concentrado con el equipo Katusha al inicio de esta temporada 2010.

Es su historia personal la que se sale un poco de la norma. Novio desde hace tres años de Marina Romoli, su unión con la hasta junio ciclista estuvo a punto de cambiar radicalmente su vida. Ambos entrenaban juntos cuando Romoli fue atropellada por un coche. Matteo, en pleno ‘shock’, estuvo en todo momento junto a Marina y salvó su vida con la ayuda del también amateur Samuele Conti. A resultas de este accidente, la chica quedó paralizada de cintura para abajo y con accesos de amnesia y Pelucchi decidió dejar la bicicleta. Fue la insistencia de la propia Marina la que volvió a subir a Matteo en el sillín. Ahora, el velocista de Giussiano recibe un merecido premio a su historia deportiva y personal con este fichaje por el equipo Geox.
Foto: TuttoBiciWeb

jueves, 19 de agosto de 2010

Richard: humildad y tesón para triunfar


El almeriense Juan Emilio Gutiérrez, ciclista discapacitado, compite esta semana en el Campeonato del Mundo de Paraciclismo de Québec

“Yo le he intentado mantener la esperanza. Los niños le han dado la chispa de la vida para ir tirando. Y el camino lo ha encontrado en el deporte”. Ángela, mujer de Richard, explica la historia de su marido con naturalidad y cierta emoción en la voz. También con orgullo. Su marido ha superado dos graves accidentes de circulación que casi le quitan la vida y sacado adelante una familia de cuatro miembros a base de fuerza de voluntad. Y, es difícil determinar si como nata o como guinda del pastel, ha desarrollado una carrera deportiva de élite que le ha llevado a ser número uno del mundo de paraciclismo en la categoría C3, que engloba a los discapacitados físicos y psíquicos leves.


A Juan Emilio Gutiérrez (42 años, Huércal de Almería) lo de ‘Richard’ le viene por lo mismo que le viene casi todo en la vida: la bicicleta. Cuando él era un joven ciclista juvenil y sub 23, saludaba a los pedalistas que se encontraba por la ruta al grito de “hasta luego, Richard Withman”. Así, por un actor de cine norteamericano no demasiado famoso, perdió el Juan Emilio y se quedó con el Richard. Pero a él eso no le preocupa demasiado. “A las cosas hay que darles la importancia justa”, repite una y otra vez con una sonrisa.

En realidad, si hay alguien que puede valorar lo importante y lo prescindible de la vida, ése es Richard. Su primera bicicleta, el principio de todo, la consiguió a cambio de un balón de fútbol después de pasar años frente a un escaparate admirando (o más bien anhelando) las máquinas de competición. Con el tiempo se hizo de un buen empleo como celador en el ambulatorio de Berja, y con los primeros sueldos adquirió su primera bicicleta seria para competir con los juveniles y amateurs de la provincia. “Con 21 años tenía incluso posibilidades de pasar a profesionales con Kelme”, rememora.

Pero entonces sobrevino el primer percance grave de su vida. Un día, a finales de verano, una furgoneta le atropelló en la Puebla de Vícar. Le destrozo la columna vertebral, que tuvo que serle reconstruida con 40 tornillos y ahora es “una laña de titanio”, según nos explica Ángela. Pasó mucho tiempo sin poder siquiera caminar y se enfrentó a una larguísima rehabilitación que le obligaba a nadar, nadar y nadar. Había que fortalecer de nuevo la espalda. Y Richard lo consiguió, superando la primera de las pruebas que había de ponerle la vida.

“Tiene una fuerza de voluntad increíble”, dice Ángela. “Y una gran capacidad de superación”, afirma su preparador Servando Velarde. Gracias a estas dos características suyas, ayudado también seguramente por una humildad genial (“¿queréis que vaya yo a Almería a hacer la entrevista y así no tenéis que venir vosotros?”, nos ofrecía para facilitar el trabajo cuando concertamos la entrevista) que le granjea amistades por donde pasa, Richard rehizo su vida. Encontró un empleo de auxiliar de clínica en Urgencias de Torrecárdenas. Allí conoció a la que ahora es su mujer, administrativa en el mismo centro hospitalario. Ambicioso, se matriculó en la Universidad para sacarse la carrera de Enfermería...

