domingo, 24 de octubre de 2010

¿Qué equipos formarán la élite del ciclismo en 2011?

Hay pocos deportes más complicados de seguir para un aficionado que el ciclismo. Si bien sus competiciones son sencillísimas, una mera carrera de bicicletas, su organización extradeportiva es todo lo contrario. Unos acuerdos y criterios se superponen con otros, lo que genera una auténtica miscelánea de normas que en muchas ocasiones se contradicen, que provocan confusión en el aficionado e incluso entre los mismos componentes del ciclismo profesional.

Quedan lejanos los tiempos en los cuales el ránking UCI, observador de todas las competiciones ciclistas registradas por la federación internacional para ser definido, regía incontestablemente, marcaba quiénes eran los mejores del mundo y también qué equipos tenían derecho (nunca obligación) de participar en las mejores carreras. Aquel sistema inequívoco, sólido por inercia, fue sustituido en 2005 por el UCI ProTour en un ardid supuestamente destinado a dotar de mayor estabilidad al ciclismo de élite pero tras el cuál se podían intuir motivos principalmente económicos y, como intención última, convertir a la UCI en comercializadora de los derechos televisivos del deporte de las dos ruedas. Como se puede deducir de esto, que el sistema deportivo fuera bastante discutible, creando una liga cerrada de veinte equipos y veintisiete carreras sin ascensos ni descensos, no fue el principal motivo para que los organizadores incluidos dentro del llamado ProTour decidieran declarar la guerra a la UCI...

El pulso se desató. ASO, RCS y Unipublic, organizadores de Tour de Francia, Giro de Italia y Vuelta a España respectivamente, se enfrentaron a Hein Verbruggen (antiguo presidente de la UCI), Pat McQuaid (actual presidente de la UCI, rumoreada marioneta de Verbruggen) y sus secuaces. Las consecuencias de esto han sido innumerables, siendo el mayor quebradero de cabeza para el mundillo ciclista junto al dopaje. Cada parte tomaba sus propias medidas, lo cual afectó a la estabilidad deportiva de la mayoría de equipos. Especialmente, en el caso de escuadras que no sabían en qué carreras podrían participar ni qué criterio de clasificación se usaría, si el marcado por la UCI o el marcado por las empresas.

En los últimos años la confusión se fue reduciendo, aunque siguió estando presente. La salida de las carreras de ASO, RCS y Unipublic del circuito ProTour para formar un ‘calendario Histórico’ creado ad hoc simplificó la situación. Por un lado, los equipos encuadrados dentro de la primera división del ciclismo mundial tendrían el derecho y la obligación de participar en todas las carreras del debilitado circuito ProTour. Por otro, los organizadores pactaron con los equipos ProTour del año 2008, asegurándoles su participación en las tres grandes vueltas disputadas en los dos años posteriores, y dejando el futuro en manos del Ránking Mundial elaborado por la UCI englobando sus carreras y las ProTour.

Como se desprende del último párrafo, el sistema era (es) un auténtico galimatías. Resulta necesaria una unificación de criterios, integrar el ProTour y las carreras de ASO, RCS y Unipublic en un mismo circuito; por el bien de los estamentos ciclistas y del aficionado que ha seguido con dificultad todos estos vaivenes normativos. Organizadores y Unión Ciclista Internacional han comprendido esto y acercado posturas para la creación del llamado UCI World Tour. Según declaró Javier Guillén en la web de Biciciclismo hace unos días, el acuerdo definitivo parece cercano.

Mientras éste llega, en este reportaje definiremos las diversas alternativas posibles, en base a las tres normativas actualmente promulgadas o en proyecto de serlo, para responder a la pregunta... ¿qué equipos formarán la élite del ciclismo en 2011?

Opcion A. Sistema UCI ProTour clásico

Teóricamente aún vigente, este sistema otorga a los escuadras el privilegio de participar en el actual circuito ProTour en base a criterios deportivos, económicos y éticos. Según una nota de prensa publicada por la UCI el 16 de Agosto, hay diez estructuras con la plaza segura para éste: AG2R, Garmin, Lampre, Omega Pharma, Quick Step, Rabobank, Sky, Katusha, RadioShack y Saxo Bank. A estas se suman catorce equipos más, con los españoles Geox, Movistar y Euskaltel entre ellos, que solicitan entrar a formar parte del sistema creado hace ya seis años en 2011. La pregunta es si estas licencias se respetarán en caso de deceso del ProTour y nacimiento del nuevo World Tour.

Opción B. Sistema de ASO, RCS y Unipublic

En virtud de un acuerdo al cuál llegaron en 2008 organizadores y equipos ProTour, a partir de 2011 los equipos con derecho a participar en las grandes vueltas serían los diecisiete primeros del Ránking Mundial del año anterior. Pues bien: según el de esta temporada deberían esperar una invitación para participar en las rondas de tres semanas escuadras como AG2R, Française des Jeux, Vacansoleil o el Geox de Menchov y Sastre... y tendría acceso directo a éstas el modesto Androni - Diquigiovanni, que esta campaña ha formado con una plantilla de dieceiséis corredores y cuyo líder Michele Scarponi abandonará sus filas para integrarse en Lampre-NGC. La pregunta, pues, es hasta qué punto resulta adecuado que el criterio sea los resultados deportivos del equipo en la campaña anterior en un deporte donde la aparición o desaparición de un patrocinador puede cambiar por completo los designios de una escuadra...

Opción C. Sistema UCI World Tour

Parece destinado a dejar los otros dos sistemas en papel mojado. La UCI lo anunció el pasado 1 de Octubre: la máxima categoría la formarían las carreras del ProTour y las Históricas junto a los dieciocho mejores equipos del mundo, elegidos en base a criterios deportivos, económicos y éticos. A priori, prácticamente lo mismo que el casi difunto ProTour... pero no. Y es que los criterios deportivos cambian totalmente su naturaleza: de subjetivos en 2005 a objetivos en este invierno de 2010. La UCI se encargaría de confeccionar un ránking de escuadras, sumando los puntos conseguidos según un baremo determinado durante los dos años precedentes por los quince mejores ciclistas registrados en la UCI antes de una fecha límite por la escuadra.

Esta frase se comprende mejor cuando se aplica al caso de este invierno. Las escuadras debían de inscribir a sus corredores para 2011 antes del 15 de Octubre para que los resultados deportivos de estos en 2009 y 2010 en todo el calendario ciclista fueran baremados por la UCI. Los quince ciclistas que más puntos sumaran de cada equipo determinarían la valía de estos en un ránking en el cual los conjuntos clasificados del 1º al 15º puesto tendrían acceso directo al UCI World Tour y aquellos que se encontraran entre el 16º y el 20º deberían esperar a ser escrutados por una comisión independiente de la UCI para saber si conseguían una de las tres plazas restantes hasta completar los dieciocho equipos que contempla el UCI World Tour. Del baremo que determina la valoración de ciclistas y equipos se sabe bien poco: sólo que se contarían todas las competiciones UCI; no sólo las de élite sino también las continentales... e incluso algunas sub23.

En espera de que la UCI anuncie mañana el ránking definitivo y, con ello, las quince escuadras que formarán parte del UCI World Tour con toda seguridad y las cinco que optarán a ello, Arueda.com ha podido acceder a una estimación de los valores que maneja la UCI de cara a decidir qué equipos compondrán este World Tour.

Los resultados de ésta son ecuánimes y algo soprendentes pero no definitivos. Según la citada estimación, las quince estructuras que tendrán el derecho y la obligación de participar en el World Tour serían: Garmin, Rabobank, HTC, Lampre, el Leopard True Racing de los Schleck, Omega Pharma, Katusha, Vacansoleil, Sky, RadioShack, Liquigas, Saxo Bank, Movistar, Euskaltel y BMC. Quedarían en espera de cubrir las tres vacantes Geox, Cofidis, Quick Step, Astaná y AG2R. Y, sin opción de entrar en el World Tour, clásicos como Française des Jeux o Europcar (ex Bouygues Telecom) y el flamante nuevo proyecto australiano Pegasus Sport.

