martes, 24 de mayo de 2011

Adiós, Xavi

Ya han pasado 24 horas. Tanto yo como el mundillo ciclista en general lo hemos admitido, pero seguimos sin creérnoslo. Ayer se marchó Xavi Tondo. Uno de los nuestros, diría Frodo; dentro de un colectivo tan heterogéneo como el ciclista era, efectivamente, un individuo más. Una persona con filias y fobias, que daba voces en medio del pelotón llamando a compañeros con sorna, que se paraba a saludar a directores, periodistas e incluso aficionados en las salidas, con una manera particular de afrontar los buenos momentos (abierto, socarrón, siempre primaveral) y también los malos.

Esa era una gran característica distintiva de Xavi. Los malos ratos, al menos los conocidos públicamente, los afrontaba de una manera positiva, con resignación pero sin hundimiento, a pesar de que la bicicleta le regalaba uno sobre otro. En el Cinturón de l’Empordá de 2000, cuando era uno de los sub23 más prometedores y parecía preparado para subir a profesionales, se fracturó el fémur por dos sitios. Estuvo cinco o seis meses bajado de la bici y cuando volvió lo hizo con ilusión recuperada a pesar de la ocasión perdida. Más adelante, en 2003, Paternina le dejó en la estacada después de haber destacado en su campaña de neo…

Una historia de aquel año: en la primera etapa de su segunda carrera como profesional, la Vuelta a Andalucía, se marcó una fuga larguísima, una cabalgada a la antigua usanza; a resultas de ello se puso líder de todas las clasificaciones secundarias. Paternina le fijo su objetivo en las Metas Volantes, y Xavi disputó en el siguiente parcial todas las posibles con la ayuda de Carlos Golbano. Cogió puntos, se puso de líder… y no pudo volver a sumar hasta el final de la carrera, de fundido que iba. El almeriense sí que siguió acumulando. Empataron a 16. Pero la victoria fue para Xavi, que había pasado primero por más metas volantes que Carlos, y subió al podio en su segunda carrera como profesional a pesar de haber pasado tantas miserias como para acabar antepenúltimo de la general.

La cuestión es que Miguel Moreno no le renovó aquel invierno, a pesar de la insistencia de Carles Torrent, y Xavi se dedicó a impartir ‘clínics’, a enseñar a los transeúntes de un Carrefour cómo mantener su bici y consejos para circular sobre ella. Otro la hubiera mandado al carajo, pero él continúo su idilio con la ‘petite reine’. Una vez supo que no iba a continuar como ‘pro’, él y su entonces compañero de entrenamientos y amigo del alma Didac Cuadros (también “despreciado” por Moreno) se liaron la manta a la cabeza y continuaron disputando carreras amateurs. Creo que incluso se fueron a Francia, los dos solos, una época. Luego, cuando se acercaba el verano, estuvieron en el conjunto Ángel Mir; en agosto, a Xavi le sonrió la suerte que merecía y corrió la Volta a Portugal con Barbot. Pasó una miseria brutal mientras su compañero de generación David Arroyo (campeón de España sub23 cuando Xavi fue plata) ganaba las dos etapas reinas… Cogió una fuga de diez corredores en la sexta etapa, eso sí. Quedó décimo.

Barbot tampoco extendió su contrato; suele pasar con todos los “paracaidistas” españoles que llegan a Portugal. Ese invierno lo pasó Xavi trabajando en una fábrica de Kellogg’s, currando ocho horas y cogiendo la bicicleta como podía, por sí surgía una oportunidad como la que finalmente salió con Catalunya – Ángel Mir, un equipo continental nacido en la miseria por puras ganas de sus técnicos y corredores. En el reducidísimo calendario que disputaron., Tondo campeonó en tres ocasiones: etapa y general en Alentejo, etapa en Asturias con televisión de por medio en cuyas entrevistas aprovechó para revindicar un patrocinio para la escuadra en lugar de para revindicarse a sí mismo…

Los años oscuros es mejor no pensarlos. En Relax una mononucleosis le echó por alto media temporada; en LA-MSS un año ganó la Volta a Portugal (con la de miserias que había vivido allí en el pasado) y al siguiente vio interrumpido todo con la muerte de Bruno Neves y la operación policial antidopaje desarrollada en la parte portuguesa del equipo. Fue por esa coincidencia, imagino, y por sus constantes cambios de equipo (en toda su carrera sólo ha estado dos años seguidos con el mismo, LA-MSS; creo que en aficionados con Artevi también estuvo dos…), que Vaughters no lo consideraba de confianza para su Garmin. Luego, cuando Xavi denunció anónimamente una red de distribución de sustancias dopantes (puro altruismo, puro amor por el ciclismo), escribió un bonito artículo llamado ‘Joining Dots’ en que reconocía su error al prejuzgarlo.

Cosas como esa hicieron más brillante la sonrisa de Tondo. Y más entrañables sus ojos azules, y más cantarina esa voz tan jocosa, como salida de unos dibujos animados…

Precisamente de dibujos animados va la última anécdota de Xavi que quiero contar hoy. En la Vuelta a San Luis de este año, debut con Movistar, se puso de líder en la crono. Restaban dos etapas decisivas por delante donde debía defender su liderato ante un ‘sputnik’ chileno llamado Marco Arriagada. En la primera lo consiguió; en la segunda, después de un día durísimo con un calor infernal, Tondo cayó desfallecido al suelo en un descenso. Llegó a meta empujado por Mauricio Soler y algún otro coequipier que no me viene a la memoria. Una vez entró, Laura Meseguer (un abrazo, Laura) se acercó a preguntarle qué le había sucedido. Y él, en lugar de contar la típica historia de malas sensaciones o infortunio, repuso con una sonrisa: “ha venido a visitarme Pajaroto. ¿Lo has visto?”.

