martes, 28 de diciembre de 2010

El proyecto Geox se tambalea

La empresa Geox quiso entrar al ciclismo pisando fuerte y puede acabar largándose de puntillas antes siquiera de echar a andar. Tras un breve periplo como coespónsor de Lampre, la multinacional zapatera italiana decidió patrocinar la lábil escuadra de Mauro Gianetti y Joxean Fernández ‘Matxin’, ese antiguo Saunier Duval que malvivía con las insuficientes aportaciones de Footon, Servetto y Fuji. Usando como altavoz la Gazzetta dello Sport (diario del cual es uno de los principales anunciantes, bien como Geox o bien con su recientemente adquirida marca deportiva, Diadora) anunció a bombo y platillo una inversión de 50 millones de euros a lo largo de cinco años. A mediados de agosto hizo públicos los fichajes de Carlos Sastre y Denis Menchov con la intención de ser un conjunto de referencia en la élite mundial del ciclismo a largo plazo...

Cuatro meses después, todo ha cambiado. No cesan de surgir informaciones, siempre a través de la Gazzetta, orientadas a mover la silla del mánager (y ahora propietario único de la estructura patrocinada por Geox) Mauro Gianetti. Ni la empresa fabricante calzado ni sus socios en esta aventura, la eléctrica TMC y la bicicletera Fuji, parecen estar contentos con la gestión que ha hecho Gianetti de su dinero. Los ocho millones de euros de presupuesto con los que cuenta la escuadra según las últimas informaciones (distantes de los diez prometidos por Geox) no han servido para otorgarle el estatus de ProTeam.

Lo cierto es que Gianetti no los administró de la mejor manera posible. No supo adaptarse al cambio de las reglas del juego ciclista en pleno mercado de fichajes, que establecía los puntos atesorados por los corredores en base a sus resultados de 2009 y 2010 como factor clave para situar al equipo en una división u otra, más allá de consideraciones financieras o éticas. Además, para reclutar talentos asentados encontró una competencia desmesurada entre las superestructuras de élite (cada vez hay más, mientras el número de corredores de valor se mantiene constante) y el cierto recelo aún sostenido hacia su figura por una parte del pelotón que aún le asocia con esa terrible imagen de Ricco’ llevado por gendarmes franceses a declarar sobre su dopaje en el Tour 2008.

Así las cosas, Geox-TMC quedó encuadrado en la segunda división del ciclismo, fuera de la élite y, en principio, de ese escaparate mundial llamado Tour de Francia. Sus patrocinadores, dispuestos a dar un golpe de mano, comenzaron a dejar caer en la Gazzetta rumores sobre su intención de disolver su vinculación con la estructura del antiguo Saunier Duval si Gianetti no les cedía su control o, al menos, admitía tener como comanáger al italiano Alvaro Crespi, ex técnico del histórico Mapei recomendado por el patrón de la ya desaparecida escuadra Giorgio Squinzi. El ex ciclista suizo negó una vez más ante los medios estas filtraciones interesadas y difícilmente casuales. Se plantó e hizo ver a las claras que los contratos de patrocinio son claros y están firmados; la ruptura de estos por parte de las empresas implicaría el pago íntegro de los mismos...

Pintan bastos en Geox; sigue habiendo rumores en torno a posibles incorporaciones como Íñigo Cuesta o Xavier Florencio pero también los hay de partidas. El proyecto sólido y a largo plazo anunciado en agosto se tambalea hostigado por una gestión mejorable, unos espónsor impacientes y unas normas cambiantes. Las expectativas de Geox pasaban por situar a su escuadra en la élite mundial desde el primer momento; sin embargo, han chocado de bruces contra la voluble realidad de un ciclismo incapaz de definirse más allá de los próximos seis meses. Urge un cambio de modelo y hacer más claras las reglas del deporte de la bicicleta, como bien reflejó el mánager del conjunto Garmin Jonathan Vaughters en este recomendabilísmo artículo en Cyclingnews, para evitar episodios tan dantescos como esta posible huida de Geox. El ciclismo lo agradecerá.