Hasta que un buen día, volviendo de la Universidad en moto, Richard se golpeó con un vehículo y sufrió un golpe en la cabeza. Recién casado, con su señora esperando un hijo, Richard se debatía entre la vida y la muerte. Salió victorioso, pero con secuelas. Se le diagnosticaron severos problemas neurológicos que le impedían mantener el equilibrio y le generaban ataxia, además de otros problemas de corte mental como no ser capaz de reconocer a gente y lugares de su vida diaria. El golpe de gracia estaba por venir: a los pocos días de salir del hospital, yendo en coche con un amigo, descubrió también que se había quedado sordo del oído derecho y casi totalmente ciego del ojo del mismo lado.

Fueron dos largos años de larga depresión adaptativa a sus nuevas circunstancias. Era pasar de hacer de todo a no hacer de nada. Su mujer Ángela le empujaba a aferrarse a sus hijos (la chispa). El pronto nacimiento de Dani, ahora con siete años, fue lo mejor que le pudo pasar a Richard. “Su carrito -comenta- fue mi andador para volver a caminar”. La posterior venida de Laura, catorce meses después, fue el argumento definitivo para sacar a Richard de la postración y el pozo donde se hallaba tras el accidente.

Ángela, principal apoyo de Richard aunque ella diga lo contrario, también le animaba a coger la bicicleta (el camino). Aún hoy vive “aterrada” todos los días de verle coger la bicicleta. “Pero prefiero que haga esa vida a que vuelva al sofá donde estuvo postrado mientras sufría de depresión”. Sus amigos del ciclismo vinieron a animarle: el ex profesional Manuel Beltrán fue el primero. Después le apoyaron de una u otra forma, entre otros, Carlos Sastre y Alberto Contador. Y Javier Otxoa, ciclista profesional al que en 2002 un accidente de tráfico le arrebató su carrera deportiva y a su hermano Ricardo, le dio el empujón definitivo para subirse en la bicicleta como antes. Ahora son compañeros de selección.

Todo esto caló hondo en Richard, que se levantó del sillón para montarse en el sillín. “Al principio, iba con bicicletas por caminos de tierra, en el río en Huércal de Almería. La idea era aprender a coger el equilibrio de nuevo”. Así es él, superándose, del “club del poco a poco”. Compitió por primera vez tras su segundo accidente con su amigo Carmona, subido en un tándem que les proporcionó la ONCE. Reencontró sensaciones e ilusiones y se decidió a competir individualmente. Después apareció Servando Velarde, director de un equipo amateur y amigo, para llevarle hasta la élite.

Esta última parte, sin embargo, es la que menos cuenta para Richard. Él ahora anda preocupado por el Grado de Fisioterapia donde está matriculado y, sobre todo, por el futuro. “No le doy importancia a los reconocimientos ni a los trofeos. Yo doy importancia a lo que he conseguido gracias al deporte y me gustaría inculcárselo a todos los críos de Almería, que son el futuro. Quiero ir a los colegios para captar gente, tener una pista donde hacer una escuela de ciclismo y donde los chicos puedan practicar deporte de manera segura”.

Quiere, en definitiva, extender su mensaje. Ése que le impulsa a no doblegarse jamás. “Sé que puedo tener dificultades. Pero no quiero llevarlas por delante. Ni en la bici ni en la vida”, afirma sonriendo sin que le tiemble la voz. Y se agarra a su lema, el que no se puede olvidar cuando se oye de su boca. “Para hacer cosas hay que estar vivo”. Vivo al mil por cien. Como él, que no se detuvo ni se rindió y ahora es el mejor del mundo, un padre de familia fenomenal, una inspiración para todo el que le conoce. Un ejemplo a seguir de humildad y tesón.

“Sus opciones de proclamarse campeón del mundo son máximas”

Servando Velarde, preparador de Richard y director del equipo amateur Proyecto CIDi, nos cuenta como su carrera deportiva podría alcanzar un hito en Québec (Canadá), donde se disputan los Mundiales de paraciclismo (ciclismo paralímpico). “Tiene las máximas opciones posibles. Está en su mejor momento de forma de siempre”. Sus resultados avalan esto: ha sido campeón de España de ruta y contrarreloj y ganador de la manga de ruta de la Copa del Mundo de Segovia. “A mí me gustaría conseguir un buen resultado en la crono”, confiesa Richard

jueves, 12 de agosto de 2010

Una excepción que puede ser un punto de inflexión

En un comunicado remitido a mediodía, la empresa Abarca Sports, encabezada por Eusebio Unzué y gestora del equipo Caisse d’Épargne, oficializaba la entrada de la telefónica española Movistar como nuevo patrocinador de la estructura navarra. Una gran noticia que llega quizá algo tarde pero... siendo la dicha buena...