Pajaroto… Ese era Xavi Tondo. Pura alegría, pura naturalidad, pura expresividad; una de las mejores personas del pelotón. Es fácil ser agradable cuando eres feliz y estás viviendo tu sueño, y él llevo todo esto a la máxima expresión. Por eso, quizá porque ya han pasado las horas y la increíble herida se está cerrando para dejar una cicatriz hermosa por el recuerdo, resulta más sencillo sonreír recordando todo lo que fue Xavi y las lecciones que dejó repartidas por el mundo en general y por el ciclismo en particular a base de sonrisas. Seamos tan optimistas como él para las horas, duras, que vienen. Seamos felices, y así descansará en paz dentro de nosotros.


¡¡Adiós Xavi!!

domingo, 22 de mayo de 2011

Antón, con el plácet de Contador

El Giro tiene un patrón claro e inviolable. Se llama Alberto Contador y está destinado a regir en lo que resta de carrera. El madrileño, cómodo en ese papel, no parece dispuesto a generar dudas y tampoco gestas. Practica el ciclismo control buscando atar en corto a quienes percibe como rivales y beneficiar a sus aliados. Nibali y Scarponi son de los primeros y han sufrido su marcaje en sus respectivos ataques, el verde en el Zoncolan y el blu-fucsia en el Grossglockner. Rujano y Antón son de los segundos y recibieron el plácet del pinteño para mandar en dichos colosos.

Los regalos, como los castigos, no son en vano. Llegan a cambio de pleitesía, favores ya concedidos o a conceder. Alberto Contador no tiene un equipo verdaderamente sólido en este Giro de Italia: llegan las subidas y se disuelve, quedando apenas en pie dos escaladores puros como Dani Navarro y Jesús Hernández. Los demás se pierden, llámense Matteo Tosatto y vengan ya de vuelta en esto de la bicicleta, o Richie Porte y sean jóvenes de talento con un séptimo puesto en la ‘corsa rosa’ figurando en el palmarés. Por ello vienen bien tácticas como las ejercidas por Euskaltel camino del Grossglockner o relevos como los de Rujano en los compases finales de dicha ascensión. Favores que se pagan a quien los merece.

No es menos cierto, sin embargo, que esas prebendas no llegan sin mérito del receptor. Ayer Rujano tuvo que aguantar toda la subida el ritmo infernal de Contador; hoy Antón tuvo que lanzarse en solitario desde mediado el Zoncolan. El vizcaíno realizó una auténtica demostración de condiciones y coraje, subiendo con agilidad y buen tiento las empinadas pendientes del coloso dolomítico. ‘Fuji’ logró no caer en el error de Joaquín Rodríguez y Michele Scarponi, quienes empezaron demasiado fuertes y acabaron cediendo, e hizo estériles los esfuerzos de un Nibali que anduvo a buen nivel en la parte final.

‘Lo Squalo’ fue otro nombre propio de la etapa. Hoy mostró por primera vez en este Giro su talante agresivo y esa rara cualidad de regular sus esfuerzos como nadie, como hizo el pasado año en la Bola del Mundo con Mosquera. Nibali, mente fría, subió de menos a más; parece que esa va a ser su tónica en este Giro, que inició romo y promete concluir a tope después de llegar con poca competición en las piernas. Pero, ‘peccato’, enfrente tendrá a un Contador poco dispuesto a ceder alegrías. Muestra de ello ha sido el kilómetro final de hoy, calculado por el pinteño para aplacar la fe del líder de Liquigas. Atacó, esperó a que el siciliano llegó de nuevo a su rueda y volvió a arrancar con objeto de remacharle en un gesto poco caballeroso. Preguntado por la RAI, Nibali habló de “falta de respeto”; Contador, directamente, se hizo el loco.

El patronazgo sólido de Contador parece destinado a marcar el Giro incluso más que el sainete que se está viviendo en el plano organizativo. La etapa de hoy ha perdido en apenas 24 horas un puerto importante (Crostis) y, luego, un tramo de veinte kilómetros en el cual los ‘tifosi’ iban a intentar causar estragos como protesta a la decisión de la UCI de suprimir la ascensión y su bajada. El motivo, más allá de lo público, son luchas de poder entre federación, carreras y equipos en las cuales todos tienen demasiado que perder... incluidos los propios ‘tifosi’, aficionados que son ninguneados a la hora de tomar decisiones.

jueves, 19 de mayo de 2011

Tres días de infierno tras el nombre del Crostis

En el Giro de este año se está respirando azufre. La gran ronda italiana ha vivido hasta ahora más polémica que deporte, rodeada de controversias surgidas de las lacras habituales, la circunstancia incontrolable del estallido del Etna y un nuevo foco de debate público, nacido a raíz de la trágica muerte de Weylandt, en torno al papel de las rutas planteadas por los organizadores con respecto de la seguridad de los corredores. La discusión en torno a la conveniencia de la presencia de ‘sterrato’ en la ruta fagocitó el corriente espectáculo ofrecido en aquella etapa por los ciclistas, verdaderos protagonistas de este deporte que deberían ser también la verdadera noticia.

La realidad, por desgracia, no suele respetar al deseo y tampoco corresponder con la lógica. Así, las horas previas al inicio del tríptico de terroríficas etapas montañosas que definirán el Giro no están generando discusión sobre las posibles tácticas, debilidades y fortalezas de los favoritos sino en torno a la peligrosidad del Monte Crostis, terrible puerto a ascender en la etapa del sábado como prolegómeno del Zoncolan, tras cuya cima se recorrerán varios kilómetros de ‘sterrato’ antes de afrontarse un descenso empinado, de carretera estrecha, y protegido con redes en sus tramos más complicados para evitar la posibilidad de que un miembro de la caravana del Giro trace mal y se despeñe. Un debate, en esencia, estéril: los ciclistas subirán y bajarán el Crostis por mera voluntad del organizador. Y sólo una vez los esforzados de la ruta hayan completado su bajada sabremos cuán peligrosa es. Quien monta habitualmente, en carretera y en montaña, sabe que hay rutas en apariencia impracticables y hostiles que se tornan asequibles y dóciles cuando se cabalga sobre la bicicleta... Así que hablemos de deporte.