domingo, 19 de diciembre de 2010

Euskaltel, hacia su cénit

El objetivo de todo plan deportivo que se precie es llegar a lo más alto por unos u otros medio. Igor González de Galdeano trazó, hace ya cinco inviernos, el suyo para Euskaltel. Quería dar un giro copernicano a un equipo acomodado y en cierto modo desordenado cuya posición de élite hacía obviar conductas mejorables entre su plantilla y directores. Igor, con el consentimiento y la colaboración del patrón Miguel Madariaga, decidió convertir la escuadra de Haimar Zubeldia e Iban Mayo en un bloque compacto, constante y ambicioso so pena de dejar marchar a sus más rutilantes estrellas. El proyecto: hacer girar la escuadra en torno al previsible crecimiento de otro ciclista de la casa (Samuel Sánchez) y la labor de formación de una segunda estructura integrada en la Fundación Euskadi como el continental Orbea.

Cinco campañas después, se puede empezar a extraer conclusiones. Y éstas son, ciertamente, halagüeñas tanto en números como en sensaciones. De las 10 victorias con cinco ciclistas diferentes de 2005 se ha pasado a 17 con ocho corredores distintos en 2010, cifras que indican una considerable mejora del bloque. Las sensaciones, por otra parte, son aún más positivas: ya no son el ejército de Pancho Villa. Ahora se observa un trabajo de equipo, una unión, unos líderes humildes y decididos; en definitiva, una escuadra de élite hecha con un presupuesto inferior al de muchas formaciones de su condición.

El momento es, para Euskaltel, óptimo. La temporada que inicia en menos de un mes con el Tour Down Under es la primera de su cénit deportivo. La mayoría de sus elementos cuentan entre 26 y 31 años, el rango de edad de madurez y mayor rendimiento deportivo de un ciclista. A pesar de la importante baja de uno de sus corredores más prometedores (Beñat Intxausti, firmado por Movistar tras una guerra subterrénea entre los dirigentes de Euskaltel y su mánager) y de una baza valiosa (Aitor Galdós, en proceso de fichar por Caja Rural), se mantienen los hombres clave de una escuadra en crecimiento: Samuel Sánchez como líder aspirante al podio del Tour, Mikel Nieve e Igor Antón como bazas para Vuelta y Giro, Egoi Martínez como inconmensurable ‘capitano’ de ruta, Koldo Fernández de Larrea y Pablo Urtasun como esprinters capaces de pescar buenas victorias a lo largo de la campaña. El presente garantizado.

A la sombra de este potente bloque, todo él con tres o más campañas contando la próxima vistiendo de naranja en su haber, crecen los jóvenes talentos garantes del futuro. Proyectos de estrellas rutilantes son Romain Sicard (ex campeón del mundo sub 23), Gorka Izaguirre (ya triunfador en dos ocasiones esta campaña) o Jonathan Castroviejo (acabó entre los veinte primeros en las nueve cronos que disputó este curso). La próxima campaña se unirán a ellos otros dos hombres venidos de Orbea como el Mikel Landa que luciera a gran nivel en el Tour del Porvenir o Ion Izaguirre, hermano de Gorka y presumible rodador de buenas condiciones.

Las perspectivas para el equipo Euskaltel son, pues, muy buenas; con su aumento viene, también, un aumento de exigencia. Bendito problema. El período donde sólo se pedía crecimiento al proyecto de Igor González de Galdeano ha finalizado y ahora es tiempo de rozar el apogeo. 2011 va a ser un año clave para Euskaltel, y quizá también gozoso: el primero del cénit de su proyecto.

lunes, 13 de diciembre de 2010

¿Será humo? Sobre Pegasus Sports

El misterio tiene visos de acabar en tragedia. Pegasus Sport, el megalómano proyecto anunciado por el joven emprendedor australiano Chris White, podría resultar un cadáver antes incluso de ser una realidad. Meses de incertidumbre componen hasta ahora la historia de una súper estructura nacida sobre la base del modesto Fly V Australia y observada con escepticismo en todo momento por quienes más saben de las tramoyas del ciclismo. La inexistencia de un anuncio oficial en torno al capital del equipo suscitaba dudas; la negación sistemática de la UCI a conceder a la formación australiana una licencia para competir, primero ProTour y luego profesional, empieza a generar certezas.