Han sido días, semanas, meses de incertidumbre. En el artículo sobre la Clásica de San Sebastián resumíamos todos los rumores y certezas surgidos en torno al futuro de la formación bancaria: su alma máter, Unzué, no cesaba de pedir prórrogas y más prórrogas a los corredores del equipo para que no firmaran contratos con otros, se encontraba en negociaciones con diversas grandes empresas españolas que parecían dispuestas a aportar una parte del presupuesto necesario para mantener la escuadra en las carreteras. Se hablaba de un patrocinador confirmado que aportaría tres millones de euros. Hubo quien le puso nombre (Mahou) y origen (contactos de Juan Carlos Unzué, hermano de Eusebio y ex entrenador de porteros del FC Barcelona, que había conseguido el apoyo de la cervecera merced precisamente a través del club catalán). No había, sin embargo, certezas, comunicados oficiales. Sólo especulación.


Hoy se zanjó todo. Movistar entra en el ciclismo, una gran multinacional se involucra en el deporte de la bicicleta y marca al menos una excepción en la tendencia general de patrocinios que existía hasta ahora en el ciclismo español. Esta temporada, de los nueve equipos profesionales vinculados a nuestro país, dos se nutrían de capital extranjero y cinco de administraciones públicas. Sólo dos continentales, Caja Rural y Orbea, vivían del dinero de empresas privadas nacionales; y no precisamente de multinacionales, sino de compañías de tamaño medio. Movistar sí es una multinacional, la tercera empresa más importante del mundo en su sector con 300 millones de clientes, que querrá rentabilizar su patrocinio a nivel de publicidad directa... y, sobre todo, de ‘publicity’.

La ‘publicity’ es una técnica de notoriedad de nuevo cuño; por decirlo de alguna manera, la hija estudiosa de publicidad y medios de difusión. Se trata, a grandes rasgos, de hacer presente el nombre de la marca en los medios de comunicación a través de informaciones sobre la empresa relevantes para el interés público. Un patrocinio deportivo efectivo es un método de ‘publicity’ por excelencia; el patrocinio ciclista, en el cual el nombre de la empresa patrocinadora es también el nombre del equipo, quizá el mejor entre los deportivos para esta técnica. En 2011, una victoria de un ciclista del equipo Movistar reportará la presencia de la compañía telefónica entre las noticias de los principales diarios del país. Una presencia que será, por otro lado, insobornable toda vez que Movistar es una de las principales anunciantes del mercado español y nadie querrá hacerle un feo a quien, a fin de cuentas, paga parte de su presupuesto. Una presencia que no será solo para Movistar, sino también para el ciclismo en general.

El ciclismo es un auténtico filón por explotar en la publicidad moderna. Transmite tradicionalmente una imagen de esfuerzo y sacrificio extremos, deseable para muchas sociedades. Por desgracia, esta buena circunstancia se ha visto opacada durante la pasada década por la malísima sensación emanada de la lacra del dopaje que tanto ha perseguido al deporte de las dos ruedas. Ahora, ésta se ha diluido para dejar paso a otra de innovación técnica y excelencia tecnológica, razón por la cual empresas como Garmin, CSC o, más recientemente, Geox, se han animado a invertir en este deporte. Algo que, sin duda alguna, habrá pesado en la decisión del Grupo Telefónica de apoyar a la estuctura navarra.

La inversión es, además, muy baja en comparación con la requerida por otros deportes. Si hay copatrocinadores, ocho millones de euros serán suficientes para que Movistar mantenga la estructura de Unzué, menos de los diez que le costó el equipo de motociclismo en 2005. Una operación, esponsorizar a uno de las mejores escuadras ciclistas del mundo por ocho millones de euros, comparativamente más rentable que los dos millones anuales que cuesta a la sociedad presidida por César Alierta aparecer en la camiseta del Real Zaragoza, club de fútbol de la zona media de Primera División española, en un patrocinio de impacto bajísimo.