De ser acertada esta estimación, chocaríala posibilidad de ver fuera de la élite mundial a superestructuras como Geox y Astaná o históricos como Quick Step y AG2R. Por otro lado, resultaría gratificante para el aficionado ver cómo los méritos del siempre combativo (y efectivo) bloque de Vacansoleil serían reconocidos con una plaza en la élite. De cualquier manera, saldremos de dudas mañana con el anuncio oficial de la UCI, que por cierto analizaremos en profundidad en esta página web.

jueves, 21 de octubre de 2010

El Tour y la extinción de los contrarrelojistas


Observando las cifras del Tour de Francia de 2011, presentado ayer entre grandes fastos en París con todos los grandes personajes del ciclismo menos los mal mirados Petacchi y Contador, lo primero que salta a la vista es una falta de kilometraje un poco triste. Lejos de las ediciones bestiales de finales del siglo pasado, donde las etapas resultaban largas para desgastar a los llamados “escaladores puros”. Poco a poco, la Grande Boucle ha ido siguiendo el ejemplo de Giro y Vuelta: acortar sus etapas y dotarlas de alicientes en su parte final, sacrificando la dureza, el cansancio físico, en pos del espectáculo; un contrasentido difícilmente comprensible si nos movemos en los parámetros del deporte tradicional, pero mucho más admisible si contextualizamos el hecho dentro del deporte, digamos, mediático.

La tendencia en las grandes vueltas es no castigar las piernas del corredor pensando en que llegue con fuerzas a las escaramuzas preparadas en los finales de etapa, tendiéndole incluso recorridos con puertos a media etapa y terreno favorable después para que se envalentone, proporcione media hora de subida extraordinaria y una hora y media de persecución a brazo partido con el gran grupo. Huelga decir que eso rara vez sucede con hombres de la general; sólo los cazaetapas gustan de ese tipo de recorridos, lo cual convierte la carrera en un espectáculo consumible pero carente de chicha real. Un espectáculo, en definitiva, prescindible. Ningún aficionado medio quiere ver día tras día a corredores de segundo nivel batirse el cobre en trazados teóricamente alpinos mientras los grandes circulan en grupo a diez minutos de cabeza de carrera y traban amistades...



Sin entran en consideraciones más particulares, una de las cifras que más llama la atención del recorrido del Tour 2011 es la de los kilómetros contrarreloj. Apenas 41 kilómetros individuales, el penúltimo día en Grenoble, y 23 por equipos, la segunda jornada de competición en Les Essarts. Apenas 64 kilómetros, en la línea de los poco más de sesenta del año pasado, contrapuestos a los 141’5 de 2005 o los 171’5 (de los cuales 102 individuales) de 2003.

En ninguno de los últimos cuatro Tours se ha superado el centenar de kilómetros contrarreloj totales, una cifra que se superaba de sobra en todas las ediciones anteriores de la Grande Boucle. Cuestión de tendencias: hay poco de lo que sorprenderse, tampoco en Vuelta o Giro se apuesta demasiado por la lucha del ciclista contra el crono... con la consiguiente pérdida de matices que ello acarrea.

Una de las grandes atracciones de las grandes vueltas, de los clásicos, ha sido la lucha denodada entre escaladores y contrarrelojistas. Los unos sabían que debían aprovechar la montaña al máximo para marcar diferencias; los otros, que su objetivo era defenderse como gato panza arriba en las subidas para administrar las rentas obtenidas en las cronos. Esta lucha, que tan épicos y emocionantes duelos nos deparaba, se ha perdido. Ya no hay una contrarreloj antes del primer bloque montañoso y otra al final de la prueba, una para desequilibrar la balanza y otra para dar la posibilidad de reequilibrarla. No. Ya sólo se hace la del final, sumada al prólogo o la CRE... una ración pírrica de lucha contra el crono.

Ya no sale rentable ser contrarrelojista. Al menos, para ganar grandes vueltas. Los pocos especialistas que quedan son rematadamente puros, como David Millar o Fabian Cancellara. Los hay que aún se atreven a pensar en las rondas de tres semanas siendo rodadores, como Tony Martin o Richie Porte. Pero son los menos.

Quizá esto sea consecuencia de estas tendencias modernas en el recorrido de las grandes vueltas. O quizá lo que desencadene este hecho, la progresiva extinción de los contrarrelojistas, es la multidimensionalidad de los corredores. Venimos de un ciclismo poco tecnificado donde se potenciaba la mejor cualidad del corredor pensando en lo que ganaría gracias a ella: se le hacía unidimensional. Y avanzamos cada vez más hacia ciclistas a los que se hace evolucionar en todos los terrenos posibles para limitar las pérdidas: multidimensionales.

El dilema es el siguiente: ¿han cambiado los recorridos porque han cambiado los ciclistas? ¿O han cambiado los ciclistas porque han cambiado el recorrido? El dilema del huevo y la gallina, pero con un matiz extra. ¿Puede ser que la tecnificación haya equiparado a gregarios y líderes, aumentando la importancia del colectivo y con ello haciendo las carreras propensas al inmovilismo? El círculo vicioso: ¿sería la solución una nueva potenciación de la disciplina de la lucha contra el cronómetro, donde uno se vale por sí solo y el equipo no cuenta? De estas dos últimas premisas hablaremos en otra ocasión...

miércoles, 20 de octubre de 2010

Una conversación sobre dopaje con Carlos Barredo, por Íñigo Gómez

Íñigo Gómez es, como yo, un "periodista sub23". Estudiante de Periodismo en la Universidad de Navarra, tuitea con el sobrenombre de @inigo_gomez y publicó recientemente un interesante reportaje donde comparaba opiniones de gente del "mundillo" ciclista en torno al dopaje. Para él recogió declaraciones de, entre otros, Fernando Navarro Cueva (Palco Deportivo), Heriberto Frade (Cadena COPE) y Adrián García Roca (Eurosport). Y, también, de un ciclista muy representativo como el asturiano Carlos Barredo.

No le dio tiempo, sin embargo, a incluir las declaraciones del ciclista de Quick Step en su trabajo. Con objeto de que las molestias que tanto él como Carlos se habían tomado no fueran inútiles, decidió "molestarme" a mí pidiéndome que las publicara en Espíritu Gregario. Dicho y hecho. A continuación, las enriquecedoras opiniones que Barredo le transmitió a Íñigo tal y como el propio Íñigo me las ha remitido, cambiando apenas un par de acentos de sitio. Disfrutadlas.

Si un deportista de élite tiene que estar localizado una hora al día durante todo el año para hacerse las pruebas antidopaje, ¿cómo se controla que alguien pueda adulterar algún alimento en su perjuicio?

La verdad que esta es una buena pregunta... pues nosotros como bien dices tenemos un control sobre nuestra vida bastante estricto pero muchas veces, sobre todo en las competiciones esto se escapa de nuestras manos. Me explico, a pesar de tener casi todos los equipos nuestro propio cocinero es relativamente fácil sufrir una contaminación alimentaria pues estamos cada día en un hotel diferente, no quiero pensar que nadie lo pueda hacer en nuestro perjuicio, pero todos somos humanos y como humanos cometemos fallos.

Con el dopaje ¿qué imagen damos a los futuros deportistas?

La verdad creo que el dopaje existe en una parte muy pequeña del deporte. Y por suerte tenemos muchisimos deportistas ejemplares que se pueden usar de ejemplo a la base. Creo que el dopaje no es más que cualquier que otro "problema" de los que hay ahora en nuestra sociedad, que por desgracia son muchos y algunos de ellos mas gordos que éste, y que bajo mi humilde opinion son un mayor espejo para la juventud.

¿Está amenazado el ciclismo?

Amenazado no. Está tocado, muy tocado, pero entre todos lo podemos sacar adelante. En estos últimos tiempos se estaba remontando y para mí un ejemplo es este año la Vuelta a España en la que se volvió a ver gente en las carreteras y gente engancharse a este deporte. Ahora volvemos a áestar en el ojo del huracán pero pasara, como todo en la vida, y regresaremos al sitio que nos corresponde, pues este es un deporte muy bonito y muy cercano al gran publico.