En principio, la jugada de crear prácticamente de cero una escuadra de primerísimo nivel parecía complicada pero posible dado el precedente sentado por Sky el pasado invierno, un soplo de aire optimista para que Pegasus comenzara a batir sus alas. Las diferencias, sin embargo, eran y son sustanciales. No era comparable la solvencia de un técnico como Dave Brailsford con la de Chris White. Brailsford es un técnico de reconocido prestigio, extravagante pero respetado por los enormes resultados conseguidos en los velódromos con la selección británica bajo su tutela. White, en cambio, sólo era un economista metido a mánager gracias a su vasta formación y sus contactos en diversos estamentos del ciclismo australiano: contactos no muy positivos en algunos casos, ya que su relación con los altos estamentos del deporte de las dos ruedas en Australia es tan mala que Pegasus, de salir a las carreteras, no contaría a priori con una invitación para tomar parte en el Tour Down Under... Aparte de esto, White no tiene apenas experiencia en la élite aparte de su trabajo en la auditoria suiza Ernst & Young, socia de la UCI para escrutar los papeles presentados por los equipos ciclistas para aspirar a licencias para competir en el alto nivel.

Eso en el plano administrativo. Estructuralmente, Pegasus Sports era aún más imponente que Sky: aspiraba a repartir su presupuesto entre hasta cuatro escuadras: la de élite mundial, una continental en Estados Unidos y otra sub 23 en Australia eran seguras, mientras existían rumores que apuntaban a la formación de un equipo femenino. A todas luces demasiado para un proyecto totalmente nuevo.

El plano económico era el gran problema y, también, la diferencia clave. Mientras Sky tenía detrás un gigante de las telecomunicaciones que garantizaba sus aproximadamente nueve millones de euros de presupuesto, Pegasus decía contar con catorce ‘kilos’ pero no especificaba (ni ha especificado hasta ahora) de dónde saldrían. De hecho, a Pegasus hasta ahora sólo se le conocen dos espónsor: Scott para bicicletas y cascos, Vittoria para ruedas. En teoría, el gran interrogante económico hallaría solución durante el pasado Mundial de Geelong, pero pasó la cita y siguió habiendo silencio respecto al patrocinador de la estructura. Los rumores apuntaban a Gilette como factótum y mecenas de Chris White y los suyos; ahora toma cuerpo la hipótesis de que dicha marca se arrepintió de su inversión cuando estalló el caso Contador...

Sabido esto, sólo queda hablar del plano deportivo, del personal, de los posibles damnificados de un Pegasus nonato. Veintidós corredores de cierto nivel, ninguno de la calidad del Fabian Cancellara por quien suspiraba públicamente Chris White, quizá insuficientes para un calendario ProTour pero sí adecuados para carreras de segundo nivel y apariciones esporádicas en pruebas como Gante-Wegelvem ó Tirreno-Adriático como las que transmitía, optimista, el ciclista americano Phil Zajicek en VeloNews. Como líder, el veterano esprinter Robbie McEwen; a su vera, hombres rápidos como Daril Impey, Robert Hunter o Luke Roberts, sumados a vueltómanos como Jacek Morajko o Thomas Rohregger y rodadores de la categoría de Bobbie Traksel o Svein Tuft. Ciclistas, en definitiva, de caché medio pero con capacidad de rayar a buen nivel en la élite... que ahora están tocando a la puerta de otros equipos una vez Pegasus Sports no parece en disposición de superar el último examen de la Comisión de Licencias pasado mañana, miércoles 15 de Diciembre, para adquirir una plaza en la categoría profesional. El aire limpio y transparente que debería ayudar a volar a Pegasus empieza a tomar el tono sucio y oscuro del humo...

Foto: Road Magazine

Actualización [13:40] Esta madrugada, el equipo Pegasus Sports ha confirmado en un comunicado que su espónsor dio la espantada, poniendo en riesgo la supervivencia de la estructura. Sin embargo, no todo está perdido. Chris White y compañía siguen buscando a marchas forzadas un espónsor que les permita salir a las carreteras en 2011, ya sea como profesionales o como continentales.