En el aspecto deportivo, la confirmación de la noticia llega al seno de Caisse d’Épargne un poco tarde. El bloque de cinco ciclistas franceses que había en plantilla se ha buscado en su totalidad su futuro fuera del equipo navarro, una baja quizá deseada dentro del ‘staff’. El resto de integrantes valiosos de la escuadra, por su parte, habían entablado contactos con otros conjuntos de nivel ProTour que ahora deberán deshacer para continuar junto a Eusebio Unzué: David Arroyo esaba relacionado con Liquigas, Vasil Kyrienka con Astaná, Rigoberto Urán y el director Neil Stephens con Sky... y otros como José Joaquín Rojas o Luis León Sánchez parecían tener un compromiso total a falta de firma con Garmin y Rabobank, respectivamente. De su voluntad dependerá su futuro ya que, salvo en el caso de Urán, a todos les expira el contrato este invierno.

La base de la plantilla del Team Movistar en 2011 estará formada, según informaba Diario de Navarra esta mañana, por ocho corredores con contrato en vigor (Plaza, Brusheghin, Iván Gutiérrez, Soler, Rui Costa, Madrazo, Amador y el antes mencionado Urán) y cuatro incorporaciones práticamente confirmadas. Da las incorporaciones se mencionaban dos: Branislau Samoilau, potente bielorruso de Quick Step, apto para todos los terrenos y futuro gregario de valor, y Beñat Intxausti, corredor vasco que confirmó ayer su salida de Euskaltel. La buena relación de su mánager Antonio Vaquerizas con Eusebio Unzué debe haber sido clave en la operación que llevará al zornotzarra a ser uno de los líderes del nuevo Team Movistar.

Quiénes serán sus compañeros es una incógnita que deberá resolverse en el próximo mes y que, en este momento, no preocupa demasiado. La resolución de todos estos problemas puede esperar una vez que los gerfialtes ;) factótum de Caisse d’Épargne se han llevado la gran alegría de un año repleto para ellos de sinsabores, desde la sanción de Valverde hasta un Tour de Francia del cual volvieron de vacío. Una gran alegría, por qué no decirlo, compartida por el resto del mundo del ciclismo. Y particularmente por el español, que ve por fin aparecer un gran patrocinador en su escena en lo que, de ser exitosa la experiencia de Movistar, podría ya no ser una excepción, sino un punto de inflexión.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Espaldarazo, recompensa y gran carta de presentación

Físicamente no hay demasiada diferencia entre ser primero o segundo. Centímetros, segundos, rara vez hay un margen mayor a un minuto entre el ganador y el siguiente; muy excepcionalmente se llega a distancias en las que no haya apelación posible a la mala o la buena suerte. La diferencia entre la victoria y la no-victoria (en ciclismo hablar de derrota es, según en qué casos, muy subjetivo) es, por tanto, más mental que física. Ser primero aporta motivación, gloria y reconocimiento, pero sin embargo no requiere mucho más esfuerzo que ser segundo. No. Sólo exige detalles, escondidos en la confianza, el coraje, la inteligencia. En aquellas cualidades del deportista que emanan de su cabeza. La diferencia entre ser primero y segundo, por tanto, sale de la mente y redunda en ella. Podríamos decir que la victoria es apenas una ilusión mental...


Galimatías y circunloquios aparte, la victoria es normalmente el objetivo número uno del deportista. Por eso es tan complicada de obtener y por eso gratifica tanto, más aún si se consigue merciéndola más que el resto de competidores; por eso José Herrada levantó hoy los brazos con tanta satisfacción en la meta de la sexta etapa de la Volta a Portugal. El conquense estrenó su palmarés a lo grande, con un triunfo en la Grandísima conseguido merced a un ataque bravo a unos cuarenta kilómetros de meta. El conquense cabalgó en solitario por dos puertos, desafiando a un pelotón donde los intentos de fuga eran rápidamente entorpecidos por sus compañeros de Caja Rural y el ritmo marcado por los poderosos Barbot y Palmeiras Resort, que buscaban el esprint respectivamente con Sergio Ribeiro y Cándido Barbosa, O Cándido. Finalmente trece exiguos segundos sirvieron a Herrada para conseguir su primera victoria como profesional y tocar con aún mayor fuerza la puerta del ProTour. Como bien dice en la nota de prensa de su equipo, “[esta victoria] es un espaldarazo a mi carrera, una recompensa a tanto trabajo y una gran carta de presentación”.