¿Lo importante es competir o ganar a toda costa?

Lo importante es competir, disfrutar con lo que se hace y dar el 100%. Me explico, cuando se empieza a hacer un deporte creo que todo el mundo coincide en que le gusta competir y tiene la ilusión por ganar y triunfar, pero hay que ser realistas y ganar solo gana uno, el resto pueden dar lo mejor de si mismos pero no consiguen ganar...y si eres un buen deportista y diste el máximo tienes que aceptar la derrota y disfrutar con tu resultado pues para mí el deporte es superacion y la mayor de las superaciones es conocer tu cuerpo para saber dónde están tus límites, trabajar sobre ellos e ir consiguiendo dar el máximo de uno mismo. Éste es el deporte y esto es lo que hace todo deportista, ganar no deja de ser el fruto de mucho trabajo y sobre todo de conocerse a uno mismo.

El entrenamiento, esfuerzo, sacrificio y espíritu competitivo es la base de todo deportista de élite, ¿el dopaje se puede considerar una anécdota o cada vez se detecta más entre los ciclistas?

Como decía antes, el dopaje es algo que existe en el deporte, no se puede negar, pero eso sí es una parte minima la que recurre al dopaje. Lo fundamental para conseguir el éxito como deportista es el trabajo y la disciplina.

El deportista que reconoce haberse dopado y en el que se demuestre no habiendo duda de ello, ¿Debería ser expulsado definitivamente del deporte profesional?

Bajo mi punto de vista seria lo ideal pero no la primera vez, pues siempre hay que tener en cuenta que en nuestra sociedad existen las segundas oportunidades, y que sería injusto no dar la posibilidad a una persona de reintegrarse como en cualquier otra faceta de la vida. Lo que también digo es a partir de la segunda vez no daría mas oportunidades, habría que ser mas duro con este tipo de situaciones.

sábado, 16 de octubre de 2010

El imbatible Gilbert otoñal dominó en Lombardía

Las últimas pedaladas del Giro de Lombardía, por ser también las últimas de la temporada ciclista europea, tienen un sabor especial. La conocida como “clásica de las hojas muertas” (sobrenombre que en ocasiones se adjudica erróneamente a París-Tours), el último Monumento de la temporada, constituye la pasarela postrera para que los mejores ciclistas hagan desfilar sus cualidades delante de los aficionados que les tienen por ídolos. Su recorrido, quebrado en la parte final con subidas que se encuentran justo en la frontera donde los clasicómanos flaquean y los escaladores puros aún no son superiores, es una garantía de movimiento; su prestigio forjado a lo largo de un centenar de años la convierten en un suculento postre para aquellos corredores que no ha saciado su hambre de victoria en el resto de la temporada.

Las condiciones ideales para Philippe Gilbert. El valón adquirió hace años la buena costumbre de reservar parte de sus naves para el final de temporada, con objeto de preparar los Mundiales y causar estragos en las clásicas y semiclásicas otoñales, sacando rentabilidad a su fondo físico y a sus cualidades de rodador potente y explosivo escalador de repechos de menos de tres kilómetros. Los réditos obtenidos de esta costumbre no podrían ser mejores: dos París - Tours y dos Giros de Lombardía en tres temporadas, amén de varias pruebas de un día de segundo nivel.



Más allá del palmarés, la gran herencia que han dejado estas campañas otoñales a Gilbert es la sensación de imbatibilidad. En octubre es el máximo favorito allá donde va, lo cual añade un plus de dificultad a su habitual empresa de vencer las mejores carreras con las mejores actuaciones. Porque lo que distingue al corredor de Omega Pharma de la mayoría de ciclistas contemporáneos es que, como los modernistas de la literatura, le importa más el cómo que el qué. Le gusta parecerse al flamenco Eddy Merckx, o quizá sólo sabe actuar como lo hacía el Caníbal. Eso depara días frustrantes como los Campeonatos del Mundo de hace un par de semanas, donde su espectacular derroche físico no alcanzó premio alguno; pero también jornadas gloriosas como la recordadísima Het Volk que ganó en 2008 rodando en solitario sesenta kilómetros, ganando el pulso a galgos como Hushovd, Nuyens o Cancellara.

Esta mañana, en la salida de Milán, todos los corredores miraban de reojo a Gilbert. Sabían que la suya era la rueda a seguir, que iría a por su segunda victoria en la clásica de las hojas muertas y que intentaría que ésta fuera más legendaria que la primera, conseguida en un agónico esprint con un Samuel Sánchez que por cierto estuvo presente pero anónimo en la cita de hoy. Los únicos puntos débiles del ciclista francoparlante podían ser su equipo, un Omega Pharma que siempre está bastante por debajo de la calidad de sus líderes, y sus nervios, tendentes a desquiciarse cuando recibe un marcaje como el que le hizo Filippo Pozzato en la París-Tours del pasado fin de semana.

Sin embargo, ni una ni otra flaqueza salieron a relucir: las circunstancias jugaron a favor del belga. La fuga del día estaba formada por ciclistas débiles y fue echada abajo fácilmente por sus coequipiers, que desaparecieron antes de Madonna del Ghisallo (primera de las tres subidas decisivas del Giro de Lombardía) como estaba previsto. Los primeros movimientos en la citada cota los dejó hacer Gilbert con sangre fría: Gusev, Visconti, dos jovencísimos reflejos de grandes nombres del ciclismo reciente como el cántabro Madrazo (sucesor de Valverde) y el holandés Bauke Mollema (sucesor de Boogerd)... no eran problema para el belga.

Fueron los otros favoritos quienes se pusieron algo más nerviosos y le hicieron la carrera a Gilbert. Saxo Bank no hizo valer su gran bloque: un Fuglsang algo atenazado no supo decidir cuál era el momento para romper pero sí hizo trabajar a su equipo. Nibali y Scarponi, solos sin estar para nada acostumbrados a ello, se movieron en la Colla di Sormano que seguía al Ghisallo y permitieron al resto de favoritos que no les fuera el caballo sin hacer mayores esfuerzos. Fue un sorprendente Pablo Lastras quien hizo la selección definitiva, en la cual se filtró junto a los citados Gilbert, Nibali y Scarponi, dignificando a Caisse d’Épargne en su última carrera como espónsor de la estructura de Eusebio Unzué.

En el complicado descenso de Sormano tuvo lugar un suceso que marcó el devenir de la prueba. Nibali, el mejor bajador del grupo, cayó por efecto de la lluvia; su infortunio cortó definitivamente a Lastras, un poquito menos a Scarponi, y dejó a Gilbert en solitario como cabeza de carrera. Quedaban unos veinte kilómetros de llano hasta la siguiente subida, la definitiva al repecho de San Fermo della Bataglia, y la carrera se planteó como un pulso entre el crack belga, Scarponi y un grupo de diez ciclistas que viajaba a un minuto de distancia.

Llegó entonces el otro momento decisivo de la carrera, cuando el director deportivo de Omega Pharma Hendrik Redant se puso en paralelo a Gilbert y le sugirió detenerse para formar un dúo en cabeza con Scarponi y tener más garantía de éxito en la lucha con la decena de corredores que venía, justita de fuerzas, por detrás. El valón mandó al cuerno a su director con un gesto explícito, pero aún así le hizo caso; renunció al cómo por unos kilómetros en pos del qué.

No se puede decir que le saliera mal la táctica. Scarponi tiró sin guardar nada, quizá ingenuamente por llevar en carroza a Gilbert, quizá inteligimente por cuanto se garantizaba un segundo puesto cuyos puntos permitían a su equipo Diquigiovanni-Androni desbancar a AG2R de la decimoséptima plaza del Ránking Mundial y asegurarse así el derecho a participar en 2011 en las tres grandes vueltas... siempre que la caótica situación normativa del ciclismo mundial no cambie de aquí a la próxima campaña.