La ración de montaña planteada por los hombres de RCS para este fin de semana es demencial. El mismo Contador tuiteó un elocuente “el viernes empieza el infierno” que resulta sumamente definitorio. Los focos se los lleva inevitablemente la etapa del sábado, contenedora del citado Crostis (14km con una pendiente siempre en progresión hasta acumular el 10 % de media) y el ya conocido Zoncolan (10km al 12% con puntas del 22%). La expetación inmediata la acapara el Grossglockner, plato fuerte de la etapa de mañana viernes. Carretera buena, turística, y empinada hasta a falta de siete kilómetros de meta, cuando acontecerá un descansillo y la subida volverá pero sin ser la misma. El coloso austríaco será duro, pero también es cierto que esta despuntado: para que su pico no arrebate el título de Cima Coppi al Giau superándolo en altitud se prescindirá de dos durísimos kilómetros finales, e incluso a un sugerente trayecto por adoquines sitos en la cima en la búsqueda del más difícil todavía.

A pesar de las crueldades dispuestas viernes y sábado, la verdadera etapa reina llegará el domingo. Serán 229 kilómetros de exigencia máxima, con el Piancavallo abriendo boca y hostilidades cuando apenas se lleve cubierta una décima parte de la etapa; luego vendrán algo más de cien incómodos kilómetros con la Forcella Cibiana colocada a medias para castigar aún más las piernas de los corredores antes del dantesco ‘rush’ final con el eterno Giau, la posterior subida sin apenas tregua tras el descenso a la mítica Marmolada (Passo di Fedaia). Después aún restará una última ascensión al Refugio Gardeccia, un golpe de gracia de seis kilómetros que incluyen dos tramos de algo más de medio kilómetro por encima del 12% al inicio y al final. Es la jornada más temida por los corredores, más incluso que el Zoncolan: piensan que la enorme acumulación de esfuerzos pasará factura.

Los corredores. Ellos deberán ser los protagonistas una vez se esfumen las controversias evanescentes que llevan días distrayéndonos de su labor. Tendrán terreno de sobra para dirimir sus diferencias y dejar claras cuáles son sus verdaderas opciones y ambiciones. Alberto Contador, ‘rosa’ a su pesar después de tres etapas donde para descargar de trabajo a sus coequipiers ha intentado perder el liderato sin éxito, parte como rival a batir. Su exhibición en el Etna dejó sin argumentos a detractores y críticos y puede haber dado lugar a una nueva carrera por el segundo puesto que en esta ocasión tiene más sentido que en otras ocasiones habida cuenta de que una sanción al pinteño en junio dejaría sin efecto sus resultados en mayo y, por ello, auparía a quien ocupe el segundo cajón del podio de Milán al estatus de ganador sin gloria.

Mezquindades aparte, Contador tendrá frente a sí rivales de muy diversos palos y capaces de darle su propia medicina. El principal, por combatividad y consistencia, es Michele Scarponi; junto a él, ‘lo Squalo’ Vincenzo Nibali, puro talento para los muchos descensos comprometidos que se afrontarán este fin de semana. Estarán también Kreuziger, con equipo de sobra y potencia aplicable en subidas que no superen el 7% (como el final del Grossglockner), y un Denis Menchov cuya fotaleza radica en aguantar cerca subiendo para rematar en la contrarreloj de Milán. También estará la terna de escaladores explosivos conformada por el discreto vasco Igor Antón,‘Purito’ Rodríguez y José Rujano, el hombre que mejor ha aguantado los demarrajes de Contador en este Giro y capaz de postularse como la auténtica bomba de esta edición de la carrera.

Nombres, hombres y terreno de sobra para enterrar las polémicas. Aunque nos distraigan las polémicas, fácilmente resumibles en el paradigma Crostis, hay en este Giro mucho más allá. Y en este fin de semana, si la realidad no decide quitar la lógica a las previsiones como casi siempre, la temperatura irá subiendo en el infierno dolomítico donde Contador, Scarponi, Nibali y compañía se jugarán su pasaporte al ‘rosa’.

domingo, 15 de mayo de 2011

Contador rompe la baraja del Giro

A seis kilómetros y medio de la cima del Monte Etna, meta de la novena etapa del Giro de Italia, Alberto Contador rompió esta 94ª edición de la ‘corsa rosa’. O, al menos, consolidó con un golpe de autoridad contundente su estatus de rival a batir en este Giro; ese del cual había sido apeado por sus propias declaraciones, ciertos signos de debilidad como los aparecidos en Montevergine y la positiva insolencia de rivales como Scarponi y Nibali. Pero el tres veces ganador del Tour de Francia es un hueso demasiado duro de roer. Tiene fuerza, calidad, coraje, mentalidad, instinto. Es un compendio de virtudes, un verdadero superclase cuyo patronazgo en cualquier carrera donde se presente es indiscutible hasta que se demuestre lo contrario.

Muestra de ello son las circunstancias previas al golpe de mano de hoy. El pinteño marchó toda la carrera escondido, con compañeros inseparables como Navarro y Hernández a su vera, sin inquietarse por la fuga de nueve corredores de calidad que marcó la etapa, entre los cuales se incluían Visconti, Lastras y un sólido Jan Bakelandts. Se escondió durante la primera subida al Etna, que apenas si sirvió para limpiar de esprinters el sótano del pelotón, y marchó tranquilo durante gran parte de la segunda, a la expectativa mientras el Geox de Menchov daba un tirón para acercar el pelotón a la escapada, y también mientras un excelso Niemiec marcaba incansable el ritmo del pelotón buscando el beneficio de su líder Scarponi.