Espaldarazo, recompensa y gran carta de presentación es también el significado de esta victoria para Caja Rural. Se trata de la tercera de la temporada para la formación navarra; la particularidad es que las tres han llegado esta semana. Inauguró la racha Arturo Mora imponiéndose en un parcial de la Vuelta a León, de categoría .2; siguió el magnífico Oleg Chuzda, un ciclista que en verano da el rendimiento de un genuino superclase, en los primeros compases de la Volta a Portugal. Herrada compuso ayer el tercer capítulo de este período de tiempo ideal para la escuadra dirigida por Eugenio Gokoetxea.

Una semana ideal, justo es reconocerlo, obtenida por derecho propio después de meses de mucho lucimiento y sacrificio sin resultados, sin números que figuraran en el papel con el mismo fulgor que los bancarios lo habían hecho en la carretera. Caja Rural, poco a poco, se ha ganado el cariño y el reconocimiento de aficionados y mundillo ciclista en general gracias a encarnar con dignidad un concepto históricamente tan presente en el ciclismo español: el de escuadra de formación para que corredores de calidad den su primeras pedaladas como profesionales. Un concepto ausente desde hacía algún tiempo ahora que las estructuras de Segunda funcionan con una suerte de autarquía y las de Tercera (categoría donde sencuadra Caja Rural) suelen ser muy precarias y reunir poquísimo talento. Los navarros rompen con estas feas tendencias modernas, casan más con las clásicas y lo han sabido demostrar en un calendario que hasta ahora apenas ha superado los sesenta días de competición y acabará, tirando alto, en ochenta. Planean, según las noticias que van surgiendo en torno al tema, dar el salto a la categoría Profesional en 2011. Para ello tendrán la confianza de una caja de ahorros que confía en ellos y el aval (espaldarazo, recompensa, carta de presentación) de una excelente temporada remachada con tres triunfos de mérito... y quién sabe si alguno más...

martes, 10 de agosto de 2010

La Portugal de O Cándido


Se desarrolla estos días la Volta a Portugal, una de las carreras más bonitas y disputadas de todo el calendario internacional. El ciclismo luso, cada vez más abotargado y cerrado en sí mismo, ha revivido como cada agosto para mostrar un espectáculo difícilmente comparable con lo ofrecido en el resto de pruebas. En la ronda organizada por PAD se ensaya un estilo diferente que procede de las características de los corredores locales como Cándido Barbosa, O Cándido; las carreras jamás llegan a ir controladas del todo, las fugas se originan y anulan de un modo prácticamente espontáneo, los esprints son un avispero de corredores luchando a codazos donde los hombres más duros y curtidos suelen sacar tajada. O Cándido...

En Portugal lo excepcional ver un ‘treno’ de corredores del mismo equipo en cabeza del pelotón. Eso, precisamente, es lo que tiene este año a su servicio O Cándido, paradigma del ciclismo autárquico y endógamo que por suerte o por desgracia reina en el país vecino. Palmeiras Resort, una auténtica superescuadra liderada para la general por David Blanco y con tres gregarios (Mestre, Vitorino, André Cardoso) de auténtico lujo que serían jefes de filas en cualquier otra de las formaciones participantes en la Volta, muestra por lo pronto potencial para bloquear la carrera. En dos etapas rompieron el pelotón para limar la ventaja que tomó en una fuga el fenomenal Oleg Chuzda y regalar un maillot amarillo a O Cándido; en Senhora de Graça, frustraron a Sergio Pardilla primero y Hernani Broco después para encumbrar al propio Blanco. Habrá que ver si persisten o si se hunden como el LA-Liberty que intentó la misma jugada hace varios años y se dio de bruces contra la enorme motivación de los pedalistas lusos, capaz de dejar en evidencia a auténticos superclases de nivel mundial como sucediera a Damiano Cunego el año pasado.