Tras pasar más de tres cuartos de la subida a San Fermo en paralelo a Scarponi, sin realizar apenas esfuerzo, Gilbert aceleró progresivamente y doblegó al italiano, que cedió importunado por un badén que rompió su ritmo. En el descenso ya se vio ganador; el triunfo no se le escapaba, así que además pudo celebrarlo a lo grande, tomándose el tiempo que quiso en alzar los brazos al cielo. En meta entró segundo Scarponi y tercero un inspirado Lastras que tuvo piernas y, de no haberse cortado en el descenso de Sormano, quizá pudiera haber andado cerca del ciclista de Diquigiovanni... pero nunca de un Gilbert colosal, dominador en Lombardía como en todo el otoño ciclista.

Foto: CyclingNews

jueves, 14 de octubre de 2010

Sobre Paco Mancebo y la Operación Puerto, por Carlos Arribas

En primer lugar, hay que reseñar que el texto que sigue a continuación no es ni mucho menos un trabajo original mío. El autor del mismo es Carlos Arribas, de El País, y si no me equivoco constituye la ponencia que el periodista madrileño dio en las jornadas sobre "Los nuevos caminos del ciclismo" en Melbourne (Australia) con motivo de los recientes Campeonatos del Mundo. De hecho, el texto aparece en la página web de dicha conferencia. Es de justicia reseñar que accedí a este trabajo a través del blog Ciclismo 2005.

Desde un punto de vista técnico: la traducción es prácticamente literal, apenas desplazando comas de sitio e introduciendo notas para facilitar la comprensión del texto entre corchetes y, en algunos casos, con la etiqueta NdelT. Hay una única nota al pie, señalada con un asterisco. Como fuentes he usado un diccionario físico bilingüe (Larousse CompactPlus), un diccionario virtual bilingüe (WordReference) y otro virtual en inglés (extensión de Google Chrome). Sin más, el esclarecedor texto de Carlos Arribas; de mi opinión quizá dé cuenta en un post aparte.

La “Operación Puerto”, la intervención policial acaecida en Madrid contra una red organizada de dopaje, fue el resultado de la curiosidad de un detective, de un tentiente de la Guardia Civil que, tras romper algunas tramas de falsificación y distribución a gran escala de esteroides anabolizantes, quería saber cómo se organizaba el último escalón, la de distribución de sustancias y métodos entre los atletas. Para hallar esto, necesitó que un juez le autorizara a realizar ciertos pinchazos telefónicos y a vigilar a uno de los más reputados médicos deportivos de España, Eufemiano Fuentes.

Las consecuencias de sus hallazgos le superaron, la falta de entusiasmo de los jueces por sacar a la luz los secretos de Eufemiano le paralizaron. Lo suyo no eran las interpretaciones políticas, y al final le dejaron con la sensación del trabajo sin terminar porque ni las autoridades deportivas nacionales ni las internacionales quisieron terminarlo. Siguió desvelando la vida secreta de los deportistas de élite, las claves de un mundo que hoy, inalterado, sin tocar, sigue discurriendo y siendo manejado por las mismas personas que cuatro años y medio antes.

El Teniente Enrique es ahora capitán y se encuentra destinado en Afganistán, donde trabaja en los servicios de Inteligencia. Probablemente algún otro equipo de la Guardia Civil española esté pinchando teléfonos o vigilando e interceptando a Eufemiano y otros doctores. Algunos corredores implicados fueron sancionados y han vuelto a correr; otros aún están corriendo sin ni siquiera haber sido sancionados; otros están sancionados en este momento; otros retirados porque ningún equipo les quiere contratar; otros dieron positivo, fueron sancionados y no han vuelto; otros confesaron, han escrito libros, han dado entrevistas, se han arrepentido, han roto el código de silencio y no han sido aceptados de vuelta; otros siguen en el limbo, corriendo por una miseria en pequeños equipos de lejos, en carreras exóticas...

En la tarde del 23 de Mayo de 2006 Paco Mancebo sintió que su vida cambiaba para siempre cuando una radio española [N.delT.: Cadena Ser] informa de la detención de Eufemiano Fuentes, Manolo Sáiz y otros, así como del descubrimiento de docenas de bolsas de sangre en dos apartamentos en Madrid. Justo después un amigo telefonea a Mancebo, que está en su casa de Ginebra. “Estoy jodido, realmente jodido”, dice el corredor. “Una semanas antes estuve en casa de Eufemiano preparando sangre para el Tour. Dejé ahí un par de bolsas”. Toda la carrera y la vida de Mancebo se reduce a esas dos bolsas, junto a varias más que había dejado preparado en meses anteriores, y de repente se ve sumergido en un escéptico y paralizador estupor del cual le intenta sacar su mujer Luisa. “Algo hay que hacer”, dice, “algo tiene que poder hacerse. Y lo haré”.

Luisa piensa. En ese momento no ha sido revelado el nombre de ningún corredor implicado y, a pesar de que todo el mundo en el mundillo ciclista sabe que Mancebo es uno de los clientes de Eufemiano, aún puede evitarse que su nombre se haga público si coopera con la investigación. Unos días después, a través del CSD [N.delT.: Consejo Superior de Deportes], Mancebo se pone en contacto con Enrique, el teniente que había iniciado los pinchazos telefónicos unos meses antes, como en ‘The Wire’, monitorizando, interceptando e investigando los movimientos de Eufemiano Fuentes y sus amigos que iban a desencadenar la Operación Puerto. Mancebo se reunió con él un par de veces. Le ayudó a interpretar algunos documentos, a esclarecer las claves tras las sustancias prescritas por el galeno a docenas de ciclistas. Mancebo cuenta al teniente su vida.

Le explica como unos años antes su director, cansado de verle acabar siempre sexto o séptimo en las grandes carreras a pesar de su gran clase, calidad y capacidad de sufrimiento, le dijo un día: “Paquito, tienes que ir al médico, el médico decide quién gana la carrera, la clasificación general de la Vuelta y el Giro, todos los que no van con él no valen un pimiento”.

Paquito va y ve al médico, Eufemiano, que le hace sentarse en una silla y le pregunta: “¿cuánto te queda para acabar tu contrato? ¿Dos años? Pues el primero vamos a ir con calma, sin tomar riesgos, y en el segundo iremos con todo”. Le prescribe anabolizanes (“alubias”) para el invierno, EPO desde enero y HMG (HGH?) (“poder”) para las grandes carreras. La primera vez que tomó Andriol (el anabolizante), Paco no pudo dormir por la noche pensando que a la mañana siguiente un inspector de la UCI pudiera venir y pasarle un control antidopaje. Nadie viene y, a pesar de que Eufemiano intenta calmarle diciéndole que no hay peligro, se deshace de todos los medicamentos. A pesar de todos los tratamientos, a pesar de todos los riesgos, Mancebo no mejora sus actuaciones, ni las empeora: sigue donde estaba. Se rompe el mito. Mancebo no gana. Y tampoco lo hace al año siguiente, cuando comienza a recibir transfusiones de sangre. Un día va a la oficina de Eufemiano y éste le hace sentarse para extraerle más de un litro de sangre. “Eso es todo”, le dice, “cuando el Tour inicio la sangre te estará esperando en Limoges para el día de descanso, así lo organizo yo, tengo compañeros que se harán cargo de todo, no te tienes que preocupar de nada”.

Paco se lo cuenta todo a Enrique, que lo transcribe y se lo da para que lo firme como una declaración oficial para el registro, pero Mancebo rechaza firmarlo. Dice que no tiene nada contra Eufemiano, que le visitó voluntariamente, que le pagó regularmente por el tratamiento, que no tiene por qué traicionarle. Así que Mancebo pierde su inmunidad porque no quiso firmar una declaración que por otro lado ayudó en poco a la investigación.

Enrique, el teniente de policía español, debe instruir un caso de crimen contra la salud pública (recordemos que en Mayo de 2006 aún no había entrado en vigor la ley antidopaje que criminaliza la acción de quienes promueven u organizan actividades de dopaje) y para probarlo necesita pacientes, deportistas, que hayan puesto su vida en peligro por seguir las instrucciones de Eufemiano. Mancebo no puede ayudar con eso. No puede inventarse un choque anafiláctico, una reacción alérgica, una enfermedad derivada de las sustancias que le suministró Eufemiano o causada por transfusiones practicadas sin medios sanitarios sino el hoteles, casas o cuartos de baño de estaciones de tren.

