martes, 27 de marzo de 2012

Léeme en Revolutio.es

miércoles, 21 de marzo de 2012

Nieve en la casa del pobre

La Volta a Catalunya no está saliendo bien. En sus dos primeras etapas fue objeto de multitud de comentarios desfavorables por su retransmisión televisiva, gran novedad de esta edición 2012 y unánimemente criticada por su mala factura. Críticas por algo, al fin y al cabo, accesorio. Hoy el problema ha estado en lo esencial: la competición no se ha podido desarrollar con normalidad debido a las pésimas condiciones meteorológicas y la organización no ha reaccionado con rapidez ni, quizá, acierto. El resultado: descontento, malestar. Mala imagen.

La jornada se mascaba dantesca. El tiempo, según anunció la propia organización el día anterior, iba a ser malísimo. Esta circunstancia se uniría al durísimo recorrido, de 210 kilométros en los cuales se ascenderían dos puertos de Primera y dos de Especial de 10, 25, 25 y 19 kilómetros de longitud. Las previsiones optimistas hablaban de épica y las pesimistas de tragedia...

De inicio se formó una fuga de doce intrépidos entre los cuales se encontraban nombres importantes como Mickäel Chérel, Matteo Carrara, Steven Kruuiswijk o Janez Brajkovic. Durante la disputa de la carrera se difundieron decenas de imágenes de diversos puntos del recorrido nevados, de carreteras heladas y quitanieves trabajando. También llegaba información constante sobre ciclistas retirados, a punto de congelarse, algunos magullados por una montonera a los cinco kilómetros de carrera que, según lamenta José Azevedo (director de RadioShack), no han merecido deferencia por parte de los sanos.



No se podía competir en estas condiciones y la organización de la Volta decidió en el kilómetro 145 de carrera improvisar una línea de meta con cinta aislante en el 155. Por ella pasó en primer lugar Brajkovic; a partir de él, un sálvese quien pueda en el cual todos los corredores debieron refugiarse en los coches como bien pudieron.

Así concluyó la disputa de una etapa cuyos tiempos fueron anulados una hora después por el jurado técnico, haciendo con ello estériles los esfuerzos de todos los corredores que lograron concluirla. Cierto es que las reglas del juego cambiaron a media partida y, por ello, tomar en cuenta los resultados de ésta para la general hubiera sido arbitrario. Pero no es menos relevante el desasosiego que deben sentir los que sufrieron para nada durante cuatro horas y media, sobre un terreno hostil y bajo un temporal dantesco.

La Volta a Catalunya no está pasándolo bien, en absoluto. Su organización lleva años cubriendo el presupuesto a trancas y barrancas, haciendo malabarismos para salir adelante. Este año, por ejemplo, ha sido necesaria una inyección económica de la UCI. Por ello, porque su empeño en pos del ciclismo es indudable y el resultado desalentador, sabe mal criticar a los organizadores de la Volta por episodios como el televisivo, o el competitivo acaecido en el día de hoy.

A la organización de la Volta le ha faltado cintura para driblar a los problemas meteorológicos. Estando previstas unas condiciones tan adversas como para impedir la disputa normal de la prueba, lo lógico hubiera sido planificar de antemano una alternativa como la puesta en práctica. Haber decidido antes de la salida si se iba a recurrir a ella, o al menos haber avisado de la posibilidad de que se recurriera mediada la prueba. Sin embargo, no ha sucedido así: los corredores han tenido que afrontar la competición en unas condiciones deplorables, y ésta ha concluido en un ex abrupto difícilmente defendible cuya posterior traducción en nada lo ha hecho incomprensible.

Hoy en Catalunya ha nevado en la casa del pobre.

Las reacciones de los corredores

Los corredores se quejan por haber tenido que competir en estas condiciones. El ganador, Janez Brajkovic, define la jornada como "el día más duro" de toda su carrera deportiva, y aporta un par de frases estremecedoras: "Desde el primer puerto seguíamos tirando sólo para seguir vivos" y "Si hubiéramos hecho la etapa entera no habría podido terminar". Stefan Denifl hablaba de "sentirse helado aun después de 20 minutos bajo la ducha"; Wilco Keldermann, de “temblar por el frío hasta el punto de no poder controlar la bicicleta en el descenso”. El joven francés Thibaut Pinot calificaba la etapa como “absurda”, mientras Levi Leipheimer la tildaba de “indescriptible” y “una demostración de que debería ser obligatorio planificar una ruta alternativa”.

Luis Ángel Maté ha sido el más vehemente: "Hoy he pasado uno de los peores días de mi vida encima de la bici. Ni épica ni hostias: esto no es ciclismo. ¡Sobre la bici vamos personas! Ver a corredores temblando de frio, tiritando, sin poder moverse... ¿Esto qué es?". Mickäel Chérel, segundo hoy y líder de la general si se hubieran tomado en cuenta los resultados, decía estar “extramadamente decepcionado”. Por último Thomas Peterson, envuelto en la caída del kilómetro 5, acusaba de provocar ésta a “un coche aparcado en la carretera” por la cual discurría la prueba.

lunes, 5 de marzo de 2012

Un rascacielos con vistas a París

Alejandro Valverde no cesa de generar expectativas. Hoy apareció en la anunciada batalla de abanicos en la primera etapa de París-Niza, entre trotón y trotón. Supo aprovechar el trabajo de sus compañeros de Movistar, y especialmente el de su compañero de entrenamiento José Joaquín Rojas. Un hito más para el murciano en su retorno tras año y medio sin competir por mor de la sanción del TAS. Otro hecho para cimentar el rascacielos de expectativas que está construyendo sobre sus hombros.