Los ciclistas portugueses se crecen en la Grandísima. Ultracombativos, exhiben unas cualidades que no suelen reproducirse a la hora de la verdad fuera de su país. Puede que sea por mera endogamia como sucede en el caso de O Cándido; o puede que sea más bien por falta de oportunidades. Las experiencias exitosas de Manuel Cardoso (Footon), Rui Costa (Caisse d’Épargne) y Tiago Machado (RadioShack) hacen deducible esto último y merecido un voto de confianza para las jóvenes promesas lusas, a la par que auguran un futuro halagüeño en cuanto a presencia internacional de corredores del país vecino. El último y necesario paso será el nacimiento un equipo que haga olvidar los defenestrados Maia y Liberty, mire más allá del escueto calendario luso y proporcione a los ciclistas de mayor proyección un hueco en el panorama mundial.

lunes, 2 de agosto de 2010

El día de la dignidad

Hay pocas cosas más complicadas de entender en la sociedad actual que el concepto de dignidad. Es unívoco pero también prácticamente indefinible. Se puede reconocer en la existencia y el comportamiento de las personas de alrededor. También en sus circunstancias, que al fin y al cabo terminan por emanar de las propias personas. El sábado, en las carreteras guipuzcoanas, pudimos ver la dignidad en casi todos los elementos que rodearon a la que es ahora mismo, junto a la Vuelta al País Vasco, la cita más importante del ciclismo euskaldun.

La edición 2010 de la Clásica de San Sebastián vino a certificar en su desarrollo y conclusión la tendencia al alza que ha tomado la prueba organizada por el Grupo Correo de un tiempo a esta parte. Tras unos inicios poco brillantes, su inclusión en la Copa del Mundo la propulsó a la élite del ciclismo; la defunción de la antigua ‘challenge’ de la UCI y el nacimiento de la nueva, el UCI ProTour, la condujo a un segundo plano. Se situó, por decirlo de alguna manera, entre las peores de las mejores. Esta frustrante tesitura se tradujo en un menor interés del aficionado y el propio ciclista por la carrera donostiarra, que además vio como su recorrido (perpetuado a modo de clásica) había dejado de sorprender y de proporcionar alternativas para el desarrollo del espectáculo. Como suma de todo esto, cada edición era más previsible que la anterior y la nómina de ganadores fue decreciendo en calidad... hasta hace un par de años, cuando una victoria de Alejandro Valverde rompió esa línea de mediocridad dentro de la élite. En 2009 fue Barredo quien se llevó el gato al agua en lucha cerrada con otro excelente ciclista como Roman Kreuziger. El sábado se jugó la victoria una terna de lujo, digna de una prueba ProTour...


El sábado, que para casi todos los presentes en la Clásica fue el día de la dignidad, fue también un día complicado para los hombres de Caisse d’Épargne. No es que hubiera mucho en juego deportivamente, al fin y al cabo una clásica de verano no arruina una temporada (aunque sí que puede salvarla). Era un motivo extradeportivo el que les hacía llegar a la salida de Donosti en plena tensión. Eusebio Unzué, su director, les resolvería todas sus dudas en torno al futuro del equipo allí. El resultado del rendez-vous emplazado por el técnico navarro no fue demasiado clarificador; pidió quince días más a sus ciclistas, que en definitiva seguían con derecho a buscarse otro conjunto para la próxima temporada. La reunión, sin embargo, pareció sentar bien a los corredores, que se desempeñaron bien (dignamente) durante la carrera. De hecho, Luis León Sánchez consiguió la victoria, otro resultado de postín para un palmarés que comienza a ser abultado, y declaró estar a la espera de la ‘fumata blanca’ de Unzué para definir su futuro, desmintiendo de paso haberse comprometido ya con Rabobank.

No ha sido un año fácil en el seno de la formación bancaria. Habitualmente, el histórico tándem formado por José Miguel Echavarrí (ya retirado) y el propio Eusebio Unzué ha funcionado bien a la hora de cubrir el prespuesto necesario para mantener en liza a una de las estructuras más antiguas del ciclismo mundial, actual decana del pelotón español. En esta ocasión, por contra, el anunciado cese de patrocinio de Caisse d’Épargne no ha podido ser cubierto con garantías por Unzué con margen suficiente, y la incertidumbre ha influido indudablemente en el rendimiento del equipo, que por si fuera poco recibía en mayo un auténtico mazazo con la sanción por dopaje de su buque insignia Alejandro Valverde. Muestra de ello fue un Tour de Francia donde, a la postre, se fueron de vacío; no pudieron llevarse ninguna etapa a pesar de acumular varios segundos puestos, ni tampoco la general por equipos que RadioShack le arrebató en la última semana de carrera. En ambos casos la ansiedad se hizo notar, no se tomaron decisiones adecuadas en determinados momentos y eso restó brillantez a la notoria actuación del conjunto de base navarra.