Inevitablemente, el nombre de Mancebo aparece entre la lista de docenas de ciclistas del primer informe de Enrique. Ese precipitado y chapucero informe no lo produce la Guardia Civil a petición del juez, a quien le da igual los nombres de los ciclistas que dieron y recibieron sangre, sino de l Tour de Francia.

Una semana antes del Tour, El País empezó a publicar documentos encontrados entre los archivos que habían sido mantenidos en secreto hasta entonces. A la mañana siguiente, los ciclistas españoles boicotearon el Campeonato Nacional de ciclismo, que no se disputó por primera vez en su historia. Sólo dos corredores, Pedro Horrillo y Paco Mancebo, tomaron la salida. Dieron una vuelta al circuito y se fueron a casa.

El Tour, alarmado por la posibilidad de que algunos corredores implicados [en la OP] empañaran su carrera, pide un informe oficial al presidente del CSD, Jaime Lissavetzky (sic), para entregárselo a los equipos en una reunión mantenida en Estrasburgo con objeto de que éstos iniciaran una purga interna. Mancebo, como Basso, Ullrich, Sevilla y todos los corredores de Libery, deben irse a casa antes de la salida. Poco después AG2R, el equipo donde creía que iba a hacerse rico, le despidió, aun pagando el resto de su contrato.

Allan Davis está en la lista. Valverde no está en la lista

Como Mancebo, docenas de corredores quedan de repente en el limbo. No pueden correr porque se sabe que han sido dopados por Eufemiano, pero tampoco pueden ser castigados porque el juez niega a las federaciones las suficientes pruebas como para instruir un caso. Precisamente entonces, en agosto de 2006, es cuando todo se tuerce, todo se encalla en oficinas, los ciclistas se niegan a cooperar, falta voluntad política de sacar lecciones de lo aprendido en la Operación Puerto y organizar una comisión de investigación que esclarezca cómo de extendido está el dopaje en todo el deporte, de proponer una salida razonable para todos los ciclistas, saltarse la ley y empezar de cero en 2007.

El mundo del ciclismo organiza su Zonderkommando [NdelT.: unidad nazi especializada en eliminar reclusos dentro de un campo de concentración], los equipos lucharán unos contra otros por corredores más baratos, traicionarán a sus vecinos, pensarán cómo sobrevivir, se acusarán mutuamente, harán una lista negra, organizarán una caza de brujas.

La UCI y la AMA, ahogadas en papeleo, dejan todo en manos de sus abogados. Como francotiradores, las autoridades antidopaje alemana e italiana sólo se preocupan de castigar a los nombres más famosos.

No investigan las franquicias de la red de Eufemiano en sus propios países, los médicos que trabajan con él, que ayudaban a establecer “bancos de sangre” seguros durante Giro y Tour. Enrique colabora con Italia y Alemania. Les ayuda a encontrar agujeros lejos que les habilitarán para tomar muestras de las bolsas de sangre, hacer confesar a Basso, castigar a Ullrich y otros muchos. En Francia, donde también había ramificaciones, nadie hace nada.

En 2007 Mancebo corre en Relax, un equpio de segunda división que quiere dar una oportunidad a todos los perdidos en el limbo como Sevilla, Santi Pérez o Vicioso. Busca acuerdos con el CSD, quiere controles médicos oficiales, probar que puede empezar desde cero. El expermiento falla y se hunde una vez que la Vuelta rechaza la participación de los sospechosos. Al año siguiente Mancebo se va a Portugal, ganando 900 euros al mes. Nadie le sanciona, pero no hay ningún equipo importante que se atreva a contratarle. Está en la lista negra.

Alejandro Valverde también está en la lista negra, acosado y acusado desde todas partes, manteniéndose a flote sólo por la fuerza de su equipo Caisse d’Épargne. Su nombre es el símbolo de la Operación Puerto. Incluso cuando Eufemiano estaba bajo arresto en la comisaría de policía preguntó si irían a por Valverde, uno de sus clientes que aseguró que estaba envuelto*.

De cualquier manera, a pesar de que una lista de bolsas de sangre incluye la nota “Valv (Piti)”, Enrique no pudo encontrar suficientes pruebas, ni grabaciones telefónicas, diarios, calendarios de dopaje... como para añadir el nombre de Valverde a su listas. Manolo Sáiz y su mánager, Carlos Bueren, llaman a los periodistas: “¿por qué no habláis de Valverde?”, les retan, “mencionad a Valverde, no tengáis miedo”, y acompañan la invitación con un envoltorio de recortes de un diario [NdelT. Probablemente, AS] en el cual se ve a Valverde con su perro, llamado Piti. Y todo el mundo sabe que el perro de Basso se llama Birillo, y que todos los alias usados por Eufemiano son los nombres de las mascotas de los deportistas (excepcto para Mancebo, llamado Goku por el personaje de Dragon Ball) y se preguntan por qué Valverde sigue corriendo y ganando como si nada hubiera pasado.

Mancebo no significa nada y Valverde es el símbolo. Ambos sufren como presas de caza. La Operación Puerto se reduce a una persecución. La de Valverde acaba con una sanción mundial aplaudida por los supervivientes, que han conseguido cambiar únicamente lo justo para que el negocio siga siendo igual, a pesar de que el CONI se haya saltado todos los procedimientos legales, las precauciones normales, los estándares judiciales. La persecución a Mancebo, que tiene ahora 34 años, continúa y persistirá hasta que se retire. En 2009, gracias a su amigo [Óscar] Sevilla, exiliado en Colombia donde encontró el amor y un equipo donde sigue en su mal camino y acaba de dar positivo, Mancebo experimenta la locura del equipo yanqui Rock & Racing.

Incluso gana una etapa de la Vuelta a California, siendo líder hasta que el equipo RadioShack de Leipheimer tira en bloque para eliminarle y sufre una caída en la etapa reina.

En 2010 el equipo americano desaparece, Mancebo se queda sin empleo, participa en carreras de mountain bike y encuentra un espónsor griego para un equipo en Murcia [NdelT. Heraklion Kastro - Murcia]. Brilla en la Vuelta a México y el Tour de Utah, gana la Vuelta a Guadalupe. Viendo que su futuro parece asegurado con un gran espónsor, llama a su antiguo director Eusebio Unzué para que le contrate, para volver al ProTour cinco años después de la Operación Puerto. Unzué rechaza la opresación.

Ha recibido alguna información de la Federación Española. “Cuando el proceso por crimen contra la salud pública empiece contra Eufemiano, Merino Batres, Sáiz y otros acusados, pediremos al juez las bolsas de sangre”, le cuentan a Unzué, “y empezaremos con las sanciones, incluido Mancebo, así que no le contrates”.

El ciclismo sigue siendo lo mismo pero sin Mancebo que en Septiembre, en lugar de correr la Vuelta a España, corre la Vuelta a Bulgaria, donde acaba tercero y encuentra que aún hay carreras UCI sin controles antidopaje.

Unos meses después de la Operación Puerto, Enrique se encuentra a José Luis Merino Batres, propietario de un laboratorio de análisis clínicos y el hombre que organizara la logística de las transfusiones de la Operación Puerto, en la calle. Tras saludarle, le dice al teniente:

“El tío del que más me compadezco es Mancebo. ¿Sabes que tenía un hematocrito natural tan alto, 49, que no podíamos darle nada porque sería detectado fácilmente? Sólo le dimos placebos y poco más. Le engañamos durante años”.

* Esto no concuerda con informaciones anteriores del propio Arribas, que decía que Valverde no estaba entre los clientes de Eufemiano ni en la lista referida más arriba. Error de redacción, de transcripción... o de traducción N.delT.

lunes, 11 de octubre de 2010

La honrosa decadencia de Óscar Freire

Para quien mira las cosas desde el punto de vista del bañista que moja sus pies en la orilla, lo difícil en la vida es subir. Ascender como persona es un reto de proporciones gargantuescas, inabordable si se considera un todo y no se divide en partes. Por no hablar del éxito, que parece una montaña inexpugnable... La persona que ya ha alcanzado ese éxito, la que viene de vuelta, sabe que esa percepción que tiene el bisoño no es la acertada. Lo difícil no es subir, sino bajar con dignidad. Mantener la compostura donde el descenso, en el que la necesidad de ir plegando las alas impide seguir luciendo la majestuosa estampa del ave que vuela hacia las cotas más altas.