Por otra parte, hay una pequeña confusión en el artículo. Se apunta, tomando como fuente el Meta2Mil número 1168, a la marca Gilette como posible patrocinadora de la escuadra. Pero, según VeloNation, no es Gilette sino el magnate de las telecomunicaciones George N. Gillet Jr (antiguo dueño del Liverpool F.C.) quien podría haber estado detrás del equipo. ¡Disculpas!

jueves, 9 de diciembre de 2010

Masaje mediático para encumbrar [y ocultar]

Decía Marshall McLuhan, uno de los más prestigiosos teóricos de la comunicación de todos los tiempos, que el medios es el mensaje (message) pero también el masaje (massage). Dicho de otra manera: lo que llega a nuestros oídos a través de los medios no sólo es información, sino también una distracción. Nos mantiene ocupados, nos hace pensar sobre determinados temas... Nos inocula ciertos mensajes implícitos. Nos hace permeables a otros posteriores. Nos hace olvidarnos de algunos otros...

Viene esto a cuento de la Operación Galgo salida hoy a la luz con Marta Domínguez como principal cabeza de turco mainstream y el entrenador Manuel Pascua Piqueras como chivo expiatorio para entendidos. Se trata de la cuarta operación policial a gran escala contra la trampa deportiva realizada en España desde que Jaime Lissavetzky es Secretario de Estado del Deporte, tras la Operación Puerto (Mayo de 2006), Operación Grial (Noviembre de 2009) y la parte del Caso Brugal referida al amaño de partidos del Hércules C.F. (Julio de 2010).

Ninguna de estas operaciones ha sido casual. Bien al contario, todas ellas han sido sacadas a la luz con un propósito determinado: encumbrar a Jaime Lissavetzky como político de primera línea, poniéndole en bandeja determinadas situaciones con las cuales el madrileño podía o bien hacer gala de grandes cualidades, respondiendo con diligencia y un proyecto de ley o actuación encomiables... o bien hacer olvidar fracasos hasta cierto punto sonados y restablecer su imagen pública.

La Operación Puerto no fue ni más ni menos que la antesala de la Ley Antidopaje puesta en vigor el 22 de Febrero de 2007. La Guardia Civil orquestó una operación inconmensurable, gracias a la cual se desmontó una de las redes de dopaje organizado más importantes del deporte mundial. El problema vino cuando llegó el momento de juzgar a los implicados: todos escaparon, prácticamente, impunes. Su “crimen” hubo de ser juzgado como delito contra la salud pública, con argumentos enrevesados en ese sentido complicados de sostener con eficacia... Este hecho, sin embargo, estaba calculado. La idea era poner de relieve el problema de dopaje existente en España para posteriormente sacar una ley “arreglándolo”... aunque costara enterrar las opciones de la candidatura de Madrid para organizar los Juegos Olímpicos de 2012.

Pero hubo algo con lo que no se contó. La justicia deportiva mundial no se iba a quedar tan pancha como la justicia española. La justicia deportiva querría nombres de deportistas implicados en esa red de dopaje para sancionarlos. Se pasó entonces a un proceso de tirar de la manta para taparse la cabeza a costa de dejar al aire los pies. De inmediato, lo que parecía una Operación contra el dopaje en el deporte quedó reducida, abracadabra, a una Operación contra el dopaje en el ciclismo. De repente, todos los atletas, nadadores, futbolistas o tenistas que Eufemiano había reconocido preparar desaparecieron de los papeles. Sólo quedaron ciclistas: ciclistas españoles relacionados con equipos afines al PP y ciclistas extranjeros que acabaron siendo juzgados por sus respectivos países. Y hubo otros nombres que se intentaron encubrir con mayor o menor éxito...