La subida final al Etna transcurrió durante su primera mitad entre un cierto letargo, casi en trance. El citado ritmo de Niemiec, la pendiente liviana y el incómodo viento adomercieron las ganas de lucha de algunos favoritos. Tuvo que ser el siempre combativo Androni Giocattoli de Gianni Savio quien desatara las hostilidades a través de un recuperado José Rujano a diez kilómetros de meta; cuando Contador dio su hachazo, el venezolano supo cobijarse a su rueda para aguantar un ritmo que se reveló destructivo para Michele Scarponi, quien se vació en pos de alcanzar al ciclista de Saxo Bank y acabó por reventar como también lo había hecho el hasta hoy ‘maglia rosa’ Pieter Weening.

Una vez Scarponi hubo doblado la rodilla, Contador tuvo hecha gran parte de su trabajo y pudo concentrarse en mantener una velocidad crucero y acelerar un par de instantes para intentar descolgar al pegajoso Rujano. El resto de favoritos se reagruparon, no quisieron tomar la cabeza del grupo (era un suicidio, en realidad, tragar viento y llevar cómodos a los rivales desde tan lejos) y volvieron a ceder la responsabilidad a un Niemiec vacío. Gregario contra líder, sota contra as, se rompió la baraja. La brecha abierta, de en torno al minuto, no fue cerrada ni minimizada por falta de voluntad de los favoritos. Los escarceos postreros demostraron que había fuerza en las piernas de Kreuziger, Nibali o Arroyo, pero también temor a gastarlas en benificio ajeno. Otros aspirantes a la general como Denis Menchov o 'Purito' Rodríguez ni siquiera gozaron de esa fuerza.

Finalmente, uno de los ataques de Contador acabó por distanciar al notable Rujano y otorgar al madrileño una victoria meritoria que llega acompañada por una ‘maglia rosa’ quizá demasiado tempranera por el desgaste que supondrá para el equipo controlar las once difíciles etapas restantes hasta la crono de Milán. De cualquier manera, los impresionantes seis kilómetros finales de Contador hoy en el Etna olieron cuando menos a ruptura de baraja, si no a sentencia.

lunes, 9 de mayo de 2011

El destino, ciego, se llevó a Wouter Weylandt

Los humanos sabemos que la muerte es algo consustancial a la vida, pero aún así luchamos por evitarla. Para eso tenemos el instinto de autoconservación: eludimos el peligro y nos enfrentamos a él buscando la huida de lo inevitable. Intentamos ignorar la muerte, latente en cada uno de nuestros pasos y dispuesta a irrumpir cuando el destino decida que es el momento. No nos resignamos a esperar ese momento sin más porque también sabemos que el destino, ese ente hecho de consecuencias y revestido de casualidades, se maneja en base a una lógica que le hace cruel. Frío. Ciego.

Hoy la ceguera y la frialdad del destino han acabado con la vida de Wouter Weylandt. 26 años, belga, clasicómano y esprinter de segundo nivel encuadrado en el Leopard Trek de los hermanos Schleck. La lógica humana dictaba que no debería haber muerto hoy, como no debería morir ninguno de los otros 206 participantes de este Giro de Italia. Menos aún estando su mujer encinta y con el parto planificado para septiembre.

Sin embargo, la racionalidad del destino se resuelve a sí misma por otros cauces, violentando a la humana y manejándola a su voluntad. Los designios de las personas dictaban que Wouter no debería haber estado compitiendo en el Giro de Italia, sino descansando en casa y preparando la Vuelta a Bélgica, a disputar a finales de mes. Pero (ay, destino) Daniele Bennati, esprinter de Leopard para la ‘corsa rosa’, se cayó en el Tour de Romandía con resultado de una fractura de clavícula. Weylandt fue llamado a filas para reemplazarle.

La de hoy ha sido la última caída de Wouter Weylandt, pero no la primera. Su oficio de velocista le había hecho golpearse contra el asfalto en muchas ocasiones. La penúltima fue en la pasada Scheldeprijs. Ahí, la providencia provocó que Tyler Farrar, su mejor amigo, hiciera el afilador con Mark Cavendish y cayera delante de él, que aunque frenó no pudo evitar arrollar al americano y dar un tremendo topetazo con su rueda trasera a una espectadora.

Quien sabe qué cadena de causas y efectos de consecuencias fatales puso en marcha esta vez el destino en su ciega lógica para hacer caer al antiguo corredor de Quick Step en el Passo del Bocco, una tachuela situada a 25 kilómetros de meta. El destino orquestó con saña su maniobra, porque el belga fue a parar contra un muro y perdió la vida en el acto.

Cesó su aliento y se cortó también la respiración del mundo del ciclismo, un ente vivo con una conciencia común más arraigada de lo habitual en cualquier colectivo. Aficionados, corredores, directores, periodistas, desatendieron la carrera de inmediato porque, en el marco de la competición, estaba sucediendo un drama más importante que ella. Todos nos rebelamos contra la lógica del destino, quien había sesgado de cuajo la vida de uno de los nuestros. Todos nos rebelamos también contra la lógica de aquellas personas que, ajenas y con pésimo gusto, se recreaban en las imágenes del deceso por puro morbo, desatendiendo que en ellas se reflejaba el fallecimiento de una persona que sentía, padecía, anhelaba, se enfadaba cuando las cosas le salían mal, tuiteaba la ecografía de su futuro bebé desde una BlackBerry... De una persona que, como el resto de sus congéneres, soñaba. Soñaba con ser cada día mejor y pasar a la historia siendo un ejemplo y un héroe como todos aquellos que existen con dignidad y buenos valores.