Hay pocos tragos más amargos para un deportista que la decadencia. Se ve relegado de las posiciones donde solía manejarse a otras más traseras porque su nivel físico no es el de antes. Se le plantea entonces un enconado desafío psicológico consistente en asumir que no va a poder afrontar todos los retos que antes se planteaba, optimizar sus energías y conseguir llegar con la cabeza a donde antes lo hacía con las piernas. De la resolución de todos estos conflictos dependerá que el declive del deportista sea digno o no.



Hace ya un par de temporadas que Óscar Freire inició su decadencia, mal que nos pese a todos los aficionados al ciclismo y especialmente a los españoles. Sus eternos problemas físicos, que le perjudicaban impidiéndole rendir una temporada completa y por otra parte le beneficiaban ayudándole a llegar fresco a los Campeonatos del Mundo que vertebran su leyenda, han visto ampliados sus efectos gracias al inexorable paso del tiempo. Las piernas de Freire ya no son aquellas que plantaban cara a Bettini en Tirreno-Adriático, ni las que se defendían con brillantez en el terreno que fuera necesario para la consecución de determinados objetivos.

Desde que se llevara el prestigioso maillot verde que acredita al corredor más regular en el Tour de Francia de 2008, el nivel físico de Óscar Freire ha ido en franco descenso. Ya no gana tan fácil como antes, le falta ‘punch’ como demostró en los pasados Mundiales de Geelong. No tiene la punta de velocidad que le permitía plantarle cara a los esprinters en las llegadas masivas de las grandes vueltas; tampoco la irresistible clase con la que aguantaba los ataques de los mejores clasicómanos en terrenos quebrados. Le falta ese puntito que antes le situaba entre los cinco mejores ciclistas del mundo.

Decadencia. Sí. Pero honrosa decadencia. Freire sigue triunfando en los mejores escenarios; es cierto que ha pasado de las seis victorias ProTour de 2008 a dos en este 2010, pero hay pocos corredores que puedan presumir de llevar doce años ininterrumpidos ganando en la élite.

El secreto de su éxito es haber asumido con naturalidad que ya no es el de antes y luchar con humildad. En Milán-San Remo se llevó el gato al agua pasando casi inadvertido toda la carrera y derrotando al resto de favoritos con un inteligente esprint; ayer, en París-Tours, hizo otro tanto. Ya no tiene esa característica aceleración a ciento cincuenta metros de meta; ahora aprovecha al máximo el trabajo de sus rivales y salta a cien. Ha sustituido la fuerza inagotable con un punto más de la inteligencia de que siempre ha hecho gala; cuando ésta se ve complementada con un estado de forma decente, la suerte está echada y suele ser para bien.

Óscar Freire ha sabido interpretar su declive a las mil maravillas, y en lugar de cambiar su modo de correr lo ha extremado: aún más conservador, aún más inteligente. Le queda un año en la élite; pretendía retirarse este invierno, pero acabó por extender su contrato con Rabobank. En los doce meses que le quedan como profesional podremos observar cómo gana sus últimas carreras y aprovecha su ya exprimido físico al máximo. O lo que es lo mismo, presenciaremos una honrosa decadencia.

Foto: CyclingNews

jueves, 7 de octubre de 2010

Las respuestas a las diez preguntas de Eduardo Inda sobre el caso Contador

Ha habido durante las últimas horas una corriente de indignación general dentro del tuiterío ciclista por la execrable entrega del videoblog ‘El punto sobre la I’ que el director de Marca Eduardo Inda ha dedicado a lo que él denomina ‘Caso Contador’. El título de la misma es “Las diez preguntas que áun no se han contestado del ‘caso Contador’"; el contenido, lamentable, consiste en el inenarrable Inda enumerando lo que él considera las principales incógnitas no desveladas en este ‘affaire’ de dopaje.

Más allá de la opinión que me merece el personaje (quiero pensar que no es así la persona) de Eduardo Inda, que volqué en mi Twitter y prefiero no repetir, lo cierto es que el periodista pamplonés demuestra en primer lugar una arrogante irrespetuosidad y, en segundo, una notoria falta de conocimiento del tema en cuestión, del ciclismo en general y del ‘caso Contador’ en particular. Como veremos a continuación, la mayoría de lo que para él son incógnitas tienen en realidad una fácil respuesta.

Las “preguntas sin respuesta” de Inda

1. ¿Por qué aún no nos han dicho cuál es la carnicería en la que supuestamente se compró el solomillo maldito? Si no tienen nada que esconder, ¿por qué ocultan el nombre?

El problema no es la carnicería. El nombre de la misma probablemente se sepa desde el minuto uno gracias a la factura que emitió el comercio en cuestión pero... ¿qué se ganaría denostando públicamente a un negocio local por vender una carne que sencillamente les ha llegado contaminada? En todo caso, lo interesante sería saber el nombre del ganadero que en teoría ha engordado con clembuterol a sus reses...
Poniéndonos mordaces, habría que decirle a Inda que quien se sienta agraviado por la información que aparece en su periódico no debería denunciar al kioskero, sino a... en fin.

2. ¿Padece López Cerrón demencia senil? Lo digo porque de momento no recuerda dónde adquirió la carne

Hace un mes, estuve en la Vuelta a España. La noche de la crono de Sevilla, tras hacer mi trabajo, salí con mi compañero de fatigas a tomar unas copas. Me resulta imposible recordar cómo se llamaba el local donde estuvimos, y no tengo demencia senil ni acabé borracho aquella noche. Comprendo que López Cerrón, que jamás había estado en Irún y tuvo que buscar la carnicería vía GPS, tampoco fuera capaz de decir el nombre del comercio en cuestión a bote pronto. Es complicado rememorar el lugar en el cual entraste una vez en tu vida en una localidad donde no habías pasado demasiado tiempo antes.
Parece mentira que esta pregunta se formule así, de una manera tan chabacana y directamente irrespetuosa.

3. ¿Qué pinta en todo este invento un López Cerrón que no es nada ni nadie en el Astaná?

El ciclismo es una familia, y Eduardo Inda no pertenece a ella. Por ello se entiende que no conozca a José Luis López Cerrón, un señor respetadísimo en el mundillo por su condición de ex ciclista y organizador de la Vuelta a Castilla y León. José Luis mantiene también una relación cercana con muchos medios y corredores como Alberto Contador. Además es un enamorado del deporte que aquel día se acercó a ver pasar el Tour de Francia y aprovechó para hacer un favor personal a una persona a quien le vincula una amistad.

4. ¿Por qué sólo parte del equipo, los españoles cercanos a Contador, sí ingierieron el solomillo, y sus íntimos enemigos de Astaná, Vinokourov y compañía, no lo hicieron?

Esta “pregunta sin responder” la resolvió el propio Contador durante la rueda de prensa. Vinokourov, Grivko, Ilgynskyi y Jesús Hernández cenaron antes; el resto del equipo lo hizo más tarde. Los ciclistas citados tomaron lo que les sirvió el hotel; los otros, lo que trajo López Cerrón, que llegó en esos momentos.

5. ¿Por qué Paco Olalla, cocinero del súper equipo kazajo, jura y perjura que el siempre selecciona las viandas personalmente y ahora resulta que un extraño, López Cerrón, es el que dedica a hacer la cesta de la compra?

En primer lugar, jurar y perjurar son antónimos. Vale que es una frase hecha, pero también es una patada al diccionario impropia de quien se presume un ‘top gun’ del periodismo.
López Cerrón no es un extraño; cuando Alberto Contador recibió el ofrecimiento de llevarle a Francia “lo que necesitara”, consultó a Olalla y le pidió la carne que finalmente trajo.