La Operación Grial, desarrollada en Noviembre de 2009 con Paquillo Fernández y Walter Viru como principales castigados, fue una manera de distraer a la opinión pública española de dos hechos desgraciados: la crisis económica, galopante a sus anchas por el país, y el fracaso de Madrid 2016, una campaña propagandística brutal con objeto de generar un golpe de efecto en favor del Gobierno en general y los dirigentes deportivos en particular. Y si para ello había que cargarse a una estrella (marchita, eso sí) del deporte patrio... Pues nada. Se hacía. Todo sea por distraer y restaurar la imagen de los dirigentes, que ahora podían volver a vanagloriarse de su Ley Antidopaje.

Seguimos avanzando en el tiempo. Caso Brugal, Julio de 2010: una de las tramas relacionadas con el Caso Gürtel, corruptela mayúscula donde el Partido Popular estaba metido hasta las trancas. Dentro de las muchas escuchas e investigaciones realizadas para Brugal, los gobernantes encontraron un filón: conversaciones de Enrique Ortiz, propietario del Hércules C.F., para amañar partidos que su equipo debía ganar para ascender a Primera División. No se destapaba ningún hecho desconocido: en el fútbol la compra de partidos está a la orden del día, en especial en las categorías de plata y bronce. Pero de nuevo se facilitó la información a medios del Grupo PRISA para generar un pequeño escándalo y poner de manifiesto la necesidad de una ley contra el fraude deportivo. Una vez más, los implicados no serán juzgados por este delito de manera apropiada; una vez más, se aprueba una ley ad hoc contra estos casos. Una ley, por cierto, que entrará en vigor el próximo 23 de Diciembre.

Esta mañana ha llegado a la Operación Galgo. Marta Domínguez, atleta de primera línea mundial (y ex contendiente a las Municipales de 2003 con el Partido Popular) es la estrella sacrificada; Manuel Pascua Piqueras, la comidilla para aficionados. Analicemos el momento. Faltan seis meses para que se celebren las elecciones municipales, en las cuales Lissavetzky es candidato a la alcaldía de Madrid. Se acaba de perder la posibilidad de organizar el Mundial 2018 de fútbol por lo deficiente de la campaña junto a Portugal destinada a propiciarlo. El Gobierno acaba de aprobar varias medidas (y decretos) que son, en su mayoría, recortes sociales de auténtico escándalo, que reflejan una zozobra tristemente asentada en el Ejecutivo.... Unas medidas que han sido ocultadas con el millón y medio de euros que se ha gastado El País en “comprar” la exclusiva de Wikileaks y con la huelga de los controladores aéreos, forzada por el Gobierno a fuerza de recortar derechos laborales a un colectivo que de por sí no gozaba de buena imagen en la opinión pública; un colectivo que ahora ha sido militarizado y pronto será privatizado...

Oportuno, ¿verdad?

Pues tristemente, en mi opinión es lo que hay. Estamos a merced de unos poderes económicos y políticos desbocados, auténticas moles dispuestas a llevarse por delante lo que haga falta con tal de favorecer sus intereses. El otro día pagó los platos rotos el gremio de los controladores; hoy le toca al deporte. Gracias a la ineptitud de Telecinco, la Operación Galgo está perjudicando la imagen de un gran ciclista como Luis León Sánchez...

Nada. Perdón por salirme de la temática del blog. Pero tenía que decirlo: la sociedad española se nos cae encima.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Las flojas perspectivas del Saxo Bank de Contador

En la parte oriental de la isla de Fuerteventura se yergue Playitas Resort, un enorme complejo hotelero construido en 2006 en el pueblo pesquero de Las Playitas aprovechando la baja densidad urbanística existente alrededor y los más de 900 metros de playa propiciados por la bahía homónima. Ahí se ha ido el equipo Saxo Bank para hacer su tradicional concentración invernal, encabezado por su propietario Bjarne Riis y su líder Alberto Contador: a 1622 kilómetros de Madrid...