Weylandt era un chico sano que se ganaba la vida pedaleando para otros corredores. Esta campaña trabajó principalmente para Cancellara y para Bennati; en otras lo hizo para Boonen. Era uno más del mundo del ciclismo, ese cuyos miembros luchan entre sí con ahínco por una victoria pero también se ayudan mutuamente, aunque ello requiera bajar al cauce de un río para salvar un coche, unas bicicletas, unas vidas valiosas por su valor espiritual y no por el lógico. Weylandt ganó tres clásicas de la Copa del Mundo sub23 y etapas en la Vuelta a España y en el Giro de Italia, pero eso ahora mismo importa poco en la memoria del aficionado al ciclismo. Wouter Weylandt ya es un héroe a quien cruelmente se llevó el destino, frío y ciego. Descanse en paz.

sábado, 7 de mayo de 2011

GST I: Liderato simbólico para un 'tricolore'

Con 39 puertos por delante, 19’1 kilómetros de contrarreloj por equipos apenas son el chocolate del loro: una dulce y paladeable minucia. Pero, en esencia, nada significativo. Por ello, las diferencias de esta bonita jornada inicial del Giro hay que cogerlas con pinzas y casi desecharlas: los ocho segundos obtenidos por Nibali respecto de Contador no representan nada en una prueba de tres semanas tan dura que probablemente se decida por minutos.

El valor es meramente simbólico, como simbólico es el hecho de que el primer líder de este Giro conmemorativo de la Reunificación italiana sea el campeón transalpino contrarreloj, un Marco Pinotti que ya había anunciado en Cyclingnews su intención de vestirse de ‘rosa’ el día de hoy. Su equipo, el extraordinario HTC, puso todos los medios para ello. La escuadra americana siempre obtiene buen rendimiento de una especialidad cuya mecánica muy similar a la suya, el lanzamiento de esprints: un corredor rápido embala durante 200 metros, deja relevo a un corredor potente que mantiene la velocidad 500, y así sucesivamente. De este modo, los hombres dirigidos por Valerio Piva han dado una exhibición de poder con Renshaw, Cavendish, Rabon, Alex Rasmussen y el menos conocido pero imprescindible Patrick Gretsch sacrificándose por un Pinotti radiante.

Lo curioso será observar mañana si el rodador lombardo consumará la paradoja de trabajar para perder el liderato. Encuadrado en su HTC y con su mismo tiempo está Mark Cavendish, actual mejor esprinter del mundo, y la lógica dicta que el campeón de Italia contrarreloj se unirá al resto de sus coequipiers para prepararle las llegadas, empezando por la presumible ‘volata’ de mañana. Si el conocido como ‘Manx Express’ se clasifica entre los tres primeros en meta obtendrá una bonificación que le permitirá rebasar a un Pinotti que, de cualquier manera, ya habrá cumplido su objetivo de vestir el ‘rosa’ al menos un día.

Algo sorprendente... El Giro de Italia no es un objetivo para Omega Pharma - Lotto, y por ello ha traído una alineación de retales donde apenas el prometedor velocista Adam Blythe se adivina como cabeza visible, con dos vueltómanos como Jan Bakelandts y Francis De Greef aspirando a consumar un salto de calidad que les lleve del top20 al top10. Sin embargo, en su ecléctico ‘nueve’ hay buenos rodadores y eso se ha plasmado en la CRE de hoy: cuartos y líderes durante buena parte de la prueba. Quizá sea su momento más brillante en toda la ‘corsa rosa’.

Algo decepcionante... Decepción relativa para Garmin-Cervélo y RadioShack. Los primeros, favoritos por antonomasia en cualquier crono por equipos, han estado algo por debajo de sus expectativas y notado el cambio de última hora que sacó de su ‘nueve’ a Jack Bobridge (actual campeón de Australia) en favor de Thomas Peterson (segundo corredor más lento en completar el recorrido de hoy). Los chicos de Bruyneel, por su parte, han rayado a un gran nivel y sabido mover sus fichas para llegar con un buen bloque a la parte final. La decepción viene por el hecho de que los diez segundos que les han sobrado para superar a HTC quizá hubiera podido dárselos un buen ‘croner’ como Ivan Rovny, eliminado a las primeras de cambio en una curva mal trazada en la cual se fue contra las vallas.

Algo ajeno... Impresionante Thomas Voeckler hoy en los Cuatro Días de Dunkerque. El líder del conjunto Europcar desbancó al alemán Marcel Kittel, dominador hasta ahora de la prueba por etapas gala, rompiendo la baraja con una serie de ataques espectacular en un repecho adoquinado situado en el circuito final. Su exhibición se culminó cuando, en el último paso por el citado repecho, comenzó a doblar corredores rezagados. Una vez los hubo rebasado, comenzó a saludar a la cámara porque tenía tiempo: acumuló casi dos minutos de ventaja en la veintena de kilómetros que rodó en solitario. Voeckler es puro espectáculo, pero también efectividad... Y cada vez, más.

viernes, 6 de mayo de 2011

Giro Sin Tregua

Los aires utópicos de eterno crecimiento que se respiran en el mundo actual llegaron hace bastante tiempo al Giro de Italia. Con la retirada de Mario Cipollini, récord de victorias de etapa en la 'corsa rosa' bajo el brazo, llegó un nuevo patrón llamado Angelo Zomegnan dispuesto a buscar nuevos horizontes para una carrera cuyo prestigio había decaído en favor de su pariente ibérica, la Vuelta a España.

La manera de devolver al Giro a su históricamente merecido puesto de segunda carrera de tres semanas en importancia tras el Tour de Francia fue buscar trampas, alicientes y experimentos desconocidos o que hubieran caído en desuso. Un ejemplo de esto fueron las llegadas en circuito y multiplicar los pasos por meta, lo cual resultó en un éxito absoluto. Otro fueron los finales de etapa con emboscada, una auténtica tendencia iniciada en la 'corsa rosa' e imitada por organizadores de todo el globo. Y más. Se redujo la contarreloj hasta límites insospechados. También está el 'sterrato', pistas de tierra o “cemento ecológico” situadas en montaña o campo por donde se encamina a los corredores para construir imágenes de ciclismo épico como las del pasado año en Montalcino. Y por supuesto están esos empinados puertos cuyo asfalto forma una pared más que una carretera; los dolomíticos de inigualable pendiente y los alpinos de desesperante longitud...