6. ¿Por qué el crack español se alimentó de proteínas, es decir carne, y no de hidratos de carbono, o sea pasta, en la víspera de la subida al Tourmalet?

También lo explicó Contador en la rueda de prensa. No es algo habitual, pero López Cerrón se tomó la molestia de traer la carne y lo de menos que podía hacer el madrileño era comerla. Además, en los días de descanso se suelen dar más libertad a los ciclistas a la hora de alimentarse con objeto de aliviarles un poco la tensión psicológica. Quedaban dos días para el Tourmalet y quizá prefirieran evitar el hastío de los ciclistas antes que preservar el orden alimentario.

7. ¿Por qué la UCI tapó el positivo? ¿Para no matar definitivamente a un ciclismo cuya credibilidad se encuentra bajo cero?

Estos “positivos” que se antojan no intencionados, por puntuales o nimios, suelen pasarse por alto. La UCI se comunica con el ciclista, llegan a un acuerdo como de hecho iba a hacerse en este ‘caso Contador’ antes de que apareciera la filtración, y aquí paz y después gloria. Es un pequeño chanchullo, quizá ilegal desde un punto de vista estricto, pero habitual y bien visto por la mayoría de estamentos del ciclismo.

8. ¿Es normal contar en la sangre con ocho veces más de plástico de lo que verdaderamente se considera dopaje?

No hay aún ninguna directiva mundial antidopaje en torno a la cantidad de plástico en sangre que es dopaje. Lo que se encontró en la sangre de Contador según las filtraciones fue una cantidad de plástico ocho veces superior a lo normal. Si esto constituye o no dopaje se decidirá apenas se homologue el método de detección, aún en pruebas. Lo innegable es que este dato sí que pone en duda la credibilidad de Contador.

9. ¿Por qué de repente a nuestro súper deportista parece como si se lo hubiera tragado la tierra?

Contador ha pasado una semana de gira por todos los medios de comunicación españoles para explicar su “positivo”. Es lógico que ahora pase un par de días más escondido, a pesar de que esta misma mañana ha actualizado su Twitter con un mensaje de “decepción”. Eso sí, salir al paso de rumores y filtraciones no es algo que se estile demasiado en el deporte y esto del plástico es de momento sólo eso: un rumor, una filtración.

10. ¿Por qué las autoridades sanitarias vascas y españolas no han iniciado una cacería tras las gravísimas acusaciones del pinteño? Si hay clembuterol circulando por ahí en la carne tenemos un problema muy serio, esta sustancia provoca dolencias cardíacas.

A esta pregunta no tengo respuesta, no sé si se han tomado medidas o no y la verdad es que sería interesante saberlo. Por otro lado, discrepo con el alarmismo de Inda; hay que consumir mucho clembuterol para resultar intoxicado...

Nota final

En mi opinión, Eduardo Inda se ha equivocado de medio a medio en su videoblog de hoy. Ha pretendido sentar cátedra en un tema que no conoce y su credibilidad ha salido muy mal parada, aún peor que la del ciclismo. No se puede estar tan desinformado siendo director del diario más vendido de España.

Por otro lado, sí es cierto que hay muchas preguntas sin responder en el ‘caso Contador’. Muchas de ellas las podéis encontrar en este artículo de la web de Bicycling

miércoles, 6 de octubre de 2010

Burgos 2016 continúa un año más

“Continuamos, continuamos seguro”. Con estas palabras confirmaba Julio Andrés Izquierdo a Arueda.com que su equipo ciclista, el continental Burgos 2016, seguirá en las carreteras en el año 2011.

Como siempre en las cinco campañas de vida profesional del conjunto burgalés, la noticia llega tarde. Sin embargo, no es un problema de dejadez sino del hecho de que la mayoría de patrocinadores son organismos oficiales que, como nos cuenta Izquierdo, tardan en decidir cuánto y como apoyan. La posibilidad de que Burgos sea aspirante a capital europea de la cultura en 2016, como reza el eslogan del equipo, ha sido decisiva; el empujoncito para que los estamentos políticos de la provincia, la Junta de Castilla y León y varias empresas privadas de la zona aportaran su dinero para posibilitar que la escuadra sobreviva la próxima campaña.

Con un presupuesto modesto, adecuado a su categoría; sin posiblidad de hacer virguerías, con el único objetivo de dar continuidad a un proyecto sencillo que sin embargo significa bastante para un ciclismo español cuyo pelotón afronta una relativa depresión. Burgos 2016 es una escuadra valiosa por cuanto ofrece un escalón intermedio a jóvenes promesas para las cuales el paso directo desde sub23 hasta la categoría profesional o el ProTour puede suponer un muro difícil de franquear. Una labor que toma una especial relevancia cuando tenemos en cuenta que sólo existen actualmente un par de conjuntos con la misma filosofía en este Estado, Caja Rural y Orbea; y más aún si vemos que los corredores de Orbea están avocados casi irremisiblemente a saltar con Euskaltel y que Caja Rural dará el salto a la categoría profesional en 2011. Prácticamente urgía mantener, pues, al menos un equipo que sirviera de escalón para quienes no estén afiliados a la Fundación Euskadi.

Esta campaña no ha sido sencilla para Burgos 2016. “Ha ido bien dentro de lo que cabe”, relata Izquierdo. “La línea del equipo fue muy buena hasta Mayo, pero entonces sobrevino el accidente de Irlanda y nos rompió la dinámica”. Durante la FBK Midi Ras, una vuelta por etapas del país británico, cuatro corredores de la formación burgalesa que se hallaban en cabeza del pelotón fueron arrollados por un vehículo que invadió la carretera donde se disputaba la prueba. Fueron el rodador asturiano Raúl Santamarta, el jovencísmo mallorquín Lluis G. Más, el esprinter Vicente Óscar Grau y el escalador Diego Gallego; la columna vertebral del equipo, prácticamente quienes se encontraban en mejor forma.

El balance, a pesar de los problemas, no ha sido malo aunque la falta de una victoria individual le resta brillantez. “Tras el accidente estuvimos muy bien en el Campeonato de España, Iván Melero fue tercero en la general final de la Vuelta a Madrid y ganamos por equipos en la Prueba Villafranca de Ordizia”, enumera satisfecho Izquierdo. Antes, las actuaciones más interesantes del conjunto burgalés habían tenido lugar en la Vuelta a Castilla y León (donde Grau se metió en los esprints con buen resultado) y, sobre todo, en Subida a Naranco y Vuelta a Asturias. En ambas gracias, sobre todo, a un Andrés Antuña al que sobraron un centenar de metros para alcanzar la victoria en Naranco y dio así destellos de la calidad que mostrara en el campo aficionado tras tres años más bien grises en el profesionalismo. “Es un gran corredor”, comenta Izquierdo, “pero está compaginando el ciclismo con sus estudios de Derecho”. Y eso se tenía que notar irremediablemente.

Otro nombre propio de la temporada recién concluida para Burgos 2016 fue el del ecuatoriano Byron Guama, previsible líder del equipo que no pudo sin embargo competir un solo día vestido de rojo y negro por problemas de visados. “Es un enorme corredor y una buenísima persona, pero hemos tenido conflictos administrativos que han impedido que pudiera estar con nosotros”. El pequeño escalador ha continuado compitiendo en Sudamérica y gracias a ello ha llamado la atención del equipo Movistar, que posiblemente cuente con él para su filial sudamericano la próxima campaña. “Estamos a la espera de que dé ese salto”, confirma Julio Andrés.