Tierra y mar de por medio. Alberto Contador necesitaba alejarse de habladurías, rumores, especulaciones y afrentas para reencontrarse, consigo mismo y con la tranquilidad que abandonó hace unos años su carrera deportiva. Allí, en Fuerteventura, el pinteño ha conocido a los integrantes de su nueva escuadra, a la que llegó atraído por el prestigio y la seguridad ofrecidos por Bjarne Riis y espoleado por el poco acogedor ambiente de su ya casi ex equipo Astaná. Desde el domingo 28 lleva envuelto en una serie de actividades deportivas y dinámicas grupales junto a sus compañeros de Saxo Bank, algo distantes de los primigenios campamentos de supervivencia organizados en bosques daneses por Riis junto a un antiguo boina verde, pero con idéntico fin: generar sinergias y complicidad entre los diversos miembros del bloque.

Bloque. De nuevo, un invierno más, la palabra clave de la especulación deportiva en torno a Alberto Contador. En el invierno de 2009 se habló mucho en torno a la posible fragilidad del Astaná que debía respaldar al superclase madrileño. Conforme iba avanzando la temporada, el runrún se fue avivando gracias a las actuaciones del conjunto y a las declaraciones del propio Contador admitiendo estar “protegiendo” de un desgaste prematuro al bloque debía salvaguardar sus opciones en el Tour. Finalmente, sin embargo, no se cumplieron los pronósticos; bien al contrario, Astaná fue la mejor formación en cuanto a rendimiento de los gregarios, con especial brillo de unos superlativos Navarro y Tiralongo.

A pesar de la contundencia con la cual se zanjó la discusión sobre Astaná en 2010, el escrutinio al Saxo Bank de 2011 está servido. La estructura dirigida por Bjarne Riis está lejos de mantener el potente conjunto de años pretéritos, cuando era favorito en cualquier competición donde estuviera presente. Once bajas han mermado su potencial de una manera significativa. Ocho corredores (incluyendo sus tres líderes, Frank y Andy Schleck, junto a varios gregarios clave) se han ido al flamante Luxembourg Pro Cycling Project, mientras por otra parte se ha retirado un tótem como Frank Hoj y han emigrado dos potenciales clasicómanos de renombre como Matti Breschel (a Rabobank) y Alex Rasmussen (a HTC-Columbia).

Las altas no han compensado, ni de lejos, las pérdidas supuestas por las bajas. Han llegado tres hombres poco curtidos y sin proyección significativa como Mads Christensen, Manuele Boaro y David Tanner; corredores venidos a menos como Gustov (ex Cervélo), Nuyens (ex Rabobank), Vandborg (ex Liquigas) y Tosatto (ex Quick Step). Y, formando parte del mismo paquete que Contador, tres gregarios solventes como Benjamín Noval, Jesús Hernández y Dani Navarro.

Mimbres, en definitiva, insuficientes por sí solos para sostener el nivel de una escuadra históricamente dominante como Saxo Bank; insuficientes, también, sumándoles aquellos ciclistas que continúan de la temporada pasada. Del ‘nueve’ presentado por Riis en el Tour 2010 sólo siguen en el equipo Chris Anker y Nicki Sörensen, el primero joven escalador en progresión y el segundo veterano gregario todoterreno. Aparte, como nombres significativos, quedan los velocistas argentinos Juan José y Lucas Haedo, el rodador australiano Baden Cooke (posible ‘capitano’ para las grandes vueltas la próxima campaña), el contrarrelojista Gustav Erik Larsson y el prometedor vueltómano Richie Porte, que ha pasado todo el invierno forzando su salida del equipo sin éxito.

Las proyecciones no son excesivamente buenas, ni para Contador de cara a contar con un bloque fuerte en el Tour ni para el equipo en general. En las clásicas de primavera, por ejemplo, Saxo Bank distará de poseer dos bazas ganadoras como eran Breschel y Cancellara y se jugará todo a la carta de Nick Nuyens, un teórico especialista en pavés que sólo ha acabado dos veces entre los diez primeros de Tour de Flandes o París-Roubaix en sus nueve campañas como profesional.