Un recorrido terrorífico

Todas estas variantes rompedoras, introducidas y conservadas año a año, estarán presentes en el trazado de esta edición, conmemorativa de los 150 años de Reunificación de Italia. Habrá una etapa de 'sterrato' (la quinta), alguna jornada con varios pasos por meta (la cuarta), finales trampa (el tercer y el sexto día entre otros), poca contrarreloj... y puertos, muchos puertos. 39 en total, 14 de ellos de primera y ocho albergando un final de etapa. Iniciará este impresionante 'rush' Montevergine el próximo viernes (7º parcial) y terminará Sestriere el sábado 28, penúltimo día de carrera, con el Colle delle Finestre (ocho kilómetros sin asfaltar) como preámbulo. Entre medias, mucho y bueno. Dos pasos por el tembile Monte Etna el domingo 15; el coloso austríaco Grossglockner, despuntado para dejar el título de Cima Coppi al Passo Giau, el viernes 20; el terrorífico Zoncolan con la sobrecogedora subida (y la sobrecogedora bajada) del Crostis precediéndole el sábado 21; el citado Giau, la mítica Marmolada y Val di Fassa al día siguiente; una cronoescalada a Navegal tras el segundo día de descanso; Macugnaga (19ª etapa) para dirimir las diferencias que aún resten...

Una enumeración de miedo que nos deja como pronóstico lógico un Giro sin tregua, más conociendo el espectacular precedente del año pasado. En teoría, la inmensa pléyade de favoritos a la victoria final tendrá terreno de sobra para hundirse y emerger, para batallar sin cuartel... Lo malo es que las previsiones a veces no se cumplen. Quizá tanta dureza retraiga a los favoritos y estos se limiten a esperar el hundimiento de sus rivales, pensando que las manzanas caerán del árbol por madurez y no por las sacudidas.

El favorito Contador... y quienes pretenderán desbancarle

Sin embargo, no sería una postura muy inteligente por parte de los contendientes; al menos, por parte de quienes aspiran a la victoria final. La mera e intimidatoria presencia de Alberto Contador en la línea de salida da a la 'corsa rosa' un favorito de mucho peso: un hombre que, en circunstancias normales, sería ganador seguro del Giro. El madrileño es prácticamente insuperable en un mano a mano cuando la carretera mira hacia el cielo y brillante en la lucha contra el crono. Para vestirse de rosa habrá que derrotar al actual corredor de Saxo Bank, y esa es una empresa harto complicada por mucho que éste afirme no llegar en su mejor momento a la crono por equipos que servirá de pistoletazo de salida hoy en Turín.

Los contendientes no podrán esperar una flaqueza de Contador: tendrán que exhibir unas cualidades superiores a las del español...Y ninguno de ellos las tiene, así que deberán tirar de valentía para compensar. Quizá alguno de los favoritos sea algo más conservador; pero difícilmente lo serán todos y más habiendo en este Giro tantos aspirantes con cuentas por saldar.

Vincenzo Nibali, por ejemplo, llega con la misión de dar continuidad a su excelente Vuelta a España del año pasado y la presión de liderar a un equipazo como Liquigas que ya campeonó en este escenario en 2010 con Basso. Del propio Liquigas salió con ambición de luchar por las mejores carreras con la máxima responsabilidad el checo Roman Kreuziger (Astaná), quien parece balanceándose en esa fina línea que distingue el primer nivel y el segundo. Denis Menchov será el paladín de Geox; conoce lo que es subir a lo más alto del podio en esta carrera y encara una de sus últimas oportunidades de triunfar en una gran vuelta de nuevo. Estos tres corredores tienen la fortuna de ser fuertes en contrarreloj y parten con una pequeña ventaja respecto de...

… Los escaladores, aquellos que deberán jugarse la piel en las subidas para llegar de rosa al Duomo de Milán. El italiano Michele Scarponi, única baza de enjundia transalpina junto a Nibali (algo remarcable en una prueba tendente a la endogamia hasta hace bien poco), liderará el convulso Lampre con su estilo impulsivo y espectacular. 'Purito' Rodríguez, catalán de Katusha, acude sin miedo al Giro: anuncia su intención de intentar ganar este año una 'Grande', bien esta o bien la Vuelta, y no parece propicio a tener reparos en arriesgar sus opciones en tácticas ofensivas. Otros escaladores a tener en cuenta en esta edición tan propicia para este género de ciclistas serán el talaverano David Arroyo (Movistar, segundo en la general del pasado Giro gracias a la fuga bidón de L'Aquila), el vasco Igor Antón (Euskaltel, en principio con intención de disputar únicamente triunfos parciales), el italiano Domenico Pozzovivo (Colnago), los corajudos Fabio Duarte y Carlos Sastre (Geox) o la temible escuadra de Androni, que puede ofrecer mucha batalla y desnivelar la carrera con las bazas de Serpa, Sella y el impredecible José Rujano.

Los individuos, clave por encima de los colectivos

Como bien exponen los casos de Androni y Geox, no sólo habrá grandes ciclistas en la salida del Giro: también habrá grandes equipos. Son remarcables las alineaciones de Liquigas (Nibali, Szmyd, Agnoli, Capecchi), Astaná (Kreuziger, Kiserlovski, Masciarelli, Tiralongo), Katusha ('Purito', Di Luca, Moreno, Caruso) o incluso Saxo Bank (Contador, Porte, Navarro, Hernández). Sin embargo, esta no va a ser en principio una 'corsa rosa' donde la fuerza del equipo vaya a decidir la carrera. La tremenda dureza repartida por todo el recorrido seguramente separe de forma clara el grano de la paja, una tendencia que se acentuará con el paso de los días. Así, las escuadras serán de ayuda sólo en parciales menos duros que permitan movimientos tácticos... y en los días malos de los líderes, cuando los favoritos se desfonden y deban agarrarse a las ruedas de sus gregarios para terminar con dignidad y minimizando las posibles pérdidas de tiempo, que se pagarán caras habiendo tantos hombres (y tan parejos) buscando un puesto de honor.