Nadie dudaba de la calidad de Valverde. La había demostrado, más allá de turbiedades, durante años; desde que era cadete y le llamaban ‘Imbatido’ hasta su victoria, triste postre antes de ser suspendido, en la Vuelta a Romandía de 2010. Las reservas venían sobre si esa calidad se habría conservado bien, enlatada en entrenamientos y abdominales. Era factible que la fuerza del ‘Bala’ se hubiera anquilosado, que la inmensa explosividad que le caracterizaba hubiera envejecido, por mucho que impresionara en las concentraciones a sus compañeros de Movistar.

La prueba definitoria sería la competición; el murciano no la retrasó, quiso afrontarla lo antes posible en el Tour Down Under y sólo una exigua bonificación separó a su resultado de ser inmejorable. Las sensaciones, en cambio, sí fueron perfectas y se refrendaron un mes después en la Vuelta a Andalucía, donde Valverde realizó una crono decente y manejó a su antojo las llegadas en alto del Santuario de la Virgen de Araceli y La Guardia de Jaén. En adición, el líder de Movistar derrotó a una concurrencia de alto nivel (que incluía corredores con sus objetivos aún lejanos como Menchov, Samuel Sánchez o Frank Schleck, y otros que ya venían en gran forma como Täaramae o Coppel) y dio algunos golpes de mano para controlar el pelotón mediadas las etapas que inspiraron gran respeto en el resto de componentes del pelotón y levantaron voces...

¿Podrá Alejandro Valverde ganar el Tour de Francia tras su sanción? Algunos de sus coequipiers contestaban, sin vacilar, que sí; otros, rivales, lo veían igualmente posible. La facilidad con la cual había sometido a todos sus rivales, tanto en Australia como en Andalucía, así lo atestiguaban. Frente a sus capacidades físicas estarán las inmensas dudas que siempre ha ofrecido su solidez en una competición de tres semanas (teóricamente despejadas con su victoria en la Vuelta a España 2009, pero aún sin ratificación) y el recorrido de la ‘Grande Boucle’ en 2012, con casi cien kilómetros de contrarreloj tremendamente perniciosos para sus opciones.

Más allá de cuestiones que sólo podrán ser disipadas en julio, aparece una incógnita cercana con esta París-Niza, en principio no contemplada en su calendario (planteado como eminentemente español) pero incluida a raíz de sus excelentes prestaciones. Su nivel en la crono fue digno, pero no brillante (41º a 30” del ganador, Gustav Erik Larsson); su papel hoy en los abanicos, más que notable. Su gama de rivales en la lucha por la general de la carrera se ha reducido, con apenas Wiggins y Leipheimer en su nivel, y Van Garderen, Jeannesson, Spilak y Kiserlovski en una segunda fila. Y las seis jornadas restantes, con tres finales en cuesta consecutivos (a partir de mañana se afrontarán Le Lac de Vassiviére -3º-, Rodez -3ª- y Mende -1º-), dos jornadas de media montaña y una cronoescalada postrera al Col d’Eze, le son considerablemente favorables.

Quizá sea un buen momento para seguir apuntalando su rascacielos de expectativas... e incluso añadirle un par de pisos más desde los cuales otear París.

viernes, 2 de marzo de 2012

Apuesta por Démare

La vida es una cuestión de elecciones. A veces éstas son, también, apuestas; perdidas de antemano, desesperadas, aventuradas, lógicas, calculadas, ganadoras. Las decisiones son importantes, pero más aún lo es cómo se toman...

El miércoles, en la clásica belga Le Samyn - Fayt le Franc, Yauheni Hutarovich decidió ceder el liderazgo de FDJ a Arnaud Démare. El bielorruso, con 28 años y un futuro que prometía ser descollante pero hasta ahora concretado sólo en un confortable estatus de esprinter de referencia en pruebas de segundo nivel, pasaba el testigo al joven francés, campeón del mundo sub23 en Copenhague y una de las grandes sensaciones del inicio de temporada.


La apuesta resultó en triunfo. Mickäel Délage, quien desveló las entretelas de la confección del esprint a Velochrono, mantuvo a Hutarovich y Démare en las posiciones de privilegio en los ondulados kilómetros finales. A falta de 300 metros, el bielorruso inició un lanzamiento que quedó jibarizado por la espectacular arrancada del holandés Kris Boeckmans, quien pensaba llevar a su rueda a su compañero Romain Feillu. Pas de problème: Démare tiró de fuerza y cualidades para alcanzar y superar al corredor de Vacansoleil, dando con ello a FDJ la victoria número 300 de su ya dilatada historia.

No era la primera exhibición del joven velocista. En la última etapa de la Vuelta a Qatar aprovechó la inconmensurable labor de Délage, experto y habilidoso, y la caída de Mark Cavendish, que perturbó a corredores como Galimzyanov que se mostraron más rápidos pero anduvieron peor colocados, para ganar con varias bicicletas de ventaja. El pasado domingo en Kuurne - Bruselas - Kuurne, carrera donde compartió galones con Hutarovich, vino esprintando desde atrás hasta situarse en una notable cuarta posición tras Cavendish, el propio Hutarovich y Van Hummel.

Quizá fuera la gran impresión marcada aquel día la que impulsó al teórico líder bielorruso a darle la alternativa en una jornada que, por lo demás, tenía un final ideal (terreno quebrado, final en ligera subida) para las características del inspiradísimo Démare. La cuestión es que, merced a una decisión inteligente y humilde, similar a aquella tomada por el alma máter de FDJ, Marc Madiot, cuando decidió aprovechar un 2011 en Segunda División para sentar las bases de un 2012 de Primera, el vigente campeón del mundo sub23 fue una apuesta victoriosa. Y, con 20 años, promete serlo muchas más veces en el futuro.

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