En grandes vueltas, eso sí, las perspectivas son algo más halagüeñas para la formación danesa. Porte demostró en el pasado Giro, donde fue séptimo, capacidad para liderar al equipo en aquella ronda de tres semanas que Contador decida no disputar. Larsson, los Sörensen y el trío de gregarios españoles, junto a algún rodador como Cooke, Vandborg o Tosatto, pueden conformar en condiciones normales un bloque decente para arropar a Contador durante su defensa del maillot amarillo conseguido en 2010. El problema puede venir en el momento en el cual la carrera se tense de verdad, con súper estructuras como Liquigas o Luxembourg Pro Cycling Project atacando como si no hubiera mañana para buscar la sorpresa, planteando batalla desde lejos o simplemente forzando el ritmo del pelotón. En cualquiera de esas circunstancias, la solvencia del bloque de Saxo Bank sí quedaría en entredicho...

… A priori. Nunca se sabe cuál será el desempeño del equipo hasta que no llegue la carrera a poner en su sitio a cada uno. Nunca se sabe el efecto que pueda tener en los coequipiers de Contador una preparación física adecuada o la moral aportada por saberse defensores de las opciones del mejor ciclista del mundo. Nunca se sabe, en realidad, cómo será la actitud de los adversarios ni su rendimiento. Es imposible prever con exactitud si el Saxo Bank de Alberto Contador funcionará de maravilla o de pena. Sin embargo, sí se pueden establecer perspectivas... y éstas son más flojas de lo deseable.

Foto: Tim De Waele - Saxo Bank

miércoles, 1 de diciembre de 2010

La joya del Gran Ducado

A principios de marzo de este año, el prestigioso portal Cyclingnews dio por primera vez pábulo al pertinaz rumor que indicaba la creación de una nueva estructura en torno a los hermanos Schleck en Luxemburgo. Desde entonces, la mayoría de estamentos del ciclismo mundial comenzaron a observar con atención los movimientos que se daban en el país centroeuropeo. En especial, un Bjarne Riis que veía con preocupación como sus alumnos aventajados habían decidido desembarazarse de sus rarezas y su pasado para emprender su propio camino. Esos hermanos Schleck que habían pasado la adolescencia deportiva en su Saxo Bank y ahora empezaban a dar réditos. Ese jefe de prensa ejemplar llamado Brian Nygaard. Ese Kim Andersen que había rescatado junto a Kurt-Asle Arvesen del moribundo Team Fakta...

Han sido meses de trabajo en la sombra, o más bien en la tiniebla. La información en torno a la nueva escuadra luxemburguesa llegaba a cuentagotas a los medios, y casi siempre relacionadas con medidas drásticas de un Riis algo desquiciado. La salida de Nygaard, futuro mánager del equipo de los Schleck, no pareció afectar demasiado a la marcha de Saxo Bank. La de Kim Andersen, despedido de la estructura justo antes del Tour de Francia por admitir estar trabajando junto a Nygaard, sí lo hizo. Andersen era quien elaboraba las tácticas de la formación en la carretera y, en el hotel, la autoridad comprensiva que complementaba el nada dialogante proceder de Riis.


Lo que sucedió en el Tour, cómo las órdenes de Riis influyeron decisivamente en el hecho de que Andy Schleck no ganara la gran ronda francesa, colmó el descontento de los hermanos luxemburgueses. Estos confirmaron en los Campos Elíseos, apenas bajado Andy de la bicicleta, que abandonaban a Riis para formar su propia escuadra. El nombre de ésta, un misterio: registrada ante la UCI como Luxembourg Pro Cycling Project, mercantilmente llamada Leopard True Racing... faltaba por saber su denominación comercial, aquella bajo la cual saldría a las carreteras.

Esa, y no otra, fue la gran incógnita de la joya del Gran Ducado de Luxemburgo: la base económica garante de la puesta en marcha de la nueva formación. Según se ha revelado en voz baja, de manera completamente antagónica a cómo se ha anunciado el cambio de dueños de Quick Step, será el acaudalado constructor luxemburgués Flavio Becca quien asumirá el presupuesto de quince millones de euros que requeriría la estructura mediante la fórmula capital-riesgo que ya hizo posible la salida a las carreteras del High Road. O, lo que es lo mismo: Becca inyectaría el dinero y, en caso de que aparezca un patrocinador, lo recibiría de vuelta con intereses.