El Giro de Italia que inicia hoy y termina el próximo domingo 29 de mayo será, pues, una carrera individual y terriblemente selectiva. Zomegnan, patrón de la 'corsa rosa', ha decidido celebrar por todo lo alto los 150 años de la Reunificación de Italia con un recorrido leonino. Esto propiciará probablemente que este Giro sea recordado no tanto por la efeméride sino por la dureza desaforada. El punto es que, si los corredores no lo marran, será un Giro que pasará a los anales de la historia. El Giro sin tregua.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Las polémicas en torno a GreenEdge

Durante la conversación telefónica con Neil Stephens que dio como resultado el reportaje 'GreenEdge: desvelamos el secreto mejor guardado del ciclismo australiano' se tocaron temas un poco más controvertidos que no se incluyeron en el citado texto para no hacerlo excesivamente largo. Sin embargo, resulta de interés detenerse en ellos para completar el retrato del deslumbrante proyecto australiano.

El primero de ellos fue la posible relación entre GreenEdge y el no-nato Pegasus Sports de Chris White. Como ya se informó aquí, se hablaba de una mala relación entre Pegasus y las altas esferas del mundo de las dos ruedas en las antípodas, lo cual incluiría a Cycling Australia. Además, hubo suspicacias con el hecho de que la bicicletera Scott, en principio espónsor de Pegasus, se uniera a GreenEdge una vez finalizado dicho proyecto.

Cuestionado por estos hechos y por la posibilidad de que Pegasus hubiera sido torpedeado por Cycling Australia para favorecer los intereses de GreenEdge, Stephens respondió con un explícito “de ninguna manera. De hecho, la federación ofreció ayuda a Chris White para sacar adelante el equipo, pero éste la rechazó. Después, cuando sus apoyos económicos les abandonaron, vinieron a solicitarla de nuevo. Pero entonces GreenEdge ya era una realidad y estaba incluso mejor fundado que Pegasus, por lo cual rechazamos una posible colaboración”. Respecto de Scott, Stephens explicó que los directivos de la compañía “son buena gente: apoyaron a Pegasus para intentar formar un ProTeam en Australia y, cuando vieron que éste no salía adelante, se aproximaron a GreenEdge”. Y puntualiza: “nosotros no quisimos acercarnos de inicio a Scott, precisamente, para evitar que los componentesde Pegasus se sintieran agraviados”.

El otro asunto polémico tratado durante la conversación fue el despido de Matthew White del conjunto Garmin - Cervélo de Jonathan Vaughters. El técnico australiano, ex corredor del US Postal de Lance Armstrong, estuvo enrolado varios años en la escuadra radicada en Girona y vio rescindido su contrato con ésta en enero de 2011 por haber recomendado al Trent Lowe asistir a la clínica del doctor Luis García del Moral, algo que iba en contra de las políticas internas del equipo. Los rumores arreciaron en torno a una posible relación del despido con el presunto papel que White tomaría en GreenEdge en 2012, lo cual podría haber resultado en un conflicto de intereses. Vaughters negó en repetidas ocasiones esta hipótesis, en público y en privado; White, por su parte, guardó silencio y asumió el cargo de coordinador en Cycling Australia.

Sobre este asunto, Stephens opina que “Vaughters debería haber mantenido a White en el cargo. Al fin y al cabo, Matthew tiene mucha culpa del actual potencial deportivo de Garmin-Cervélo. Hubo un mal entendimiento entre ambos y Matthew salió demasiado pronto del equipo”. Y añade un dato poco conocido: “Cycling Australia abrió un expediente e investigó en torno al despido de White; la conclusión fue que los motivos de éste fueron incorrectos”. Preguntado por la relación de Matthew White con el cuerpo técnico de GreenEdge, Stephens admitió que estaba “pidiendo consejo” al ex director de Garmin, pero “en calidad de amigo”. “Quizá en un futuro pueda unirse al proyecto, pero es algo que aún no está claro”.

martes, 3 de mayo de 2011

Desvelando el secreto mejor guardado del ciclismo australiano

El equipo GreenEdge Cycling va a ser una de las grandes atracciones de la temporada 2012. Ya genera, de hecho, una gran expectación, especialmente entre el público anglosajón. Es un proyecto alumbrado por la federación ‘aussie’, la conocida como Cycling Australia, para aprovechar al máximo los talentos generados por su creciente cantera y sus enormes infraestructuras. Una escuadra tan potente que ha sido capaz de ilusionar a gran parte de los corredores de las antípodas, quienes incluso se han mostrado deseosos de unirse a ella tanto en público como en privado. Es un gigante en plena gestación del cual se conoce oficialmente apenas el nombre y los espónsor. GreenEdge es el secreto mejor guardado del ciclismo australiano. Y Arueda.com se ha puesto en contacto con su director técnico, Neil Stephens, para desvelarlo, si no completo, al menos en parte.

Neil Stephens (1963, Canberra-Australia) es un viejo conocido de la afición y el mundillo ciclista españoles. Estuvo ocho años enrolado en conjuntos del país, siendo lo más destacado sus cinco temporadas en el ONCE de Manolo Sáiz y adornando su palmarés en ese tiempo con dos campeonatos de Australia, una Vuelta a Andalucía y una etapa de la Vuelta al País Vasco. Se retiró en 1998, habiendo echado raíces en Euskadi y más concretamente en Oiartzun (Guipúzcoa), donde se casó, tuvo dos hijos y vive en la actualidad. Fue un ciclista inteligente, de equipo, y por ello su sino era convertirse en director deportivo. Se estrenó en esa faceta de la mano del propio Sáiz en el malogrado Liberty Seguros; después pasó al Caisse d’Épargne de Eusebio Unzué, donde orquestó brillantes movimientos tácticos como el que subió a David Arroyo al podio del Giro de Italia de 2010. Hasta finales del año pasado compaginó este cargo con funciones técnicas en Cycling Australia; básicamente, seleccionador ‘aussie’ para los mundiales.