Es el sino del equipo. Hace ya cinco temporadas que la estructura radicada en Burgos dio el salto a la categoría continental tras años entre la élite de la categoría amateur española. En ellos, la escuadra ha seguido una filosofía clara: juventud, sencillez y dar a promesas del campo aficionado la oportunidad de lucirse entre los profesionales. La línea, por supuesto, se mantendrá la próxima temporada, “haremos un equipo sencillo con gente joven”. Siempre mirando que es un “equipo de formación” que dependerá de los deseos de estructuras mayores que quieran contar con sus corredores. El orgullo para Burgos 2016 no es lucir un palmarés voluptuoso, sino ver a sus ex ciclistas en la elite como sucede en el caso de Sergio Pardilla, Rafael Valls u Óscar Pujol, que en 2011 formarán parte de los ProTour Movistar, Geox y Omega Pharma respectivamente. Un espíritu, espíritu gregario, muy necesario en el ciclismo actual.

domingo, 3 de octubre de 2010

Italia incendió, Gilbert mereció y Hushovd emergió

El ciclismo nunca morirá. Al menos mientras se sigan viendo espectáculos tan legendarios como el de esta madrugada. Hoy la irresistible combatividad de Italia, la fuerza de Gilbert, el portentoso esprint de Hushovd e incluso el bochornoso papel de España han hecho olvidar la tristísima semana vivida por el ciclismo mundial y especialmente por el patrio y nos han recordado una de las condiciones insobornables de nuestro deporte: que nunca morirá.

El circuito de Geelong fue criticado a priori por ser considerado demasiado blando y ha acabado constituyendo el ejemplo más fehaciente e impepinable de que el factor que hace una carrera dura no es el recorrido, sino la actitud de los ciclistas. Al principio, en el camino desde Melbourne hasta Geelong, se dejó ir una fuga de corredores pertenecientes a selecciones modestas como es tradición en los Mundiales. Esta vez fueron Rodríguez (Venezuela), Tamayo (Colombia), Brammeier (Irlanda), Elammoury (Marruecos) y Kvachuk (Ucrania) los anecdóticos protagonistas que cogieron una veintena de minutos de ventaja a disolver paulatinamente con el transcurso de la carrera. El serbio Esad Hasanovic también quiso entrar en el combo, pero no pudo y navegó entre dos aguas un centenar de kilómetros. Tampoco tuvo mayor trascendencia; para cuando cazaron al último fugado en resistir, Kvachuk, su presencia allí delante o en las catacumbas no importaba.

Se dice que los equipos son reflejos directos del carácter de sus directores, y la verdad es que hoy la selección italiana difícilmente ha podido ofrecer un mejor retrato de la manera de ser de su ‘Commisario Tecnico’, Paolo Bettini. El ‘Grillo’ planteó la táctica de su equipo con el objetivo de que la carrera deviniera una prueba de resistencia, consciente de que contaba con un fortísimo colectivo de ciclistas al que beneficiaba la eliminación de los hombres más rápidos, vulnerables en esfuerzos sostenidos por definición. Andrea Tonti y Matteo Tosatto tensaron en cada paso por los dos repechos que se atravesaban en el circuito hasta provocar un corte de una treintena de ciclistas donde se introdujeron la mayoría de hombres fuertes. Iban los dos máximos favoritos, el italiano Pozzato y el belga Gilbert, con gregarios que poner a su servicio; también Evans, Greipel o Boasson Hagen, algo menos acompañados.

Pero faltaban hombres representativos de dos selecciones fuertes. Rusia y España no habían introducido a Kolobnev, Gusev, Luis León, Samuel o Freire. La selección española, que había quemado ya a dos gregarios y llevaba a tres hombres por delante que no se descolgaron seguramente por no tener pinganillos que les dieran la orden, puso a trabajar a sus dos ‘outsiders’ apellidados Sánchez y al ‘capitano’ Gárate con objeto de controlar la fuga y proteger las opciones de Freire; los rusos jugaron a ser listos y les dejaron la tostada. Al final, tuvieron que trabajar a la desesperada para empalmar con la cabeza de carrera. Les salió bien la jugada porque su arreón coincidió con el momento en que escasearon las fuerzas de los escapados y los más fuertes pararon al comprender que esa no era la fuga buena.

Una escaramuza de Mooerenhout, Serpa, Chris Sörensen, Visconti y Nibali después, quedaba una vuelta al circuito y la carrera empezaba de nuevo con un pelotón de una cuarentena de ciclistas donde brillaban las debilidades de dos selecciones que habían quemado sus naves prematuramente. Una, Italia, por un ímpetu excesivo; otra, España, por una abulia quizá emanente de un Freire que no tuvo su mejor día y a lo mejor arrastró a un desagradecido sacrificio a sus compañeros. Estos, por otra parte, pecaron de no haber estado atentos cuando la imponente claridad de la táctica italiana hacía necesario estarlo.

La carrera navegó en la indefinición hasta que se llegó al primer repecho, el duro, y Philippe Gilbert soltó el mejor demarraje de toda la carrera saliendo la estela de su inspirado compatriota Bjorn Leukemans. En lo que constituyó la mayor exhibición de toda la semana mundialista, el valón puso veinte segundos entre él y sus perseguidores tras subir las dos cuestas reseñables del circuito encendido de coraje y ansia de triunfo. Todo ello viniendo de la fuga, donde también había estado muy activo.

Da la sensación de que a Gilbert lo que le gusta no es ganar, sino ganar a lo campeón; y eso lo paga en ocasiones como hoy donde hay que correr con algo más de cabeza y menos de víscera. En cualquier otro circuito mundialista el valón hoy hubiera campeonado, pero el de Geelong no era apto para solistas; se necesitaba una banda, y ésta la tuvo Eslovenia. El sorprendente país balcánico tiró con Janez Brajkovic y Simon Spilak para brindar una oportunidad a Grega Bole, que finalmente no la pudo aprovechar y acabó undéicmo en el esprint que sus compañeros propiciaron anulando el ataque de un genial Gilbert.

Se llegó al último kilómetro entre un caos de escaramuzas tras el cual los velocistas preparaban su último ‘do’ de pecho. Niki Terpstra ensayó un demarraje que fue neutralizado por un impresionante Ander Lund, infravalorado gregario de campanillas que lanzaba el esprint para su compañero de equipo y selección Matti Breschel. El futuro ciclista de Rabobank se abrió hacia el centro de la carretera, triunfante, sacudiéndose de su rueda a Greg Van Avermaet y forzando a Allan Davis a la remontada. No advirtió que por su izquierda emergía imperial Thor Hushovd, noruego superlativo que desplegó toda su potencia avanzando de manera irresistible hacia la meta.

Ganó. Breschel acabó segundo y golpeó con rabia su manillar (segundo podio mundialista de su carrera); Davis consiguió un tercer lugar que no le gustó, sabedor de que era el gran tapado y había perdido una buena oportunidad; Pozzato casi rapiña el bronce en un esprint portentoso pero insuficiente por su mala colocación; Freire, la otra cara de la moneda, acabó sexto, falto de fuerzas y compañeros toda vez que sólo un notable Zubeldia le acompañó hasta los compases finales de la prueba. Toda su carrera ha echado de menos el cántabro tener alguien más a su lado en los metros finales...

La imagen final que nos dejó la carrera fue un podio agradable, pero copado por ciclistas que no dieron la cara hasta los metros finales mientras otros hacían la carrera por ellos. Davis era el rostro de la decepción; Breschel, el del sinsabor; Hushovd, el de la felicidad. El noruego ha puesto hoy el colofón a su carrera deportiva, que iniciara siendo un esprinter de cierto caché en Crédit Agricole y ha acabado convertido en un excelente clasicómano más consistente pero menos veloz. El año que viene afrontará en las filas del Garmin - Cervélo su duodécima temporada como profesional, y a sus 33 primaveras honrará el precioso maillot arcoiris en los adoquines de Roubaix como lo ha hecho en 2010 Evans en las montañas de Giro y Tour. Será una campaña inolvidable para un ciclista cuya ausencia lamentaremos esta década que inicia una vez se retire.

El ciclismo nunca morirá. Es imposible que lo haga mientras queden aficionados tan abnegados como los europeos que hoy nos hemos pasado la noche en vela, mientras queden ciclistas tan dignos como los que hoy se han dejado hasta el último gramo de sus fuerzas rompiendo sus bielas con pura potencia y ansia de victoria, mientras queden carreras tan emocionantes como esta... No. Quizá los escándalos arrebaten ídolos; sin embargo, como dice la máxima, quitarán las flores pero no la primavera. El ciclismo nunca morirá.

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