Los motivos por los cuales Becca se ha interesado por invertir en los hermanos Schleck son obvios. Por un lado, para el empresario es interesantísimo ligar la imagen de su holding, Ikogest, a los que con el paso del tiempo se convertirán en los deportistas más exitosos de la historia de Luxemburgo. Y, de paso, se granjea amistades y buenas miradas en la élite de un país cuyo gran poderío económico se divide en apenas medio millón de habitantes, dando lugar a un microclima donde las relaciones dentro de la clase alta social y financiera son muy estrechas. No hay en su acción, pues, asomo de filantropía ni altruismo... Es, simplemente, una operación rentable.

Respecto a los espónsor que puedan librar a Becca de que su inversión capital-riesgo resulte ser a fondo perdido ha habido decenas de rumores. Sólo se han confirmado los apoyos de Trek, Bontrager y Craft en el apartado de material, más Mercedes en el de vehículos. Para pagar la mayoría de presupuesto y dar su nombre a la escuadra se habla de muchas empresas. La marca de supermercados Auchan parecía la más interesada, pero la opción se desvaneció. Sonó también Luxair, aerolínea estatal luxemburguesa que ya es patrocinadora personal de los Schleck y, parece, conservará este estatus. Fue la semana pasada cuando el diario Le Quotidien apuntó a las empresas de telecomunicaciones Belgacom y Jabra, que por lo pronto no han desmentido las informaciones. Sin embargo, según Velo101 no sólo no hay aún acuerdo, sino que por lo pronto el maillot de la nueva estructura gestionada por Brian Nygaard no lucirá publicidad alguna.

La complejidad del entramado económico del Luxembourg Pro Cycling Project no ha provocado, sin embargo, que se haya descuidado el plano deportivo. En el staff figuran, a las órdenes de Kim Andersen, nombres de reconocido prestigio. El alemán Torsten Schmidt y el danés Lars Michaelsen, ex directores deportivos en Saxo Bank, cumplirán con el mismo rol en la nueva escuadra; de Quick Step llega el Luca Guercilena, prestigioso entrenador y director italiano, buen conocedor de Fabian Cancellara a raíz de la época que compartieron en el histórico Mapei sub 23. Como director técnico ejercerá el portugués Ricardo Scheidecker, ex componente de la ejecutiva del UCI ProTour.

Las líneas maestras apreciables en la composición del staff técnico tienen continuidad en la confección de la plantilla: heterogeneidad, alto nivel... y un pasado relacionado con Bjarne Riis. Ocho ciclistas llegan directamente de Saxo Bank, entre los cuales se incluyen instituciones como Jens Voigt o Stuart O’Grady, gregarios de gran valor como Anders Lund o jóvenes valores como Jakob Fuglsang... pero sobre todo tres corredores de primerísima línea como Fabian Cancellara y los hermanos Schleck.

La sensación de respeto que infunden estos ocho ciclistas se ve reforzada por los otros diecisiete integrantes de la formación, todos ellos hombres de mucho nombre y mejores resultados. Esprinters de postín como Bennati, Weylandt o el jovencísmo Nizzolo; escaladores de gran nivel como Brice Feillu, Gerdemann o Zaugg; rodadores de prestigio como Stamsnijder o Posthuma... Un plantel, en definitiva, de auténtica fantasía que no en vano ha sido número uno en el ránking de méritos deportivos de la UCI. Cabe incluso preguntarse si no llegará a ser perjudicial acumular tantísimo talento en el seno de un mismo equipo...

La confirmación el mediodía de ayer de la incorporación de Fabian Cancellara al Luxembourg Pro Cycling Project ha sido el hecho perfecto para definir lo que significa la nueva estructura centroeuropea en el panorama ciclista mundial. Ni cortos ni perezosos, Nygaard y los Schleck desembolsaron en las arcas de Saxo Bank una cantidad que según Het Nieuwsblad ronda los 1’8 millones de euros para rescindir el contrato del astro suizo y firmarle uno nuevo de tres temporadas. Una inversión desmesurada para reunir el máximo potencial deportiva en torno a los hermanos Schleck, para construir un equipo cuya proyección internacional le convertirá en la joya del Gran Ducado de Luxemburgo.

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