Este invierno lo dejó todo para centrarse en el excitante proyecto GreenEdge, en el cual desempeña el rol de director técnico. El objetivo: “tener un equipo ProTour donde poder aprovechar al máximo el talento del ciclismo australiano”.



La génesis de la escuadra puede situarse en 2006, cuando apareció en las carreteras el conjunto SouthAustralia.com-AIS. Se trataba de un equipo cien por cien australiano donde aquel año compitieron hombres como Matthew Goss o Matthew Lloyd y cuyo objetivo principal era pulir los mejores talentos ‘aussies’ con la vista puesta en los Juegos Olímpicos, especialmente en las disciplinas de pista. Con el tiempo, el SouthAustralia-AIS se convirtió en Jayco-Skins; por él pasaron la mayor parte de las jóvenes promesas del país, como los hermanos Meyer, Jack Bobridge o Michael Matthews.

El problema era dónde iban cuando salían de Jayco; cómo dejaban aquel entorno idílico de formación y encaraban un mundo distinto en el cual les exigían esfuerzos que divergían de aquellos solicitados por Cycling Australia, quien les había formado. “Nos frustraba ver cómo formábamos corredores”, explica Stephens, “para que se los llevaran otros equipos a competir [y ganar] en grandes citas. Sobre todo porque luego llegaban los compromisos de la selección australiana y nos ponían pegas cuando queríamos contar con ellos. Por ello, nos pusimos de acuerdo con Gerry Ryan [millonario y propietario de la empresa de caravanas Jayco], quien ya estaba realizando una gran inversión en apoyar el ciclismo australiano pensando sobre todo en Londres 2012, para alumbrar este nuevo equipo con todas las garantías”.

Esa es una seña de identidad de GreenEdge: las garantías. “Hemos articulado un modelo similar al Slipstream de Vaughters, con una sociedad que gestiona el equipo respaldada económicamente por un forofo del ciclismo y además busca patrocinadores para poder ser más fuerte e incluso rentable. Ryan nos garantiza tres años de presupuesto, pero somos conscientes de que no podemos depender de sus fondos y por ello ya buscamos espónsor que quiera anunciarse en nuestro maillot. Somos un proyecto serio y a bastante largo plazo, no una inversión filantrópica a fondo perdido”.

La escuadra lleva de hecho un tiempo funcionando, preparando su salida a las carreteras con el liderazgo de Stephens y Shayne Bannan, técnico de Cycling Australia y alma máter de la mayoría de talentos del ciclismo ‘aussie’. Su infraestructura estándar está ya casi lista, con dos autobuses y un camión fabricados por la empresa vitoriana Irízar. Aparte está la infraestructura atípica, sin duda uno de los puntos más fuertes del proyecto GreenEdge.

“Contamos con una base en Varese (Italia), el European Training Centre [ETC]. Se trata de un Centro de Alto Rendimiento construido por el Gobierno australiano en el Lago Varese para especialidades como el remo, el piragüísmo y el mismo ciclismo cuyos recursos explotaremos al máximo”. Para entender la influencia que tendrá el ETC en GreenEdge, Stephens lo compara con “el Centro Mapei del fallecido Aldo Sassi, con el cual colaboramos estrechamente y al que intentaremos emular”. Con objeto de mejorar la sinergia entre los ciclistas del equipo y los técnicos del ETC, existe la intención de que “los corredores se instalen en la zona de Varese. De hecho, algunos posibles fichajes ya viven en allí”.

Fichajes. Una de las palabras polémicas. Stephens se muestra prudente a este respecto y rehuye citar nombres, si bien admite que “se puede proyectar la plantilla ya. Hay varios corredores australianos de élite que terminan contrato esta temporada y han mostrado interés por unirse al equipo. Queremos tener entre un 50 y un 60% de ciclistas del país en la plantilla; el porcentaje restante se completará con extranjeros de calidad. Así que prácticamente cualquier corredor que termine contrato en invierno de 2011 puede entrar en nuestros planes”.

Estos “planes” de GreenEdge, sus posibles fichajes y los métodos para atarlos, han sido uno de los focos de polémica que han rodeado al equipo. El blog The Inner Ring reportó unos supuestos precontratos, firmados en teoría por algunos corredores, en los cuales se prometía a estos bonificaciones económicas por los puntos ProTour acumulados durante la temporada 2011. Una práctica éticamente dudosa por el perjuicio que puede suponer para los equipos actuales de esos ciclistas que Stephens niega categóricamente: “Es falso. Cuando nace un nuevo proyecto siempre suele haber muchos rumores en torno a ellos, y eso es bueno; pero estos precontratos no existen”. De cualquiera manera, las escuadras no miran con simpatía la posibilidad de que sus corredores ‘aussies’ ganen puntos para que luego estos sean aprovechados por GreenEdge para entrar en el UCI World Tour; al menos eso afirmó ayer en declaraciones al Sidney Morning Herald el integrante de Astaná Allan Davis.

El UCI World Tour es la gran aspiración de GreenEdge de cara a 2012: encuadrarse en él en su primer año de existencia sería entrar al mundo del ciclismo por la puerta grande. Para ello el proyecto australiano debería hacer acopio de puntos en el ránking de mérito deportivo que en teoría decidiría la membresía de esa categoría, algo complicado según reconoce un realista Neil Stephens. “Estamos haciendo un esfuerzo para ser ProTeam, pero con los criterios que hay impuestos va a ser complicado. Aunque cumplimos en el resto de factores, seguramente nos falten puntos en el ránking deportivo. Pero el sueño del ciclismo australiano es tener un equipo en el máximo nivel, y esperamos alcanzarlo tan pronto como sea posible”. Un sueño legítimo y estimulante que Stephens y sus colegas buscarán cumplir con GreenEdge, el secreto mejor guardado del ciclismo australiano.

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