De cara a la próxima temporada la situación sigue en el aire. La supervivencia de la escuadra parece garantizada por un patrocinador que aportaría una suma del orden de los tres millones de euros. Que éste fuera el único inversor provocaría la inmediata bajada de categoría del equipo, e incluso su inviabilidad toda vez que al sancionado Valverde le resta un año de contrato a razón de algo más de dos millones de euros. No parece, sin embargo, que el murciano vaya a actuar con mala fe en este sentido y ponga problemas a una formación que, por lo demás, le ha apoyado en todo momento. Volviendo al escenario de que no apareciera otro patrocinador, la diáspora sería obligatoria; sería sencillo retener a los jóvenes y a algunos gregarios que deberían asumir el rol de líderes, pero otros muchos corredores como Luis León, Arroyo, Urán, Kyrienka o Rojas saldrían hacia otras formaciones ProTour. Quienes saldrán seguro, por otra parte, son los ciclistas franceses, comprometidos con equipos de su país en la mayoría de casos, con la excepción de un Christophe Moreau decidido a retirarse y un Mathieu Drujon expectante (y con contrato). El surgimiento de otro patrocinador que aportara, al menos, otros tres millones de euros, sí permitiría que la escuadra de Unzué mantuviera su merecido e histórico estatus dentro del ciclismo mundial, representado por la majestuosa victoria de Luis León Sánchez en la Clásica de San Sebastián. Contrapuesta a su derrota frente a Casar en la novena etapa del Tour de Francia, un ejemplo de dignidad.

Hizo aún más valioso y significativa la actuación de Luis León el desarrollo de la carrera, espectacular gracias a los novedosos múltiples pasos por Arkale y Jaizkibel, y los rivales a los que hubo de enfrentarse el murciano. De un lado, un Alexandre Vinokourov tan impulsivo como siempre, haciendo gala de una fortaleza y una combatividad insobornables ante la crítica o las observaciones ajenas, apenas perturbadas cuando lo que escucha desde lo más alto del podio son pitos y no aplausos como le sucedió en Lieja. Su punto álgido fue un ataque a pocos kilómetros de meta que apenas pudo sostener Luis León y mostró las flaquezas del otro contendiente, Carlos Sastre.

El abulense se mostró sólido (digno), aunque falto de ese punto de explosividad que se pierde con la edad. Se le acaba la gasolina y él lo sabe, por eso la ha racionado esta temporada en una decisión difícil de comprender de primeras pero que ahora resulta incluso lógica. Retrasó al máximo su inicio de temporada y minimizó sus días de competición en lo que parecía un signo de holgazanería pero no es sino un medio para poder participar con garantías de lucimiento en las tres grandes vueltas. Sastre lleva a cuestas el peso de su equipo, Cervélo; en su espalda siente todos los millones de euros que los diseñadores de cuadros Vroomen y White invierten en la escuadra. Quiere que se traduzcan en buenos resultados, actuaciones dignas, y se responsabiliza en primera persona de que sea así. Por eso afrontará por segunda vez en su carrera el reto de correr las tres grandes vueltas en una misma temporada.

Otros hombres dignos en el día de la dignidad, en esta edición de la Clásica de San Sebastián que no pasará a la historia pero fue agradable y sintomática, fueron los revindicativos Haimar Zubeldia y Xavi Florencio. Uno palió (quizá sólo en parte) con un cuarto puesto el sinsabor de quedarse fuera del Tour de Francia por lesión; otro minimizó (seguro que sólo en parte) la decepción de verse fuera de la gran ronda francesa por una decisión discutible de su equipo, que le detectó un “mini” positivo por pomada contra las hemorroides y optó por sacarle de circulación. Ambos consiguieron restituir en la prueba donostiarra, quizá influidos por el ambiente de redención imperante, su amenazada dignidad.

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